Agua y gente: buscando soluciones para el bien común

Redacción Animal Político · 17 de enero de 2023

Del agua dependen los sistemas de vida y para su manejo necesitamos entenderla con relación al territorio: cómo se usa y planifica la cuenca i donde vivimos influirá en la cantidad, calidad y acceso al agua. Aunque el agua tiene un valor multidimensional (cultural, espiritual, económico, alimentario, de salud pública, ecosistémico…), en el imaginario metropolitano, se minimiza a un servicio que llega a través de alguna infraestructura, pero no cuestionamos desde donde se transporta, ni el proceso natural que permite su presencia y condiciones, reduciéndola a un bien de mercado. El interés ciudadano en ella no despierta hasta que se pierde el acceso por algún problema de administración e infraestructura o aumentan las tarifas, y es entonces que cuestionamos las formas de gestión del agua (y de la cuenca).

Existen enfoques integrados de planificación territorial por cuencas que buscan soluciones para un punto de equilibrio entre la conservación y la producción. Algunos aspectos clave a considerar son:

Planificar desde una visión de integralidad del ecosistema”, para asegurar la conservación de los ecosistemas y fuentes que proporcionan el agua (bosques, humedales, ríos, acuíferos) equilibrando con los grados de presión humana. Iniciativas como el Programa de Reservas de Agua y la determinación del Caudal Ecológico ii buscan planificar y garantizar el agua para el ambiente y las personas. La unión entre municipios de la misma cuenca para su gestión, el ordenamiento territorial, establecimiento de áreas protegidas en zonas altas de la cuenca para conservar los bosques y asegurar la regulación e infiltración de agua, y otras iniciativas se enfrentan en contraposición a la presión inmobiliaria e invasiones en riberas de ríos y lagos, lo que ha sido denunciado por colectivos ciudadanos.

Gestionar el equilibrio entre la oferta (disponibilidad) y la demanda de agua (consumo y tipo de uso), garantizar el uso eficiente, la calidad del agua y reducir las desigualdades que existen, pues se privilegian ciertos sectores mientras cientos de localidades periurbanas o rurales son abastecidas por pipas, dependen del agua embotellada o deben tomarla de fuentes cercanas sin certeza que sea agua segura, por lo tanto los riesgos a la salud, costos y vulnerabilidad aumentan. Iniciativas como Nuestra Agua | Cuencas, promueven información sobre ello.

Tratar y reutilizar las aguas residuales. Las cuencas y ríos más deteriorados social y ambientalmente en México coinciden con corredores urbano-industriales, evidenciando que el desarrollo económico se privilegia por encima de la salud y el bien común. Se han establecido Regiones de Emergencia Sanitaria y Ambiental, pues cuencas como Pánuco, Lerma, San Juan, Balsas y Bravo son receptoras de más del 50% de las descargas de aguas residuales nacionales, ante la deficiencia de las plantas de tratamiento.

A nivel internacional, el trasvase de agua (trasladar agua de una región a otra) se considera la última alternativa a utilizar, pues tiene fuertes impactos negativos ambientales (disminución de cantidad y calidad de agua, afectaciones a la biodiversidad) y sociales (injusticia hídrica), se violentan los derechos de las comunidades afectadas como el acceso a la información y consulta, la participación para la gestión de los recursos naturales, a la garantía de un ambiente sano y al agua. El trasvase se continúa justificando desde el discurso extractivista y tecnocrático de la política hídrica actual en zonas metropolitanas como Querétaro, Guadalajara, Valle de México, entre otras, pero el problema no se resuelve en el fondo, pues no cesa el desperdicio y aumento de la demanda en sectores urbanos, agropecuarios e industriales.

Ante esto la movilización social va abriendo su cauce y crece en distintos estados exigiendo y construyendo soluciones basadas en el bien común. Defensores ambientales, colectivos como La Coordinadora Agua para todxs y el Festival Agua Que Corre en Querétaro entre otros proponen iniciativas ciudadanas que confluyen para reconocer al agua como sustento de la vida y transformar aquellas dinámicas socio-territoriales que ponen en riesgo el futuro de todos. Empecemos por la organización colectiva, información y la participación para democratizar la toma de decisiones sobre el agua y las cuencas, así como garantizar una gestión pública del agua sin fines mercantilistas.

* Clara Tinoco es licenciada en biología y maestra en Gestión Integrada de Cuencas (@CRCCuencas).

 

i La cuenca es un territorio delimitado naturalmente y donde habitan poblaciones humanas que usan los recursos para su desarrollo.

ii El caudal ecológico establece la calidad, cantidad y régimen del flujo de agua requerido para mantener los componentes, funciones, procesos y la resiliencia de los ecosistemas acuáticos que proporcionan bienes y servicios a la sociedad (Programa Agua | WWF)