No basta una agenda de género, es necesario cambiar las formas de hacer política

Redacción Animal Político · 17 de octubre de 2023

Bastante se ha dicho sobre la posibilidad de que por vez primera una mujer ocupe la presidencia del país, narrativas que transcurren entre la importancia de la representación descriptiva y lo necesario de la representación sustantiva; 1 ideas que van desde una efusividad impronta por el solo hecho de ser mujer, hasta el desesperado nihilismo de que eso no lo garantiza todo y, por lo tanto, nos da lo mismo.

Pensar que la llegada de una mujer ya sea a la presidencia, a los congresos, a las empresas o a las organizaciones reditúa en automático a la agenda de derechos es ingenuo; pero pensar, incluso, que basta con que esa mujer lleve una “agenda de género”, también lo es. Porque aun suponiendo que el género es suficiente, es difícil admitir que una persona, por su mera identidad y en solitario, es capaz de desmontar los complejos sistemas que sostienen y recrean múltiples formas de opresión.

Eso sería decir que cualquier mujer, sólo por el hecho de serlo, representa los intereses de todas; pero, en el fondo, también sería responsabilizar a ciertas mujeres de desmontar un sistema que, en diferente medida, nos oprime y atrapa a todas. Sería simplificar soluciones a problemas estructurales y entramparnos en discusiones un tanto análogas a las que, hace más de setenta años, resonaban en el congreso poniendo en duda la utilidad-derecho de las mujeres a votar, como si diera lo mismo, pues al fin y al cabo [y recordemos esto en siete años] con nosotras: o nada cambia o todo es peor. 2

En una situación hipotética, me pregunto si bastaría con que llegara a la presidencia una mujer feminista con una agenda de género e interseccional (insisto, es supuesto); me pregunto ¿cómo sería su devenir en medio de esas estructuras que caracterizan la política tradicional mexicana? Me pregunto sobre su posibilidad de incidir y, sobre todo, me pregunto ¿qué tanto empataría esa agenda con los intereses de Estado?

Aceptar que lo identitario no es una garantía en automático, al mismo tiempo que exigimos y defendemos que esas adscripciones deben estar ahí por el simple y potente hecho de existir, obedece a nuestra necedad de buscar vías para construir en los espacios de la política tradicional que -bien lo sabemos- son excluyentes, violentos y tramposos; y, he aquí una clave: ¿qué tal si en lugar de representar y adaptarnos a sistemas aniquilantes somos capaces de construir otros más humanos, de forma y de fondo?

Entonces, no bastaría con ser mujer y no bastaría con “traer una agenda de género”; se requeriría apostar por un proyecto político en su sentido más amplio que persiga cambios transformativos, radicalmente democráticos, redistributivos, innovadores, radicales, anticapitalistas, antipatriarcales, anticoloniales, anticapacitistas, no transfóbicos, antirracistas y humanos. Quizá es pedir mucho, pero ya no nos da lo mismo.

No la tenemos fácil, por eso no somos derrotistas cuando decimos que, al menos mientras encontramos otros caminos para nuestras apuestas, queremos que más mujeres (en el ideal-plural-incluyente) lleguen al poder tradicional; que lleguen sin tantos costos y sin perder la vida; 3 que lleguen por justicia, pero también porque representan agendas de derechos, progresistas y anti-hegemónicas; que lleguen a escenarios con posibilidad de incidir y que, una vez llegando, rompan, quiebren, desmonten; es decir, construyan otras formas de hacer política; eso sí está en sus posibilidades.

Cambiar las formas de hacer política significa que deje de darnos lo mismo la manera en la que se busca y se ejerce el poder. Sería redistribuir, abandonar los estilos patriarcales, jerárquicos y del protagonismo. En América Latina, las grandes experiencias de innovación política ya han demostrado la posibilidad de romper las fronteras de las estructuras partidarias, de generar alianzas estratégicas e impensables, de afianzar redes con la sociedad civil, abrir el diálogo público, construir agendas transversales y lograr representaciones significativas. 4 ¿Acaso no es transgresor que cinco mujeres diversas compartan estratégicamente un mismo mandato legislativo?

Mirar las experiencias del feminismo antirracista y anticolonial nos haría bien para entender que hay otros espacios y formas menos depredadoras de construir. A propósito, me pregunto ¿cómo y desde cuáles experiencias de clase, etnicidad, edad, cultura, sexualidad estarán pensado esas mujeres [y cualquier persona] en construir lo que casi ya prometen? Definitivamente, “nuestras sociedades necesitan una sacudida; deben cambiar en términos filosóficos, económicos, en términos de historia y de quehacer político… La lucha es contra la manera en que nos han enseñado a vivir”, dice Aura Cumes. 5

Mientras tanto, quienes no estamos en esos espacios también podríamos dejar de mirar “la política” como algo tan malévolo y ajeno. ¿Por qué no dejamos de estimar desde lo inmutable de nuestros escritorios, oficinas, residencias, aulas, calles, plumas, activismos sobre lo que deberían de hacer “las mujeres en la política” para “hacerlo bien”? ¿Por qué no empezamos a responsabilizarnos de nuestras propias miniestructuras y de nuestras propias micropolíticas, donde sea que nos toque estar? Quizá eso ayude a preparar la tierra para cambiar las formas y los fondos de hacer política “allá arriba”.

Construir un proyecto transformativo más allá de la mera representación no significa aguardar, significa reconstruir el concepto de ciudadanía, acuerpar, acompañar, disidir, exigir, dialogar, tejer, complejizar, superar polarizaciones, aprender a articular para construir ese proyecto que ponga la vida en el centro; que vaya revirtiendo la precarización, las violencias, las desigualdades y los ataques a nuestros derechos.

Requerimos inventarnos otras formas de solución y otras maneras de hacer política. Y definitivamente sí nos necesitamos ahí; necesitamos que las mujeres en el poder tradicional hagan suya la agenda de derechos; es una oportunidad (y ojalá vengan otras tan humanamente diversas) de construir ese proyecto político que vaya tras cambios capaces de desdibujar lo que hoy somos: un país al que le da lo mismo aniquilar la diferencia, la vida, la disidencia, la tierra y la esperanza.

Desde el Instituto de Liderazgo Simone de Beauvoir A.C. hemos estado presentes en la formación de liderazgos de mujeres en los grandes momentos del avance de la paridad en los últimos años. De 2010 a 2014 formamos parte de SUMA, Democracia es Igualdad, una iniciativa para fortalecer los liderazgos e incrementar la participación política de las mujeres en México. De 2014 a 2016 colaboramos con las Instancias de las Mujeres en los diferentes estados del país en la formación de mujeres políticas.

En 2017 lanzamos Mujeres Al Poder, una investigación que recuperó los grandes obstáculos de la paridad; en 2019 publicamos con el Instituto Nacional Electoral el libro Análisis de las trayectorias de las mujeres en los partidos políticos: obstáculos y prospectivas para su desarrollo; en 2020 realizamos la Ruta Mujeres al Poder para acceder al protocolo de acción en caso de violencia política. Y, recientemente, diseñamos la Estrategia Ellas Inciden dirigida a mujeres políticas y parlamentarias, que reconoce la oportunidad histórica para impulsar la igualdad sustantiva, incidir en las agendas no tradicionales e innovar en otras formas de hacer política.

@ISBeauvoir

 

1 De acuerdo con Pitkin, la representación descriptiva se centra en la idea de la mera semejanza entre las personas representadas. En tanto la sustantiva, supone que las personas representantes deben actuar en nombre y a favor de los intereses de las personas representadas.

2 Eran bastantes los argumentos que resonaban cuando se discutía en México el derecho de las mujeres a votar, pero la mayoría se centraban en tres ideas: a) la política no era un espacio para las mujeres b) las mujeres no quieren estar en política y c) las mujeres no tomarán buenas decisiones.

3 Del año 2018 al mes de agosto de 2023, dos de cada 10 víctimas de violencia criminal electoral en México han sido mujeres; ellas eran sobre todo funcionarias (31%) y candidatas o excandidatas (30%) al momento del ataque; de acuerdo datos de Votar entre Balas (Data Cívica. 2023).

4 El Instituto Update documentó, en Electas. Mujeres en la Política, interesantes experiencias de innovación política en países de Latinoamérica.

5 Aura Cumes durante su participación en un  proceso formativo de la estrategia “Ellas Inciden” a mujeres políticas realizado con la Unidad de Género de la Cámara de Diputados  (ILSB, 2023).