Los accidentes carreteros de familias jornaleras, una problemática invisible

Redacción Animal Político · 16 de diciembre de 2022

Ojalá que el silencio desapareciera la muerte.

 

El trabajo como jornalera o jornalero agrícola es uno de los más precarizados a nivel mundial. Las condiciones de flexibilidad e informalidad en los que éste suele llevarse a cabo fomentan la violación sistemática a los derechos humanos y laborales de familias enteras, un aproximado de tres millones de personas en México, 1 originarias -por lo general- de regiones empobrecidas y marginadas dentro del territorio nacional. Se calcula que una cuarta parte pertenece a algún grupo indígena, en cuyo caso se suman el racismo, las barreras del lenguaje, la migración y una doble o triple discriminación en función de la articulación de los ejes clase, etnia y género, según sea el caso.

Los campos agrícolas, concentrados en las regiones bajío y norte del país, se convierten en una extensión de las violencias que las poblaciones indígenas padecen en sus comunidades de origen, en donde la pobreza, la falta de oportunidades laborales, así como el escaso o nulo acceso a la educación, a la salud, y a otros servicios básicos hacen parte de su cotidianidad.

La región Montaña de Guerrero, por ejemplo, ocupa no sólo los principales y más preocupantes índices a nivel nacional en cuanto a pobreza y/o marginación, sino que es además la principal zona expulsora de migración cíclica interna para el sector de la agroindustria de hortalizas en México. Se calcula que un aproximado de 35 mil personas, 2 junto con sus familias, originarias de esta región, salen año con año en busca de las oportunidades laborales y económicas que no pueden satisfacer en sus comunidades de origen.

Sin embargo, lejos de encontrar mejores oportunidades, se enfrentan no sólo a bajos salarios, inhumanas jornadas de trabajo, maltratos y abusos, sino también al alto costo de arriesgar la integridad física, la salud y la vida misma. Junto a las precarias condiciones de trabajo en las que se desenvuelven millones de trabajadoras y trabajadores agrícolas, se encuentran los accidentes, tanto en los campos agrícolas en sus jornadas laborales, como en los trayectos hacia su trabajo, o desde sus comunidades de origen a los destinos agroindustriales.

Los accidentes automovilísticos son una constante en la cotidianidad de las familias jornaleras, y aunque estos aparezcan como hechos aislados como parte de notas periodísticas, la realidad es que son un reflejo más de las condiciones históricas de abandono y vulnerabilidad a las que han estado expuestas las poblaciones indígenas.

Por mencionar algunos ejemplos, en este año, el 12 de septiembre, 12 jornaleros resultaron heridos en un accidente en el Estado de México; 3 en ese mismo mes, 17 más fallecieron en un choque en Tamaulipas; 4 en agosto, 7 resultaron lesionados en Los Mochis, 5 y en mayo, 14 murieron en Jalisco. 6

Los largos trayectos, las condiciones de los medios de transporte y de las carreteras, muchas veces en mal estado, hacen parte de los ingredientes para la tragedia. No son solo los accidentes, sino lo que estos representan: la falta de condiciones dignas de trabajo y de traslados, la falta de seguridad, la escasa o nula atención médica a la que tienen acceso las familias jornaleras, los altos costos del acceso a la salud en caso de resultar heridos o de requerir hospitalización o atención inmediata, el tiempo no trabajado a causa del accidente, todo lo cual se refleja en un mayor empobrecimiento y dificultades para lidiar con soportar la vida propia, de la familia y de la comunidad durante toda la temporada. Sin mencionar los fallecimientos, en donde la muerte de un miembro de la familia es una pérdida irreparable que marca la historia y el futuro de una familia y de la comunidad.

Para Nazario N., originario de la comunidad me phaa de Linda vista, este año se materializó la tragedia, pues su hermana de 35 años y madre de siete niñas y niños pequeños falleció en un accidente de carretera mientras se dirigía a trabajar a uno de los tantos campos agrícolas del norte de México. Apenas unos días antes del accidente recorría los campos agrícolas de Jimenez, Chihuahua, a donde se había ido a trabajar, junto con su familia: su esposo, sus hijos e hijas, y una cuñada con sus cinco hijos. “Como año con año, así andábamos”, relatan Martina y Lucía, sus cuñadas, quienes se encontraban en Zacatecas para cuando sucedió la tragedia:

Eran como las 6 de la mañana cuando nosotros íbamos para el trabajo cuando nos avisaron. Nunca pensamos que se había perdido alguien de la familia, solo pensamos que fue un accidente. Para cuando llegamos allá en Chihuahua nos dijeron que se había perdido una vida (…) Es que nosotras no pensamos que iba a morir, creíamos que seguía viva (Lucía N. julio 2022).

Iban en una camioneta, indispensable para transportarse entre los campos de los extensos terrenos agrícolas de Chihuahua y de sus largas carreteras. No saben bien qué y cómo fue que pasó:

Iban para el trabajo y según dice (quien manejaba) se ponchó una llanta, ya cuando se dio cuenta, ya la camioneta se estaba dando vueltas, él pensó que era un sueño, pues, y ya cuando se volteó la camioneta, él estaba buscando ayuda y pensó que eran solo heridos (Lucía N. julio 2022).

El saldo: cuatro personas con heridas leves y una muerte, pero a esto hay que sumarle los esfuerzos y recursos de la familia extensa y de la comunidad para acudir al lugar del accidente, para hacerse cargo de los heridos y de los niños y niñas, sin mencionar la serie de protocolos y trámites para reconocer y recuperar el cuerpo, y la búsqueda infructífera por las responsabilidades de la empresa agrícolas. Ése es uno de los mayores dolores expresados por la familia de Nazario: la indiferencia ante su pérdida, y el sentirse abandonados a su suerte, como una cifra más de las muchas muertes que encuentran las personas jornaleras en su búsqueda por ganarse la vida en el trabajo agrícola.

* Elena Herrera es investigadora del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM.

 

 

1  Red Nacional de Jornaleros y Jornaleras Agrícolas (s.f.). La población jornalera agrícola interna en México frente a la pandemia de covid-19.

2 Guerrero, Jesús (2022). “Han muerto 14 jornaleros agrícolas de Guerrero en lo que va de este 2022, dice Tlachinollan”. En Amapola, periodismo transgresor, 8 de noviembre.

3 Miranda, Rodrigo (2022). “Accidente vial deja varios jornaleros lesionados en Zumpahuacán”. El sol de Toluca.

4 Sánchez Martín y Juan Ricard Montoya (2022). “Tamaulipas: jornaleros mueren calcinados tras choque”. La Jornada. 

5 Nájera, Luis. Fernando (2022). “Siete heridos en canalazo de camión de jornaleros en Los Mochis”. Río doce.

6 Huerta, Juan Carlos (2022), “Tragedia en Jalisco: mueren 14 jornaleros en accidente carretero”. El Financiero.