Redacción Animal Político · 2 de julio de 2024
Cada año, desde 1993, la ONU establece una temática en torno a la importancia del agua con el fin de hacer conciencia a nivel mundial. Este año se tituló: Agua para la Paz y se afirma que, cuando hay escasez, contaminación, difícil acceso, o éste es desigual entre las personas, se originan tensiones y conflictos. 1 Esto ocurre desde la escala transnacional, como el caso de Israel contra Palestina, al privarla del aprovechamiento del río Jordán, siendo que ambos tienen derechos conforme a acuerdos internacionales. 2 Hasta la intrafamiliar, como el caso de la keniana Pilot Lenaigwanai, quien fue brutalmente golpeada y maltratada por su esposo al saber muerto de sed el ganado del que dependía el sustento de la familia. 3 Desde esta perspectiva, como señala el organismo internacional, los conflictos relacionados con el agua son un factor muy relevante para la seguridad y la calidad de vida de la población mundial, sobre todo en aquellos países donde el acceso al agua es distribuido injusta e inequitativamente.
México, como país subdesarrollado, no está exento de estas problemáticas. Huachicoleo de agua, secuestro de piperos, intimidación, desaparición forzada de activistas ambientales son algunos de los síntomas en nuestro país. En los últimos meses se ha hablado constantemente de la sequía que padece gran parte del país y de numerosos conflictos por el acaparamiento del recurso por parte de grupos de poder que violan los derechos de los más vulnerables. El ejemplo más reciente fue el abatimiento de los hermanos Cortina Vázquez durante el proceso de desalojo de la protesta encabezada por la Comunidad de Totalco, Veracruz, en denuncia contra el acaparamiento y vertido de contaminantes en cuerpos de agua por parte de la empresa de cárnicos Granjas Carroll. 4
Debe concederse que el problema del agua representa lo que Horst Rittel y Melvin Webber definen como problemas perversos. Estos son eminentemente sociales, carecen de solución única e, inevitablemente, la mejora en un aspecto empeora otro diferente. Además, la decisión está sujeta a la frivolidad de un juicio político porque en realidad este tipo de problemas no se solucionan. En el mejor de los casos, señalan los autores, se resuelven una y otra vez. 5 Es decir, es ingenuo pensar que un gobierno resolverá para siempre los problemas en materia hídrica, en todo caso seleccionará la vía de arranque y las acciones más adecuadas para hacer el menor daño posible.
Precisamente en el contexto de nuestro país el reto no es únicamente resolver el abastecimiento del agua, o corregir errores u omisiones de administraciones anteriores, sino actuar con un panorama del problema cada vez más amplio y dimensionado para incidir y tomar la “mejor” decisión. Hacerlo indudablemente requiere del análisis y perspectiva de múltiples disciplinas, sectores y estratos sociales. No es prioritaria ni exclusivamente un problema de ingeniería, como dijo la excandidata a la presidencia Xóchitl Gálvez en el Segundo Debate Presidencial. 6 Los trasvases y construcción de presas e hidroeléctricas generan complejos conflictos socio-ecológicos en los que se afecta mayormente a los grupos más vulnerables, y que quedan fuera del alcance de la ciencia dura y la tecnología por sí solas.
Uno de los asuntos pendientes, y quizá el más urgente, es la actualización de la Ley Hídrica que lleva rezagada desde 2013, año en que debió haber sido sustituida la de 1992. Este instrumento legal es el obstáculo más importante para una distribución equilibrada dado que, al privilegiar concesiones a grandes empresas y privados, margina la posibilidad de un acceso equitativo a la población en general. Además, funciona bajo términos arcaicos y desfasados de la realidad actual social y ambiental del país y en la que el cambio climático incide directamente.
En la propuesta en materia hídrica de la próxima presidenta Claudia Sheinbaum se menciona que, por encima de los intereses particulares de todos los usuarios del agua, se pondrán los de la nación y los de la gente. 7 ¿Cómo se planea recopilar las heterogéneas necesidades de los distintos grupos sociales del país? Hay incluso grupos para los que el agua es también un bien patrimonial y paisajístico, lo que constituye una dimensión cultural que compite con la utilitarista que la ve solo como un bien estratégico del desarrollo económico. Resulta entonces importante mejorar los mecanismos de involucramiento y participación ciudadana que, hasta ahora, han quedado mucho a deber. El fracaso del proceso de consulta del proyecto de Programa General de Ordenamiento Territorial para la Ciudad de México fue un claro ejemplo de la falta de compromiso con la sociedad, en especial de los núcleos agrarios y pueblos originarios.
Otro pendiente es incrementar el presupuesto que se destina para el sector agua. El monto para el año en curso se redujo en al menos un 12 % con respecto al año pasado, quedando en aproximadamente 62,600 millones de pesos. Esto, aun cuando el Consejo Consultivo del Agua ha calculado que el presupuesto para atender las necesidades de la población mexicana asciende hasta a 120,000 millones de pesos anuales. 8
Estos tres conceptos (reforma normativa, mejora de instrumentos de participación y aumento de presupuesto), entendidos desde una perspectiva alejada de la tecnócrata, son clave para la distribución equitativa del agua y ayudarían a reducir tensiones que provocan violencia y conflictos. Las personas, al sentirse tomadas en cuenta, podrían responder positivamente a escenarios de cooperación, necesarios para la estabilidad social. 9 En cambio, si los gobiernos ocultan o niegan el conflicto se provoca mayor malestar social.
Como problema perverso, no será posible llegar a una solución definitiva y perfecta en materia hídrica. Pero definitivamente urge duplicar esfuerzos para que, cada vez que se intente, se atienda desde el panorama más amplio posible y ponga en primer término la dimensión social del agua en toda su complejidad.
* Bibiana Monsivais Montoliu es doctorante en Ciencias de la Sostenibilidad y Profesora de la Facultad de Arquitectura de la UNAM.