Adiós al coche por cabeza

blogeditor · 20 de julio de 2017

Adiós al coche por cabeza

Todo habitante de la Ciudad de México y de casi cualquier gran metrópoli ha tenido que enfrentarse al inhumano tráfico vial que cada día pone a prueba nuestra paciencia. En la CDMX, prácticamente desde que ponemos un pie fuera de casa y otro en el coche, nos exponemos inevitablemente al temible congestionamiento. Esta epidemia del siglo XXI, consecuencia directa de nuestra modernidad, se lleva en la CDMX el máximo trofeo: vivimos en la ciudad con más tráfico del mundo según el Índice de Tráfico 2017.

Lógicamente, los habitantes de esta caótica ciudad hemos ideado numerosas estrategias de supervivencia: que si salir más tarde; que no, que más temprano mejor; que si las callecitas que nos hace tomar Waze sí funcionan; que si mejor por allá que hay un semáforo menos… Lo cierto es que, entre estrategia y algoritmos, en promedio, los chilangos perdemos una hora diaria en el tráfico.

Durante este lapso de tiempo con sabor a eternidad, solos frente a la inmensidad, nuestras emociones oscilan en una curiosa gama que va del más absurdo aburrimiento a la desesperación total. No falta el individuo que, sacudido por el tormento, opta por invadir visualmente la esfera semiprivada que constituye el vehículo del vecino, y observa detenidamente los usos y costumbres del espécimen que se encuentra en su interior. Debo admitir que, en ocasiones, puede resultar bastante entretenido para aliviar la soledad. La soledad… en la que al parecer prácticamente todos los automovilistas estamos inmersos.

A manera de regla no escrita, pero que todos seguimos religiosamente, parecería que el coche sólo tiene lugar para una cabeza. Es un espacio privado que ningún otro cuerpo extraño puede transgredir. No se atrevan… no son bienvenidos. Pero, alguna vez se han puesto a pensar en ¿cómo cambiaría nuestra ciudad si usáramos otros medios de transporte o compartiéramos coche?

Creo poder afirmar, sin riesgo a sorprender a nadie, que nuestra costumbre del cocheXcabeza es en gran parte responsable del invivible caos diurno. En Washington, en Nueva York, en California, entre otros, se han ideado políticas “de gran ocupación vehicular” (GOV) para tratar de resolver este problema. ¿El objetivo? Reservar ciertas rutas estratégicas o vías para los vehículos con varios pasajeros. Sin embargo, una de las grandes inquietudes es que estas vías privilegiadas tengan poco uso; que los automovilistas sigan usando su coche sin compartirlo y que, por lo tanto, las rutas no GOV se saturen aún más. Por supuesto, también podría pasar lo contrario, quizás al darnos cuenta de la velocidad de las rutas GOV optemos por convertir nuestro coche en un hogar para otras personas…

En la teoría, tanto la primera como la segunda situación podrían materializarse.

Para realmente analizar el impacto que este tipo de políticas tiene en una metrópoli, un grupo de investigadores de Harvard y del MIT estudiaron Yakarta, una de las ciudades más caóticas del mundo -que no tiene ni metro ni tren ligero, pero sí una población de más de 30 millones de habitantes- y que en 2016 decidió imponerle a su población una de las restricciones GOV más estrictas a nivel mundial. La política, que lleva el nombre de “3 en 1”, obliga a todo vehículo a tener una ocupación mínima de tres personas para poder circular por las principales calles de Yakarta en las horas pico, es decir de 7 a 10 am y de 4:30 a 7 pm.

Al comparar el tráfico vial antes y después de la implementación de la política, los investigadores se percataron de que la “3 en 1” había ayudado a disminuir drásticamente el tráfico tanto en la mañana como en la tarde. El congestionamiento bajó en un 46% en las mañanas y hasta en un 87% por las tardes. Así, en las mañanas se logró pasar de un promedio de velocidad de 19 a 28 km/h; mientras que en las tardes, la velocidad se incrementó de 11 a 21 km/h. Sorprendentemente, también el tráfico se alivió en las horas no pico, si bien los automovilistas podían circular sin restricción alguna.

La razón es simple: al compartir el coche en la mañana para ir el trabajo, a la hora de comer –o en cualquier otro momento- muchos se quedaron sin este medio de transporte y, por lo tanto, tuvieron que salir a comer a lugares más cercanos u organizándose con sus colegas.

Esta investigación es el ejemplo más evidente de que compartir el coche sí tiene un efecto sustancial y positivo en el tráfico. Desgraciadamente, hoy en día la “3 en 1” ha desaparecido con la excusa de que su implementación impulsó un nuevo negocio turbio: cantidad de gente floreció alrededor de las principales vías de Yakarta para rentarse, cumplir con las cabezas exigidas y darle a los conductores el pase a las antes vetadas rutas GOV. El nuevo falso pasajero ha nacido.

 

@andreabizberg

 

Fuente : Rema Hanna, Gabriel Kreindler and Benjamin A. Olken. “Citywide effects of high-occupancy vehicle restrictions: Evidence from ”three-in-one” in Jakarta“. Science 357 (6346), 89-93. DOI: 10.1126/science.aan2747