Redacción Animal Político · 21 de agosto de 2024
Como nunca, tanto a nivel federal como a nivel local, tendremos muchísimas mujeres al frente de instituciones claves para la gobernabilidad, la economía y la política en nuestro país.
Si bien hace algunas décadas esto era algo impensable, donde se decía que la paridad no era un tema central ni para la agenda de género y muchos menos para la agenda política, al final el tiempo nos dio la razón: las mujeres llegaron poco a poco a tomar estas posiciones y a partir de esta gestión las decisiones centrales del país serán tomadas, en su mayoría, por mujeres.
El reto es bastante grande: por un lado luchar contra los estereotipos en los que casi de manera mecánica han establecido que la vara es mucho más alta por el simple hecho de ser mujer; que se deje de creer que llegaron por un vínculo masculino a los espacios de decisión y que logremos sostener espacios políticos típicamente ocupados por hombres para lograr resignificarlos con el objetivo de que sigan llegando más mujeres.
Frente a estos retos y a los añejos pactos machistas es fundamental que las nuevas presidentas, secretarias, legisladoras, alcaldesas, consejeras asuman un nuevo pacto con las más de 65 millones de mujeres que habitamos este país.
Si en verdad logramos establecer un nuevo pacto feminista, las mujeres que a partir del 1 de octubre se encontrarán en el poder tendrán que asumir que primero va la agenda compartida y luego las diferencias ideológicas y partidistas.
El pacto tendrá que poner al centro las más sentidas demandas: al menos tendrá que contener una ruta inmediata para el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos, el acceso a la justicia para todas, la reducción sostenida de la violencia que día a día vivimos las mujeres en nuestro país y la implementación de una política pública amplia contra la violencia política hacia nosotras. También deberá asumir que llegaron muchas, pero faltan otras: las mujeres campesinas, las cuidadoras, las indígenas, las que están en prisión injustamente, las migrantes, las trabajadoras sexuales, las mujeres con discapacidad, las mujeres trans. Todas. Es decir, que en estos nuevos tiempos no solo se deberá pelear por lo ganado, sino ampliar la trinchera para que las demás estén ahí.
Aunado a lo anterior vienen otros mayores: jamás replicar las practicas masculinas donde se es candil de la agenda feminista y oscuridad con los equipos internos. Mostrar que es posible hacer una política transformadora sin desgastar ni abusar de los horarios de trabajo de las y los trabajadores, mostrar también que la balanza entre el tiempo privado y los compromisos políticos existen.
Honremos a todas las mujeres que dieron su vida porque hoy podamos tomar el poder sin arriesgar nuestra integridad; asumamos de aquí en adelante la agenda feminista llegó para quedarse, una agenda en la que se sienten las bases para que muchas más aspiren a llegar ahí no solo como un modelo aspiracionista, sino como uno cotidiano. Demostremos que sí hay una forma distinta de hacer y ser en la vida política de México.
* Angela Guerrero (@angelaguerreroa) es coordinadora general de CEA Justicia Social (@CeaJusticia).