blogeditor · 24 de febrero de 2013
Por: Carlos Martínez Velázquez (@carlosmartinezv)
El lunes 2 de julio de 2012, nos despertamos con una importante noticia: un nuevo virus había ingresado al país, en ese momento se catalogaba como exótico, pues esa variante no se había observado en Norteamérica. La influenza AH7N3 había ingresado a granjas de Jalisco a fines de junio y afectaba, principalmente, a granjas en los Altos de Jalisco. La zona de riesgo o de posible impacto ubicaba un máximo de afectación de 16 millones de aves de postura.
México es el principal consumidor de huevo fresco en el mundo, cada mexicano consume, en promedio, cerca de 23 kilos de huevo al año y es la principal fuente de proteína animal de los deciles de ingresos más bajos de la población. Del lado de la oferta, cada año se estima un hato de 143 millones de gallinas de postura en todo el país que producen 2.5 millones de toneladas de huevo al año. Hasta 2012, México era el país con precios relativos más bajos del producto a nivel internacional. La oferta nacional más que compensaba la demanda, por lo que los precios se mantuvieron relativamente bajos y no había necesidad de importación de producto, y su exportación hacia países como Estados Unidos se complica por la carencia de cadenas de frío en producción, aunque va creciendo la producción de huevo pasteurizado para exportación.
Entre julio y octubre de 2012, murieron cerca de 30 millones de aves de postura en el área de Jalisco, que concentra el 60% de la producción nacional. Lo anterior significó un importante shock negativo a la oferta que generó problemas de escasez y distribución en el mercado; además, la dificultad de sustitución del huevo en la dieta de las familias se reflejó en un excedo de demanda y consecuentemente un aumento del precio del producto.
¿Cuál fue la reacción de las autoridades ante tal problema? El diseño de la política seguida se puede resumir en los siguientes puntos:
Si las medidas que se tomaron parecen en la dirección correcta, ¿por qué estamos enfrentando una crisis de gripe aviar, digamos 2.0? A finales de enero empezó con la detección de dos granjas afectadas en Aguascalientes y ahora ya hay al menos 10 afectadas en Guanajuato y la zona de posible afectación llega a poblados de San Luis Potosí y Querétaro. Si bien ambos estados, sumados, representan el 4% de la producción nacional de huevo, hay que tener en cuenta que hasta el momento han sido afectadas cerca más de 1 millón de aves.
Hasta el momento no ha habido transparencia por parte de las autoridades sanitarias en la explicación del nuevo brote. Errores en información y asimetrías pueden generar una natural especulación en el mercado que se traducirá en mayores precios para los consumidores (aun cuando no se mate ni un ave más). Insisto, si en su momento se aplicaron vacunas a la totalidad de la parvada nacional hace menos de 5 meses, ¿por qué el nuevo brote? Además, no ha sido aclarada con precisión la información sobre la potencial afectación a la producción, pues cada día hay información distinta. Además, no se han dado resultados del programa de restitución de la parvada instrumentado el año pasado ni quiénes fueron los beneficiarios del mismo.
Es decir, hay dudas razonables que ponen en cuestionamiento la capacidad de las autoridades para atender este tipo de emergencias, sobre todo después de que llevamos viviendo con este nuevo virus desde el 2 de julio. La mejor vacuna que puede haber en el libre mercado es la trasparencia y la información veraz por parte de autoridades y empresas productoras, en un asunto de salud animal a nadie conviene mentir. Habrá que esperar que se transparenten los protocolos sanitarios que ha habido desde julio pasado, las vacunas y los alcances del nuevo virus. Mientras tendremos que esperar un aumento del precio del producto, en una época, donde generalmente el precio va a la baja.
* Carlos Martínez Velázquez es Politólogo por el ITAM. Socio fundador de Central de Consumidores y Ciudadanos.
Fuentes:
Informe 2012 de la Unión Nacional de Avicultores
Comunicados de prensa de SAGARPA, SENASICA, Economía y Profeco