blogeditor · 18 de noviembre de 2016
Por: Jose Knippen
Después de la inesperada victoria de Donald Trump como presidente electo de Estados Unidos, México debe prepararse para los impactos negativos si los planes de Trump se vuelven realidad. Uno de los ámbitos donde nuestro país podrá ser afectado es claramente en el tema migratorio. Por ello, no solo será necesario que el gobierno mexicano dirija esfuerzos y recursos para defender a las y los migrantes mexicanos en Estados Unidos, también lo será acoger a los migrantes y refugiados centroamericanos aquí, ya que ellos podrían considerar cada vez más a México como un posible país de destino.
En el tema migratorio, Trump ha presentado propuestas bastante polémicas, desde construir (más) muros fronterizos entre México y Estados Unidos, hasta la deportación masiva de migrantes que él considera como criminales. Esto significará la agudización de varios problemas públicos en México: ¿Cómo defender a los connacionales que desean quedarse en Estados Unidos y ven sus oportunidades amenazadas? ¿Cómo apoyar a los mexicanos que decidan retornar a México por su propia voluntad ante este escenario? ¿Cómo reinsertar a los mexicanos que serán deportados a la sociedad? ¿Cómo mantener unidas a las familias transnacionales?
Si bien estos retos son enormes, no son temas nuevos para el gobierno mexicano. El actual presidente Obama ya ha deportado a 2,4 millones de migrantes entre 2009 y 2014, la gran mayoría de ellos son mexicanos. El Pew Research Center ha publicado cifras sobre el retorno de muchos migrantes a México: un poco más de un millón han regresado entre 2009 y el 2014. A todo esto se suma que todavía hay muchos mexicanos y mexicanas que están saliendo de nuestro país por motivos diversos que también incluyen la violencia, en particular en algunos estados como Guerrero y Michoacán. Será todavía más difícil atender todos estos fenómenos que ya ocurren de manera paralela, con un presidente estadounidense abiertamente racista como Trump.
Al mismo tiempo, no hay que olvidar que nuestros vecinos del sur, en particular de los países del triángulo norte de Centroamérica, sufrirán los mismos impactos de este evento electoral: será más difícil que puedan entrar a Estados Unidos y recibir protección. Pero no olvidemos que para los migrantes de Guatemala, El Salvador y Honduras lo más difícil ya era el paso por México, un camino lleno de peligros, tanto por parte de grupos criminales como de funcionarios que cometen abusos contra ellos. En particular desde mediados de 2014, México se ha convertido en un muro invisible: la implementación del Programa Frontera Sur imposibilitó aún más una migración con dignidad. Ahora con Trump es posible que se agudicen las tendencias en relación con la migración centroamericana que ya se vienen anunciando. Estas son algunas:
Son muchos los retos para México con la elección de Trump como próximo presidente de Estados Unidos. Pero estos retos respecto a la migración no son nuevos y algunas soluciones simplemente no han tenido el apoyo político ni el financiero del propio gobierno mexicano para avanzar. ¿Será que necesitábamos un escenario aún más adverso para actuar a favor de los migrantes y refugiados de nuestra región?
* Jose Knippen es investigadora de @FundarMexico.