“Acuerdo” presidencial y defensa del territorio

blogeditor · 10 de diciembre de 2021

“Acuerdo” presidencial y defensa del territorio

El 22 de noviembre de este año nos amanecimos con la sorpresa de la publicación en el Diario Oficial de un acuerdo presidencial que designa como cuestión de seguridad nacional a las megaobras federales. Se trasluce obviamente la prisa del presidente por terminar obras emblemáticas como el aeropuerto de Santa Lucía, la refinería Dos Bocas, el Tren Maya y el Corredor Transístmico. Aunque se plantea como transitorio (su vigencia es de un año), este acuerdo es un gravísimo precedente para todas y todos aquellos que nos hemos visto envueltos en la defensa de nuestros territorios ante la amenaza de megaproyectos diversos. Este país es un dramático semillero de estas movilizaciones, dado que la escala y agresividad de los megaproyectos para la explotación de todo tipo de recursos ha aumentado en los últimos años, pasando por encima de los derechos de los habitantes locales.

En diversas regiones de la república, los megaproyectos mineros han acabado con el agua en zonas donde escasea este vital líquido y han envenenado agua, suelo y aire perjudicando la salud de todo ser vivo alrededor, además de que esas tierras, cuando termine la concesión, quedarán inservibles por cientos de años. Si bien este gobierno afortunadamente no ha otorgado nuevas concesiones mineras, el problema está presente con las ya otorgadas, que abarcan entre el 30% y el 50% del territorio nacional, de acuerdo con diversos reportes. 1 La extracción de hidrocarburos no se queda atrás en daños ambientales y la autorización de la fractura hidráulica, que lleva a la destrucción de ecosistemas completos, campea en toda la geografía nacional; no se han autorizado nuevos proyectos con esta técnica, pero de nuevo el problema son las concesiones ya otorgadas. Los megaproyectos de turismo (que sus promotores llaman “desarrollos”) pasan por encima de los derechos de personas y seres vivos que habitan en las zonas de potencial turístico, generalmente para entregar paisajes y atractivos diversos a cadenas hoteleras transnacionales, en un modelo en el que los pobladores locales, si bien les va, se tienen que conformar con empleos mal pagados de meseros y recamareras, y los ecosistemas sufren daños permanentes.

En épocas recientes estas amenazas sobre los territorios han generado movimientos sociales de defensa, con resultados desiguales. Existen casos de éxito relativo, como la defensa del arrecife de Cabo Pulmo y de la reserva Sierra La Laguna en Baja California Sur contra el turismo masivo y la minería, así como en defensa del agua; o lo sucedido en el municipio de Cuetzalan y la Sierra Nororiental de Puebla, una región en la que ha existido la capacidad de organización para detener agresivos proyectos turísticos, mineros e hidroeléctricos, y plantear una contrapropuesta de desarrollo local sustentable en beneficio de los habitantes y ecosistemas locales. Otros casos recientes son las resistencias ciudadanas inéditas en la Ciudad de México ante los megaproyectos que se pretendieron imponer cuando el gobierno de Mancera (los llamaron ZODES-zonas de desarrollo económico), que movilizaron en su contra a clases medias y populares, aquí también las compañías inmobiliarias se autodenominan “desarrolladoras”. De esta manera se detuvieron el Corredor Chapultepec, la Ciudad del Futuro y la Ciudad de la Salud, entre otros, pero se fracasó en la construcción de la Torre Mitikah y el agravio al pueblo de Xoco. Estas victorias son generalmente parciales, pues los recursos de estas zonas son codiciados y siguen en la mira de los grandes capitales, tanto en las zonas rurales como urbanas. En estos momentos se juega en la ciudad el destino de Morena, pues con el argumento de la reactivación económica regresan voraces megaproyectos inmobiliarios, como el del Estadio Azteca, y la actitud de la autoridad es, por decir lo menos, ambigua ante el descontento vecinal.

Los megaproyectos del sexenio también son causantes de deterioro socioambiental y han enfrentado resistencias. Por solo mencionar un dato, el Tren Maya atravesará la reserva de Calakmul, Campeche, donde existe una importante superficie de selva (723,185 hectáreas) y habita la mayor población de jaguar del país. Actualmente la visitan 40,000 personas por año, con un turismo de bajo impacto, mientras que con el tren se calcula que el número de visitantes puede aumentar a 3 millones, 2 y los amparos y acciones de resistencia se multiplican a lo largo del trayecto del tren.

Es realmente triste que nuestro presidente no escuche las voces que buscan defender sus territorios y su patrimonio ante la amenaza de los megaproyectos, tanto “oficiales” como de otro tipo. Es cierto que estas voces frecuentemente son aprovechadas por los opositores rabiosos y su discurso de odio contra este gobierno, pero el descontento genuino es el que subyace a este oportunismo. Un gobierno que explícitamente se ha propuesto favorecer, con justa razón, a los más desposeídos, no puede hacer oídos sordos a la demanda desde abajo por defender recursos locales, modos de vida e identidades, en estas luchas también se juega el futuro.

* Yolanda Cristina Massieu Trigo tiene Doctorado en Economía por la Universidad Nacional Autónoma de México, con la especialidad de Economía Agrícola, Maestría en Sociología Rural por la Universidad Autónoma Chapingo y licenciatura en Medicina Veterinaria y Zootecnia por la Universidad Autónoma Metropolitana -Xochimilco.

 

 

 

 

1 Azamar, Aleida (2018). “Minería en México: pobreza para muchos, riqueza para pocos”, Revista Argumentos No.87, mayo-agosto. México:  Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco. pp. 151-171. Rodríguez, Carlos (2013).  “El México bárbaro de las mineras canadienses y las comunidades rurales”.

Carlos Rodríguez y Ramsés Cruz (coordinadores). El México bárbaro del Siglo XXI. Colección Teoría y Análisis. México: Ed. Universidad Autónoma Metropolitana-Xochimilco y Universidad Autónoma de Sinaloa. Pp.143-168.

Semarnat (Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales) (s/f). Títulos mineros otorgados y superficie concesionada. México.

2 SIMEC (Sistema de Monitoreo para la Información y la Conservación) (s/f). Calakmul. Reserva de la Biosfera. México.

Rodríguez, Carlos (2020). “Tren Maya: megaproyecto para el despojo en la 4T”. Aleida Azamar y Carlos Rodríguez (coordinadores). Conflictos sociales por megaproyectos extractivos, de infraestructura y energéticos en la Cuarta Transformación. México: Ed. Rosa Luxemburgo Stiftung. Oficina para México, Centroamérica y El Caribe