Acceso a la salud reproductiva: un desafío más para la población callejera

Redacción Animal Político · 19 de junio de 2023

Acceso a la salud reproductiva: un desafío más para la población callejera

La calle es un espacio donde convergemos todas, todos y todes, un lugar de encuentros, celebraciones, protestas, búsquedas y sobrevivencias. Según datos del Censo de Población Callejera, elaborado por la Secretaría de Desarrollo Social, 4 mil 354 personas vivían en las calles de la Ciudad de México, mientras que 2 mil 400 habitaban en albergues públicos y privados. En total, había 6 mil 754 personas callejeras en la capital del país hasta 2017, año en el que se llevó a cabo el último censo.

‘S’ llegó a GIRE no por una búsqueda personal, sino a través de integrantes de El Caracol, una de las pocas organizaciones que brinda atención a la población callejera en la Ciudad de México. Ella forma parte del 12.73 % de mujeres, niñas y adolescentes que habitan las calles. ‘S’ cursaba un embarazo del que no tenía conocimiento, ya que, de entre todas las dificultades a las que se enfrenta esta población, el acceso a la salud es una constante. Tras saber sobre su embarazo, ‘S’ decidió no continuarlo y solicitó que se le realizara un aborto.

“Cuando se falla en la protección de los derechos de cualquier individuo por todos los círculos sociales, la persona se queda sin protección y es muy posible que el único lugar que encuentre como alternativa sea la calle”, señaló Luis Enrique Hernández, director de El Caracol, en La calle no hace caricias.

El estado físico de las mujeres que habitan en las calles se caracteriza por una mala alimentación, deshidratación, enfermedades respiratorias, enfermedades gástricas, lesiones, consumo de sustancias y embarazos. ‘S’ llevaba un acompañamiento previo para atender cada una de sus necesidades.

El trabajo conjunto de GIRE y El Caracol permitió que ‘S’ tuviera la información necesaria para decidir hacia dónde continuar. Sin embargo, no todas las personas que forman parte de la población callejera tendrán esta posibilidad, ya que son pocas las organizaciones que trabajan para brindarles el acompañamiento necesario. Además de que existe una serie de factores que dificultan el acercamiento y trabajo colaborativo.

“En un principio, pensamos que el protocolo que usa GIRE para los acompañamientos se iba a poder aplicar de la misma manera, pero nos dimos cuenta de que no había ni un número directo para localizarla. Fueron las educadoras y educadores de El Caracol quienes le dijeron que otra organización le ayudaría a interrumpir el embarazo”, cuenta Alehi Balderas, abogada de GIRE que acompañó a ‘S’ en el proceso.

Según la Encuesta sobre condiciones de vida de mujeres que viven en las calles, realizada por El Caracol en 2019, un factor determinante del bajo porcentaje de mujeres que acuden a servicios de salud es la negación de la atención. Esta es visible a través de acciones como impedirles el acceso, ordenar que desalojen el espacio, actitudes hostiles y maltrato, así como en omisiones sistemáticas por parte del personal de la institución a la que las mujeres acuden. 33 % de las mujeres encuestadas dijo haber experimentado alguna forma de negación del servicio. Dentro de esta cifra, la figura institucional que constantemente les obstaculizó la atención fue un médico o médica, seguido de un enfermero o enfermera.

“Algo que evaluamos fue que si buscábamos el acceso a través de la vía de salud pública, iba a haber un tema de estigma que retrasaría aún más el servicio. Esto era algo que ya no podía posponerse, por lo que decidimos que fuera por la vía privada, aunque también nos enfrentamos al consumo de sustancias que impactaría en el aspecto médico. Pero siempre hubo diálogo con las médicas y médicos y acompañamiento con las educadoras y educadores de El Caracol”, continúa Alehi.

Los derechos de la población callejera son pasados por alto en las políticas públicas, donde ni siquiera figuran. Son invisibles no sólo para el Estado y las instituciones, sino también para una sociedad que les estigmatiza constantemente y no les reconoce como sujetos de derechos en igualdad de condiciones. De acuerdo con datos de la Encuesta sobre Discriminación en la Ciudad de México 2021, la población en situación de calle sufre discriminación principalmente debido a su pobreza, lo cual se refleja en exclusión, indiferencia, rechazo, maltrato, violencia y otras violaciones a sus derechos humanos.

La salud reproductiva de la población callejera es únicamente una arista de su situación. Mujeres y personas con capacidad de gestar se ven constantemente en riesgo, no sólo por la dificultad de acceder a los servicios de salud sino también por la negativa a permitirles elegir cómo vivirla en un contexto de calle. Una de las preocupaciones de ‘S’ con respecto a elegir maternar era la posibilidad de que se llevaran a su hije debido a que vivía en las calles, ya que era algo que comúnmente ocurría.

“Para nosotras era indispensable que ‘S’ tuviera toda la información posible, que entendiera lo que iba a suceder y que la decisión que tomara fuera completamente suya, sin que intervinieran estos prejuicios. En la sociedad se percibe el discurso de que las mujeres que habitan las calles no pueden ejercer labores de cuidados o una maternidad adecuada, que hacerlo es una irresponsabilidad y claro que no es así”, señala Alehi.

El Diagnóstico de Derechos Humanos de la Ciudad de México realizado en 2020  menciona que a las mujeres de la población callejera se les niega la maternidad bajo el argumento de que la falta de recursos básicos las hace incapaces de ejercerla. Por otro lado, cuando llegan a acceder al servicio de salud, comúnmente viven violencia obstétrica, ya que las hacen firmar documentos donde autorizan que se les pongan métodos anticonceptivos permanentes o se dé en adopción a sus hijes. Existen casos en los que después del parto se les dice que sus hijes murieron y las regresan a su punto de calle.

Actualmente, no existe una convención o tratado internacional específico que comprometa a los Estados a respetar y vigilar los derechos de la población callejera debido a su perfil heterogéneo, en el que coexisten niñas, niños, jóvenes, mujeres, hombres, personas de la comunidad LGBTI+, familias y personas adultas mayores. En marzo de 2020 se hizo público el Protocolo Interinstitucional de Atención Integral a Personas que Viven en Situación de Calle en la Ciudad de México, pero a la fecha no hay claridad en las instituciones a cargo, ni un seguimiento puntual de su cumplimiento. La invisibilización que experimenta esta población les impide, entre muchas otras cosas, ejercer sus derechos humanos y a nosotres como sociedad vigilar que se les respeten.

Acompañar a integrantes de la población callejera requiere trabajo colaborativo, alianzas, capacitación y una continúa reflexión sobre los estigmas que nos rodean. ‘S’ pudo acceder al servicio de aborto, logró permanecer en una clínica donde le brindaron los cuidados necesarios, su pareja pudo visitarla, se le brindó una y otra vez toda la información para que su decisión fuera segura y autónoma.

En las calles habrá muchas historias como la de ella, mujeres, hombres trans y personas no bienaries que necesiten y decidan acceder a un aborto seguro. Superar las barreras que enfrenta la población callejera para acceder a servicios de salud adecuados y libres de discriminación, así como garantizar que tengan las opciones necesarias para tomar decisiones autónomas en cuanto a su salud y su vida, es un desafío que requiere la colaboración entre organizaciones de la sociedad civil, el Estado y la sociedad en su conjunto.

* Karen Elisa Villalobos Mendoza (@karenvillalobs) es Asistente de Comunicación e Investigación en @GIRE_mx.