Redacción Animal Político · 3 de mayo de 2024
Cuando pensamos en la escuela, normalmente la identificamos como un espacio en el que niñas, niños y adolescentes están seguros, en el que van a aprender conocimientos y habilidades, a socializar con sus amigas, amigos y sobre todo, a ejercer su derecho a aprender. Sin embargo, para algunas y algunos, este ideal no se cumple, ya que el 28 % de los 11.7 millones de estudiantes de 12 a 17 años que asistieron a la escuela en 2022 expresó haber sido víctimas de acoso escolar, elevando a 3.3 millones de adolescentes la cantidad de víctimas de bulliyng en el país (REDIM, 2023). De acuerdo con esta estadística, 28.5 % son hombres y 30.2 % son mujeres.
El acoso escolar es un problema que dificulta que las niñas, niños y adolescentes estén, aprendan y participen en la escuela, ya que puede ser la causa de que la abandonen, de que presenten dificultades en su aprendizaje, o bien, de que puedan expresarse. Esto cobra mayor relevancia si tomamos en cuenta que 232 personas de entre 1 y 17 años fueron atendidas en hospitales del país por violencia sexual en escuelas, de las cuales el 78 % de las víctimas eran mujeres y 22 % hombres (REDIM, 2023), cifra que aumentó en 364 % entre 2021 y 2022.
Un elemento que ha impedido disminuir o erradicar el acoso escolar es que generalmente se considera que su única manifestación es la violencia física, pero no se toman en cuenta las microviolencias que se presentan en las relaciones entre las y los estudiantes, o bien se normalizan comportamientos que afectan de manera directa el bienestar de las niñas, niños y mujeres adolescentes.
Respecto a este punto, en la Encuesta Nacional sobre Discriminación 2022 se señala que 18.2 % de las niñas de 9 a 11 años y 20.5 % de los niños declaró haber sido discriminado por parte de algún compañero o compañera de la escuela en los últimos 12 meses. 40.5 % de las víctimas mujeres y 46.6 % de hombres declaró que ocurrió por su peso o estatura, mientras que 36.8 % y 27.8 % respectivamente refirió que la discriminación fue por su forma de vestir (ENADIS, 2022). Cabe aclarar que el término discriminación se refiere al rechazo social basado en estereotipos, prejuicios, estigmas y valores culturales de acuerdo con lo que una sociedad o grupo social considera características aceptables (Leite, 2019), por lo que el acoso escolar también se materializa (o inicia) en acciones en las que se discrimina a las mujeres y hombres.
En esta misma encuesta se presentan datos que muestran cómo el acoso escolar no sólo incluye la violencia física, sino también otras expresiones como burlas, apodos, sustracción de cosas personales o la publicación de fotos y videos sin el consentimiento de los involucrados. Por ejemplo, en los últimos 12 meses 17.2 % de niñas y niños de 9 a 11 años dijo que algún compañero o compañera de la escuela se burló de ella o de él, o le pusieron apodos que no le gustaban u ofendían (ENADIS, 2022). Esta cifra aumenta considerablemente en la secundaria y la educación media superior, ya que al 55.9 % de las y los adolescentes de 12 y 17 años les han hecho burlas o puesto apodos que los ofenden (REDIM, 2023).
De igual forma, 11.4 % de las niñas y niños que se encontraban en la primaria, manifestó que le rechazaron o le pusieron en su contra a compañeros o compañeras, mientras que para aquellos que se encontraban en secundaria o media superior el porcentaje fue de 58 % (REDIM, 2023). Las manifestaciones físicas del acoso escolar también tienen un incremento de un nivel educativo a otro, ya que el 9.1 % de las niñas y niños de 9 a 11 años manifestó que le habían pegado, empujado o amenazado, mientras que para aquellos que tenían entre 12 y 17 años el porcentaje fue de 29.1 % (REDIM, 2023).
El acoso escolar también incluye que se obligue a una niña, niño o adolescente a hacer algo que no quería; según la ENADIS (2022), 4 de cada 100 niñas que cursaban la primaria se encontraban en esta situación, mientras que en la secundaria y media superior la proporción fue de 15 por cada 100 adolescentes.
Después de conocer estos datos, la pregunta es ¿qué se debe hacer para que 38.2 millones de niñas, niños y adolescentes menores de 18 años dejen de ser víctimas del acoso escolar? Una posible respuesta es trabajar en la erradicación de este tema desde la primera infancia. De acuerdo con UNICEF (2021), el buen desempeño de la maternidad y la paternidad, el desarrollo de vínculos afectivos entre padres e hijos y una disciplina no violenta son algunos de los factores que suelen favorecer la protección de los niños y niñas contra la violencia, tanto en el hogar como en otros entornos. Es fundamental mostrarles que las relaciones a través de la violencia o en las que no se respete al otro ni sus deseos ocasionan interacciones conflictivas.
Es imperante dejar de normalizar las microviolencias y frenarlas desde su primera manifestación. Quien gane las elecciones federales deberá aterrizar acciones para frenar la violencia dentro de las escuelas y también en sus inmediaciones; no podemos seguir normalizando ningún tipo de violencia o acoso que afecta a las y los estudiantes. Necesitamos datos oficiales que muestren la realidad en la que viven las y los estudiantes y debemos asumir que es un problema social que requiere la corresponsabilidad de diversos sectores para frenarlo y erradicarlo. En Mexicanos Primero hemos insistido en la importancia de garantizar lo básico en las escuelas para que las niñas, niños adolescentes puedan ejercer su derecho a aprender; estudiar en un ambiente libre de violencia es uno de ellos.
* Katia Carranza es investigadora en Mexicanos Primero (@Mexicanos1o).