Daniel Gershenson · 20 de diciembre de 2011
Son filmes con presupuestos limitados: deliberadamente mal hechos pero que aún hoy despiertan curiosidad e interés cuando llegan a transmitirse en la televisión. Películas de invasores, robots autóctonos, héroes del pancracio en eterna lucha contra zombis, villanos y azotes del mal. Divertimentos con hielo seco y máscaras hechizas, pero que ya no son sólo instantáneas de otra época. A contrapelo de estas pintorescas fantasías de celuloide, nuestras creaturas dinosáuricas de carne y hueso perviven de la política y no se circunscriben al mundo del cine churresco. Son demasiado reales. Guardan ahora evidentes semejanzas con la aplastante realidad.
Tienen nombres y apellido. Son caras conocidas, cuyos tropiezos se premian con nuevas encomiendas. Políticos de pacotilla que adquieren siempre nuevas oportunidades de ejercer su vocación destructiva. Versiones actualizadas y mutantes de Godzilla, que gozan de cabal salud.
Cartelera
En su desempeño profesional hay nula autocrítica, y cero examen de conciencia. Ajenas y ajenos al escrutinio social, deambulan por los corredores del poder en vísperas de elecciones.
NUEVIEJOS DINOSAURIOS, O LA PANDILLA DEL OPROBIO
El gatopardesco PRI, que ha hecho del salto de 360 grados su única divisa del cambio inexistente, de plano no tiene remedio. Esperan sus cuadros pacientemente el veredicto popular, y el retorno al pasado. El salinismo reloaded y a ultranza, que hace cuentas alegres y asume como propia la presidencia de la República: cuando menos, setenta años más después del breve e infructuoso interregno foxicalderonista. Cuenta esta agrupación con el apoyo irrestricto de los principales medios de comunicación: también con Enrique Peña Nieto, un candidato que recuerda las andanzas del brasileño Fernando Collor de Melo y la vastísima campaña que le confeccionó el magnate y patriarca mediático Roberto Marinho y su TV Globo con magros resultados, que derivaron en la renuncia del presidente telegénico, y el eventual ascenso de mejores opciones de gobierno. Ronda también como su cómplice, la sombra de la Caudilla Gordillo: ama y señora de la educación en México y su rentable franquicia electorera o PANAL. Y como comparsa oportunista, el infaltable y caricaturesco Partido Verde: cerrando el círculo bananero, eterno retorno que se perfila en México.
EL RETORNO BLANQUIAZUL DE SANTURRONA Y MORALÍN, O EL TRIUNFO DE LA IMPUNE GAZMOÑERÍA
Caso de libro de texto es el de Cecilia Romero Castillo, a quien ‘se le atravesó’ la Masacre de San Fernando en Tamaulipas, pero no para interrumpir su campaña por la presidencia de Acción Nacional. Su paso catastrófico por el Instituto Nacional de Migración dejó cicatrices irreparables, y una institución corroída por la corrupción y la impunidad. Poseé impecables credenciales partidistas: fue legisladora y ha sido funcionaria pública. Dejó el instituto, pero sólo para contender por la titularidad del PAN. Finalmente, y después de una cerrada elección, tuvo que conformarse con la secretaría general de su partido.
Para que nunca no se nos olvide su entraña mafiosa, también contamos con la presencia de Juan Molinar Horcasitas: liliputiense moral y uno de los principales protagonistas del caso Guardería ABC, y estratega electoral del Titanic región 4 en el que se ha transformado ese instituto político y último bastión calderoniano.
Once años del PAN como opción de gobierno exhiben las carencias de dos administraciones que no hicieron su trabajo: desmontar al mastodonte autoritario, y combatir frontalmente la impunidad. Antes bien, los usos y costumbres tricolores fueron plenamente incorporados: como si la exigencia ciudadana en ese sentido haya sido simple espejismo electoral.
NEWS DIVINE: CRIMEN SIN CULPABLE. ESPECTACULEROS ASESINOS
La izquierda en su vertiente paleopriísta también tiene colonizados territorios como Guerrero, donde la policía de esa entidad reprime y mata como en los viejos tiempos que no lo son tanto. El gobernador Ángel Aguirre es el mejor ejemplo de un político de la vieja guardia -que ya ocupó ese puesto después de la defenestración de Rubén Figueroa, con pésimos resultados: recomendaciones de la ONU, abusos a derechos humanos, muertes de perredistas- que aprovecha las coyunturas y oportunidades pragmáticas que ofrece el ebrardismo camachista a sus agremiados. Otra afluente salinista que ha encontrado acomodo en la actual administración de la Ciudad de México.
Joel Ortega Cuevas fue Secretario de Seguridad Pública durante el operativo donde murieron nueve jóvenes y tres elementos policiacos, el 20 de junio de 2008 en el New’s Divine. No tuvo que enfrentar a la justicia: bastó con ser chivo expiatorio del gobierno local. Ahora pugna por ser el sucesor de Marcelo Ebrard, desde su asociación política nacional y en los medios. Acusa a sus ‘detractores’, en permanente campaña -dice- en su contra. Escribe encendidos alegatos a favor de la democracia ciudadana, el ‘delfinato’ sucesorio y muchos otros temas sin que le quite demasiado sueño su nefasta gestión. Desea fervientemente que nos afecte, como a él, la desmemoria. Ha buscado a familiares de los jóvenes muertos y lesionados, en un inútil afán por congraciarse con ellos. Para él, su rol de primer orden en la manipulación informativa (filtró a distintos medios materiales de video torpemente editados, que atenuaban responsabilidades, o de plano las transfería a la administración delegacional en Gustavo A. Madero, que también comparten), no lo es tanto. Su posterior carrera constituye un intento por reivindicar la más ignominiosa picaresca. Se considera contendiente de cuidado. Para él, la tragedia del New’s Divine es apenas un alto temporal en el camino por la jefatura del Distrito Federal. Nada que afecte sobremanera, sus planes futuros.
CORTOS, PERMANENCIA VOLUNTARIA
¿Seguirá cobrando hasta el fin del sexenio Luis Rosales Gamboa (a) Apolo, subsecretario en funciones y notorio cómplice/participante de esta estúpida maniobra?

¿Les importará mayormente la moral en el servicio público a Manuel Mondragón y Kalb: titular de la policía del DF y mentor del Jefe Mínimo, el ‘alcalde verde’ #ecocida Marcelo Ebrard?

Preguntas ambas, que se responden solas.
CRÉDITOS
Aprovechando el viaje a los confines de la memoria, vayamos aún más lejos.
¿Será de veras factible, poder arar con éstos (y otros) especímenes de la muy penosa neolítica, grillolítica mexicana?
La respuesta muy pronto y hasta el hartazgo, en pantallas grandes y chicas: de todos los tamaños, en toda la República…