Al ritmo de todos me miran

blogeditor · 29 de abril de 2011

Al ritmo de todos me miran

Hace casi dos años cuando vivía sola cerca de la playa y muy pegadita a la valla fronteriza, lo que se dice: walk distance, me tocó vivir en mi propia calle unas escenas bastante fuertes. Es una zona bonita, no lo voy a negar, un fraccionamiento de clase media alta con muchas casas y pocos departamentos, mi calle quedaba en una prolongación larga que se extendía a lo largo de la carretera, por enfrente daba justo a una esquina, la barda de una casa amplia. Mis vecinos de las casas contiguas eran (son) personas que tienen su residencia ahí desde recién fraccionado y todos se conocen.

En el verano el vecino de tres casas a mi departamento se mudó y rentó su casa, esto no era particularmente raro porque en ese momento tanto en Tijuana como en San Diego entre crisis y secuestros había mucha movilidad de personas, por ejemplo, yo. Así que el vecino se mudó y casi de inmediato rentó la casa; una casa amplia de tres niveles que sus paredes no colindaban con nada por ningún lado. Como digo, era verano y obvio cerca de la playa las tardes se prestan para salir a caminar, varias veces me tocó pasar por la casa y ver a los chicos que se habían mudado coreando con la música alta, las ventanas abiertas y a grito pelado: y todos me miran, me miran, me miran de Gloria Trevi desde la planta más alta. Era tan tremendo el eco que evidenciaba que aún era casa sin muebles.

Muy sorprendida descubrí que eran jóvenes que no pasaban de los 25 años. Las dimensiones y costos de esas casas no son para personas con sueldos menores a los 2000 dólares, así que naïve cuan soy, cada que pasaba saludaba a las chicas que me sonreían y supuse que tal vez eran un grupo de estudiantes de la universidad cercana ¿por qué no?…

Pasaron varias semanas desde que se mudaron y empezamos mi vecina y yo a notar que teníamos el problema de que la acera de enfrente de nuestra cochera siempre había alguien estacionado, iban y venían, duraban un rato y luego venían en otro carro, etc. Como no era nuestro espacio, no era nuestra queja, la verdad nos incomodaba un poco saber que siempre había alguien pendiente de nuestro patio, atendiendo al movimiento de nuestros departamentos, que solo eran el de ella  y el mío, y ambas vivíamos solas.

Una de esas noches se escucharon detonaciones, estaba cenando con un amigo y me dijo que no me asustara y me retirara de las ventanas. Le respondí: basta, son cuetes no seas paranoico, seguro están empezando con los festejos del día de la independencia. Lo recuerdo bien porque se burló de mí y me dijo: aquí no es como en 4 de Julio. Refiriéndose a que en Estados Unidos en cada bahía hay una demostración de fuegos artificiales.

Muy cerca del 16 de septiembre quedé con amistades de ir a tomar un café al malecón, me topé a mi vecina en las escaleras que a su vez iba sacando su carro y se ofreció a llevarme,  le acepté que sólo me acercara para no desviarla en su camino a la carretera, cuando dimos la vuelta a la calle sólo atinamos a ver cómo un comando armado cubrió toda la franja que rodeaba nuestro departamento por ambos lados, por la calle, por la carretera, las luces de las unidades pintaron la noche que recién había caído, aquello de un segundo a otro se convirtió en un desmadre de convoys y sirenas… El susto, por supuesto, mayúsculo. Apenas habíamos salido de casa, cuestión de minutos. Me preguntó mi vecina si iba ir a ver o me dejaba donde habíamos quedado, que ella no quería ni saber si se estaban acabando las casas, le dije que no, que yo tampoco quería saber. Así que me fui al malecón y me puse borracha, lo confieso, me tomé no sé cuántos martinis dizque para el susto.

Regresé como a las tres horas a ver si todavía tenía departamento; todo estaba en la calma más absoluta, como si no hubiera pasado nada, es decir, como siempre, porque si algo tenía esa zona de la ciudad era su tranquilidad. Así que volví, mi vecina volvió unos minutos después y en ese momento no supimos qué fue lo que sucedió. A los días nos enteramos que los chicos de la casa rentada eran secuestradores, tenían una niña de 9 años escondida en un clóset del tercer piso, que habían levantado no de la calle, de la escuela o del parque… no, ¡de su habitación! Se habían metido a su casa, con sus padres sentados en la sala y la sacaron para secuestrarla. Sus padres eran comerciantes de clase media que no tenían mayor cosa que su negocio, gente de bien, no la maltrataron físicamente pero la tuvieron semanas retenida. Un típico caso de secuestro. Y obvio, el ir y venir de personas frente a mi departamento eran personal encubierto que estaban vigilando la casa.

En esos mismos días mi ex que también era mi vecino de la calle de abajo, se mudó precipitadamente de la zona luego de 12 años de vivir en el mismo departamento; a mí ególatra y vanidosa como soy, me gusta fantasear que fue porque yo ya tenía un nuevo amor pero no, la realidad es que su mudó porque en su edificio, uno de los pocos edificios de departamentos de la zona, al saludar a uno de sus vecinos a quien conocía de tiempo le descubrió un arsenal de armas, armas en plural, muchas y de muchos tipos para que se entienda. Y él, que no es cobarde (ajá), decidió que era mejor mudarse. Qué pasó con las armas, no sé, yo no estuve enterada de la razón de su mudanza sino hasta meses después.

Luego de esa historia de la niña secuestrada, los retenes militares a la entrada de la zona de la playa se quedaron, que los contingentes armados pasaran por mi calle para dar vuelta, era del diario y todo el día. Incluso noté algunas mañanas cuando iba al súper que se habían quedado oficiales vestidos de civiles aparcando en las calles, pero ya ni quise averiguar la razón, entre niños secuestrados y arsenales de alto calibre, cualquier cosa que me contaran lo creía. Fuera de eso tengo recuerdos hermosos de ese departamento y la zona, y les confieso que si pudiera, me volvería a mudar allá

¿Pero y la seguridad nacional de quién-es, apá?

Luego del que debió ser debate pero terminó como siempre en tironeo de greña sobre las propuestas para la Ley de Seguridad Nacional, recordé que hace no muchos años, el último año del sexenio foxista para ser exacta, tuve la oportunidad de desarrollar un análisis, e incluso atender a algunos seminarios que ofreció COLEF, en materia tanto del concepto de seguridad y la política exterior en el marco de las relaciones de América del Norte.

Recuerdo incluso revisar la página del CISEN y las legislaciones correspondientes con detenimiento, porque en mi escaso marco de comprensión no me quedaba muy claro a quién le correspondía qué, cómo y cuándo; y caí entrampada, como era natural, entre deslindar las atribuciones que correspondían a la seguridad pública de la seguridad interna, y de la interna como parte de la seguridad nacional. Teóricamente lo concebía, las atribuciones de jure, no. Y mi interés era, justamente, el tratar de delimitar los conceptos para crea un marco teórico y luego extrapolar hacia la implicaciones que tenía en el manejo de la política exterior del sexenio corriente, muy corriente por cierto.

Pues del análisis nada, no lo encontré, seguro aparecerá cuando ya no lo necesite, pero si tengo presente algunos puntos a tratar, sobretodo el de la militarización paulatina en México desde el sexenio de De la Madrid, y dos de las cinco prioridades que en su momento tenía el CISEN, que entonces aparecía directamente en una pestaña del portal… #coff. Una de ellas, la segunda, era sí, el narcotráfico, no bajo el esquema de crimen organizado sino como narcotráfico per se, y la cuarta amenaza era el EPR, sí, el Ejército Popular Revolucionario.

Pero volviendo al tema de la militarización y el narcotráfico, que en este tiempo-espacio del país le ha pegado de cerca, no digo que en el resto del país no, pero acá decir narcofosas, narcotúneles, narcomantas, narcoamigos, ya es parte del slang cotidiano me viene a la mente que de Keohane y Nye sobre el ascenso de la baja política en las agendas gubernamentales, que si bien el Estado seguiría siendo el actor principal en el escenario internacional, este ya no se encontraría solo. Temas como terrorismo, degradación ambiental, migraciones masivas, proliferación de armas de destrucción masiva, crimen organizado transnacional y el aumento de la brecha económico y social entre las naciones, se tendrían que ir “asegurando” en distintos grados, es decir, incorporando a las agendas de seguridad porque se entiende que afectan en alguna medida la seguridad de los Estados, las sociedades y los individuos.

Pues me puse a leer la dichosa propuesta, toda ella, a re-pensar varias cosas que leí, críticas fundamentadas y no, y en mi muy humilde opinión de ser humano que no ostenta ni cargos, ni título nobiliarios de universidad pomposa, ni posturas que si no poses de académicos con ínfulas intelectualoides, opinóloga si quiere llamarme, encuentro que en efecto la propuesta carece de muchas cosas, sobretodo en lo que refiere a la suspicacia con la que vemos puede prestarse a la violación de nuestros derechos fundamentales, pero también es cierto que en el orden de nuestras exageraciones, que se dan bastante y no podemos negarlo, del maniqueísmo ramplón en el que estamos sumidos, hay cosas importantes y primordiales que no debemos desdeñar, creo que tenemos que aprender a lidiar con cierta realidad a la que nos enfrentan las relaciones globales, no sólo como estado sino como individuos, cuando nos hablan de crear estructuras sólidas de inteligencia y contrainteligencia, lo primero que creemos es que es espionaje, y eso no es verdad…

Mientras leía me saltó mucho el desdén con el que se refiera a la propuesta hacia la seguridad exterior, dejando todo en manos de la diplomacia… #coff. Craso error, de sobra hemos demostrado que las actuales administraciones ni negociar saben, ya ni siquiera tener una agenda sólida de política exterior, dejémosla en gris. Pero en estos términos de deslindar atribuciones en cada orden para qué le hacemos al pendejo, este es un bastión de seguridad hemisférica de América del Norte, la militarización no sólo se ha dado en México, se ha dado en toda América Latina, la OTAN tiene metida la mano en todo el continente, Cuba y México eran sus últimos dos pendientes, México ya no lo es, so pretexto de certificaciones en la lucha contra el narcotráfico y demás presiones de la agenda de Washington en la región, la militarización es conveniente, para ellos. Por mil y un razones, el combate contra el narcotráfico (y del crimen organizado) se les fue de las manos y en mucho tiene que ver con el interés puesto por Estados Unidos de que estemos, como dije una vez, enloopados con esto.

Basta ver los cables que evidenciaron como las mismas autoridades militares, alias la SEDENA, fueron casi literales al respecto al presentar resultados ante Washington. No suelo ser del tipo de persona que todo le achaca a los gringos, ese nacionalismo anti yanqui no se me da, vaya que al cielo no escupo, pero sí hay cosas que insisto son primodiales y la propuesta lo contempla, me preguntaba así como que no quiere la cosa: ¿la seguridad nacional de quién?

La propuesta tiene rodando desde 2009, la presión no se dio hasta ahora que urge de ser votada y todo el mundo, aquí y allá, empieza a enfilarse para tiempo de elecciones y en ningún lado se ve fácil, las presiones de endurecimiento en las políticas a Obama justo vienen de la misma ala que se ha dedicado a infligir en México la crítica más severa en cuanto puerta de inseguridad regional y por supuesto, tiene el interés de que sean las fuerzas  militares quienes se hagan cargo. En fin que, no toda ella es botable sólo espero que así como está no sea votada.