¡Ahí viene el Bronco!

blogeditor · 20 de mayo de 2015

¡Ahí viene el Bronco!

Las posibilidades reales de Jaime Rodríguez “El Bronco” para ganar la gubernatura de Nuevo León son quizá el fenómeno más interesante y relevante de la actual temporada electoral.

Para entender lo que sucede es esencial comprender que el personaje ha logrado conectar con la mente social y la emoción colectiva de la “raza” en Nuevo León.

Ante la evidente crisis de aprobación y legitimidad de la clase política hegemónica, las condiciones de necesidad y posibilidad de movimientos sociales por fuera de los partidos son enormes. El reto es articular y dar sentido al hartazgo social y “El Bronco” lo está logrando.

[contextly_sidebar id=”n9KfZCveE72bZGyO4if9c4zvNmVWTcV8″]El caso de “El Bronco” trae consigo buenas y malas noticias. Lo bueno es que se demuestra que no estamos condenados irremediablemente a ver cómo nos hundimos como país ante la indolencia, voracidad y cinismo de los políticos actuales. Lo malo es que pareciera que no tenemos otra fórmula para cambiar que la de seguir los pasos de un caudillo.

El Bronco tiene el momentum de su parte y puede ganar porque de su lado está la energía social y el entusiasmo. Su campaña ha sido muy bien concebida y ejecutada, tiene todos los ingredientes necesarios para conectar con la gente e incrementar apoyos y pasiones.

Su campaña es moderna y profesional, a la vez sencilla y cercana con “la raza”. El personaje tiene una firme personalidad, una historia de vida de leyenda, resultados qué mostrar, denuncias qué hacer y propuestas sencillas (populares aunque a veces populistas) qué aplicar. Ha hecho un uso intenso y profesional del Facebook, no solo para comunicarse directamente con la gente sino para construir sus bases de datos –perdón de apoyo- .

El paralelismo con Vicente Fox es enorme, candidato carismático, franco, directo, cercano, simpático, práctico, firme para conducir una ola social que desea algo muy distinto a lo que le brindan las ofertas tradicionales. Tras Fox ya conocemos los sin sabores que implica elegir a un gran candidato que no necesariamente puede ser un gran gobernante.

Para ilustrar los aciertos de la campaña de El Bronco es muy útil analizar los componentes del video con el que arranca su página de Facebook. Te invito a verlo aquí.

Como diría Jack the Ripper, vamos por partes, veamos cómo el mensaje está directamente dirigido a conectar con emociones reales y relevantes del electorado

Lo primero con un candidato que se presenta como independiente y fuera del sistema es disminuir el miedo y la angustia ante lo desconocido:

Me acabo de dar cuenta quién está haciéndole encuestas a la gente diciéndole que quiero armar a la gente… y bueno, te está costando una lana, pero no te van a hacer caso”.

La génesis de la motivación en el profundo dolor humano. Casos como el de Sicilia, Martí, Wallace, Ayotzinapa que nos sacuden del marasmo y nos invitan al movimiento y la acción. El sufrimiento en la carne propia y familiar como plataforma de despegue:

“Mi hija de dos años fue secuestrada, mi hijo mayor murió. A mí me han querido matar varias veces… Le hice una promesa a mi hijo de que lucharé toda mi vida o lo que reste de mi vida para hacer que las cosas cambien”.

El reconocimiento sin ambages del estado de ánimo social:

Nuevo León está enojado, molesto.

El énfasis no en un cambio violento sino en un cambio de mentalidad. Esto conecta claramente con la expectativa ciudadana hacia transformaciones suaves y no rupturas que destruyen.

Tenemos la oportunidad, hoy, de hacer una re-evolución pero de consciencia, una re-evolución de actitud.

Se habla de un nosotros, se trasciende la coyuntura electoral y se señala un cambio colectivo de calado y largo aliento:

Este movimiento que tengo el privilegio de encabezar va más allá de una simple campaña política, nuestro reto es despertar consciencias.

Trata de bajarle al perfil caudillista y pone el énfasis en un nosotros y, a diferencia del mantra de Fox de “sacar al PRI de los Pinos”, ahora se dirige al binomio PRI-PAN que ha gobernado la entidad y el país en los últimos sexenios.

No es un capricho de Jaime Rodríguez, no es la lucha de “El Bronco”. Es la lucha de todos, de todos los ciudadanos que están hartos de las transas y los abusos del PRI y del PAN”.

Le pone nombre al contrincante y ubica con claridad a la partidocracia. Él se presenta como independiente aunque no lo haya sido durante los 33 años que militó en el PRI, pero lo cierto es que su candidatura la ha construido desde las posibilidades de una figura independiente.

“El verdadero cáncer que nos está acabando se llama partidocracia, el poder en manos de los partidos. Partidos que se rigen por un sistema de cuates y de cuotas: cuates que premiar y cuotas que cumplir”.

Subraya los límites, mediocridad, cooptación y resignación de las ofertas políticas tradicionales

“Los partidos han obligado a la gente a votar por un mundo malo o por aquel que roba pero lo reparte”.

Se fusila frases clásicas de la comunicación política como la atribuida a Bismarck sobre el corto plazo electorero y la visión de Estado requerida para los grandes líderes.

“Los partidos solo piensan en las próximas elecciones, nuestro movimiento está pensando en las próximas generaciones”.

El llamado al voto de castigo, a hacerse “justicia” en las urnas, destacando la muy extendida percepción de una riqueza mal habida e injustamente distribuida. Práctica que además hace mucho daño a la entidad y sus habitantes.

“Esto va a ser una lección que le vamos a dar a los partidos, se les va a acabar el negocio. Vamos a vencer a quienes han destruido el Estado”.

Al mismo tiempo que disminuye el tono de confrontación y deja abierta la posibilidad de acuerdos que permitan la gobernabilidad.

“Yo estaré esperando que podamos tener un acuerdo para que podamos unir fuerzas”.

Contrasta la motivación electoral utilitaria, donde el voto se compra por migajas contra una causa de mayor altura moral y una emoción legítima y profunda.

“…Vamos a trabajar fuerte y vamos a ganar. Como aquí no hay lonches ni frutsis ni sándwiches se jodieron… aquí hay corazón… vamos a ganar”.

El caso de El Bronco es sintomático del hartazgo e indignación ciudadana. Si llega a triunfar electoralmente, el reto para los regios sería no quedarse cruzados de brazos sintiéndose amparados bajo “la sombra del caudillo” y ciudadanizar activamente la gestión gubernamental, y no sentarse a echarle porras mientras cabalga como su héroe preferido: el llanero solitario.

 

@guidolara