Altas Verdades

blogeditor · 14 de junio de 2019

En medio de tantas noticias terribles, es un respiro para cualquier lector darse cuenta que, desde hace ya algunos meses, circulan por ahí, en forma de practiquísimas ediciones de bolsillo -de esas que cualquier peatón adora, pues son fáciles de meter en la mochila y llevar con uno a donde sea- las obras de la muy apreciada Rosa Beltrán (novelista, cuentista, ensayista relevante dentro de nuestro panorama), convertidas desde ese formato, el pequeño y práctico, en una suerte de viaje fascinante por la obra de una autora que plantea con sus publicaciones una agradecible oportunidad al lector: la de sumergirse en una espléndida colección de libros que, además de generar reflexión, consiguen lo que Juan Villoro mencionó alguna vez para referirse a la forma en que debemos acercarnos a los libros y que es hacernos sentir placer.

Recuento de tres obras fundamentales para discurrir por entre las aproximaciones que Beltrán ha tenido continuamente con la novela, del volumen titulado  “Alta infidelidad” (novelas II) -una filia por la disfunción familiar- me antoja recomendar ampliamente “El paraíso que fuimos”, la especialísima historia de un clan clásico que queriendo ser simplemente feliz y simplemente funcional, no lo consigue nunca. El libro incluye también “Efectos secundarios”, una ingeniosa ficción sobre la inmersión descontralada en las narraciones que bruscamente se van convirtiendo en parte de nuestra realidad circundante y se completa con la novela que da título a la edición, “Alta infidelidad”, un relato necesario que versa sobre temas que obsesionan a la sociedad contemporánea, como el amor, la lealtad, los celos y naturalmente, la infidelidad y nuestra obsesión con ella, ya sea para intuirla, provocarla o ejercerla.

Al lado de las novelas se encuentra la producción ensayística de Rosa Beltrán, que en estas nuevas ediciones aparece en un volumen titulado “Verdades virtuales” que, con una gran portada, incluye “América sin americanismos”, un texto sobre la literatura correspondiente a nuestra región continental, profundo y especializado, y el muy entretenido “Mantis: sentido y verdad en la cultura literaria posmoderna” que apuesta por hacernos reflexionar sobre el papel que como lectores jugamos en el entramado narrativo contemporáneo.

Autora prolífica que realmente puede hacer que uno se abstraiga de las terribles noticias que ennegrecen el aire, es bueno saber que por ahí anda la obra de Rosa Beltrán difundida ahora en forma de prácticos volúmenes portables que, como habitante de un planeta lector que aspira a temas de buena calidad, se agradecen mucho.

La misma DeBolsillo ha hecho circular también la obra en formato portátil de otro respetable, Jorge Volpi, de la que hablaremos en alguna colaboración futura.

Por lo pronto, en verdad se antoja recomendar que se pase los siguientes días inmerso en la pluma clara y contundente de Rosa Beltrán, le aseguro que va descubrir cosas nuevas y a desentrañarse una que otra pregunta conveniente.

En días como los que corren, eso es de agradecerse.

@elimonpartido