Acompañarnos para acompañar

blogeditor · 24 de febrero de 2022

Acompañarnos para acompañar

Mucha gente pequeña, en lugares pequeños, haciendo cosas pequeñas, puede cambiar el mundo.

Eduardo Galeano

 

Cuando hablamos del tema de atención y de la asistencia humanitaria, vemos las situaciones por las que atraviesan las personas que atienden las organizaciones, lo complejo que se encuentra el contexto por el que atraviesan, lo que las instituciones viven, pero a veces miramos poco a las personas profesionales que brindan la atención, esas personas que también tienen una historia, esas personas que escuchan, acompañan, guían y orientan a otras más.

Desde las organizaciones además de la responsabilidad de brindar una atención adecuada y de calidad a quienes son nuestras usuarias, también debemos cuidar de quienes realizan el trabajo de acompañamiento en esos procesos, pues son la clave para poder completar este círculo de la atención.

Los profesionales que brindan atención a las personas en situaciones de vulnerabilidad muchas veces se encuentran expuestos a escuchar, contener y acompañar sucesos de violencia principalmente, los cuales tienen una repercusión en el personal que brinda la atención, por ejemplo, se puede experimentar estrés, ansiedad y angustia o bien síndrome de burnout. Ocasionando momentos de agotamiento físico y mental, despersonalización, desmotivación etc. Situaciones que afectarán la manera en que la atención pueda ser brindada y repercuta en la vida personal.

Por ello la importancia de que las profesionales esté en constante revisión y supervisión personal y laboral para poder llevar a cabo el trabajo de manera ética y responsable. Aunque pueda sonar a cliché la frase de “para ayudar primero debe estar bien uno mismo” puede ser verdad, pero va más allá es importante que nos procuremos un cuidado hacía nosotras mismas en cuanto estemos expuestas a estas situaciones.

No se trata de que las profesionales sean personas sin historia de vida, ni que no involucren emociones, o les pueda generar algo a nivel personal ciertos casos, pues la empatía y las historias de vida se podrían hacer presentes. Pensamos que de lo que se trata es que estas personas profesionales tengan la capacidad de autoconocimiento, con la cual puedan hacer conscientes dichas situaciones y entonces tomar distancia, al menos al momento de la intervención. Y de esta manera no depositar las propias experiencias de vida, anhelos, propósitos, etc. en las personas que acompañan, sino más bien apostar por un proceso comunitario, donde tanto las personas usuarias, los profesionales y la organización juegan un papel colaborativo constante, tomando en cuenta y respetando la autonomía, objetivos personales, institucionales, de acompañamiento, diferencias, y la manera de acompañar.

Es por esto que el cuidado de las personas que brindan atención no se puede reducir únicamente en decirles cosas motivantes, va mucho más allá; se trata también de acompañar, de compartir conocimientos, formar, capacitar, tener un salario justo, condiciones laborales adecuadas, así como de interesarte genuinamente por sus situaciones personales, que tengan procesos de autocuidado y de reconocimiento de las emociones que tiene.

Por otro lado, las instituciones que tenemos este personal, generemos procesos de aprendizaje, acompañamiento, formación y capacitación que puedan de herramientas a las personas que tendrán estas funciones con tanta importancia e impacto en otras personas, promovamos espacios libres de violencia y llenos de empatía y aprendizaje.

Retomando la frase de Galeano, para poder ser las personas pequeñas cambiando el mundo, es importante continuar con el cuidado de cada persona de manera individual y colectiva.

@Sinfronteras_1