Agenda nacional de género, distraída en los estados

blogeditor · 28 de mayo de 2021

En Simetría nos hemos preguntado: ¿por qué parece que no contamos con una Ley General para la Igualdad entre Mujeres y Hombres en nuestro país? En un texto anterior comentamos que esta ley se publicó en 2006 y a casi 15 años de su publicación, la ley no cuenta con un reglamento. Esto ha dejado diversos vacíos que tienen impacto en la aplicación de la política de igualdad en nuestro país.

Un reglamento es importante, pues contribuye a establecer las obligaciones y atribuciones para quienes implementan las políticas públicas y gastan el presupuesto. En otras palabras, un reglamento da claridad sobre las tareas y funciones de cada actor involucrado.

Ahora nos dimos a la tarea de revisar las leyes de igualdad estatales. Observamos que todos los estados cuentan con una ley en la materia. Fue en 2017 cuando finalmente todos los estados tuvieron legislación armonizada. Lo cual, aunque es un avance, todavía está lejos de ser suficiente.

Analizamos los tres principales instrumentos de la política de igualdad a nivel nacional en cada estado que son: 1) el sistema para coordinar la política de igualdad que nos dice quiénes serán las encargadas de impulsar acciones para la igualdad; 2) el programa de igualdad que contiene las actividades que realizarán las instituciones involucradas para cumplir sus objetivos y metas para lograr la igualdad, y 3) el sistema de observancia para asegurar la información, el seguimiento de estas medidas y para medir su avance en términos del objetivo: un México más igualitario.

En lo que se refiere al sistema para la igualdad observamos algunas diferencias en los estados. No todos incluyen a las mismas instancias o dependencias en el sistema. Algunos estados, por ejemplo, incorporan a universidades públicas, pero son los menos. Un estado incluye a instituciones especializadas en igualdad entre mujeres y hombres. Otro estado incluye a la secretaria estatal de infraestructura y a la de medio ambiente. Uno más incorpora a un representante de los pueblos indígenas. Así observamos diversidad en las instituciones que forman el sistema. Al respecto, habría que valorar cuáles son las buenas prácticas, e impulsar para su armonización en todos los estados.

Sobre el programa de igualdad estatal, todos los estados tienen uno. Lo cual sin duda es una buena noticia y nos alivia. Sin embargo, será necesario, analizar los programas de igualdad estatales para evaluar la calidad de sus objetivos, sus metas e indicadores y los avances. Esta tarea es relevante porque la política de igualdad no debe quedarse en documento, sino incluir acciones efectivas para llevarla a la práctica.

Finalmente, el instrumento donde encontramos las mayores diferencias fue en la observancia, monitoreo y evaluación de la política para la igualdad. Encontramos que 17 estados establecen que la observancia estará a cargo de la Comisión estatal de derechos humanos, 5 dejan al Instituto estatal de las mujeres como responsable de esta tarea, en 3 estados la observancia la realizan en conjunto ambas entidades, 4 señalan que serán personas especialistas los que hagan esta labor, en 2 estados se menciona al sistema de igualdad como la instancia encargada, y en un estado no se específica quién realiza esta función.

La política de observancia es fundamental para conocer los resultados de la política de igualdad. El éxito de la política de igualdad depende en gran medida de que el carro esté completo y de que todos los estados emitieran una ley con los principales instrumentos de la política de género. Además, estos instrumentos debían adoptarse en los mismos términos o muy similares, siendo razonables los ajustes necesarios para atender los problemas de igualdad que presenta cada entidad federativa según sus propios diagnósticos. Una política de igualdad que no define con claridad la observancia, seguimiento, monitoreo y evaluación está coja. Le falta una pata. Tampoco es buena práctica asignar al encargado de diseñar la política de igualdad estatal, es decir al Instituto estatal de las mujeres, como el responsable de evaluar los avances en la materia. Al ser juez y parte, se pierde la objetividad.

El federalismo mexicano es complejo. Eso nadie lo niega. Poder coordinar a todo el país en un mismo objetivo y plan para resolver los problemas de igualdad de género es un reto mayor. La Ley general representa una guía para resolver como país los principales problemas que viven las mujeres en materia de igualdad, pero en el camino algunos estados dieron pasos lentos y otros se han desviado del objetivo, complicando la articulación nacional pronta y eficaz en un problema que nos necesita a todos atentos. Seguiremos con este análisis sobre los instrumentos tanto a nivel federal y local, para implementar de forma eficaz la política de igualdad.

@simetriamx