blogeditor · 14 de octubre de 2016
¿Quién está matando a las mujeres en el estado de México, como si fueran absurdas cosas que se mueven? Y si a alguna se le ocurre defenderse de su agresor y matarlo en el forcejeo, corre el riesgo de que le pase lo que a Yakiri Rubio, y ser ella quien vaya a parar a la cárcel. ¿Dónde están las que han desaparecido? ¿Por qué la autoridad competente no las ha protegido? ¿Porque NO es competente? ¿O porque en ese estado, autoridades y criminales son la misma gente?
¿Dónde empieza este desprecio hacia las mujeres? ¿Tendrá algo que ver con que existan “revistas para caballeros” en las que la belleza femenina está al servicio del placer masculino y luego es desechable? Ahí están ésas y otras revistuchas de chismes, con sus portadas –a veces tan grotescas- a la vista de niñas y niños, enviando un mensaje muy claro sobre las mujeres: “son cosas”
Pero seamos autocríticas, no todos lo editores son hombres. Ni todos los publicistas, ni los senadores, ni los funcionarios, ni los maestros. El enemigo es el machismo, pero éste es un sistema de pensamiento que también reside en mentes femeninas.
Yo insisto con mi argumento: pertenecer a una minoría o grupo vulnerable no garantiza que seas una buena persona.
Me intriga si las madres de los feminicidas habrán sido violentas o crueles. Tal vez solo fueron madres ausentes que tenían que trabajar, o víctimas pasivas de la crueldad de sus parejas. Me pregunto cómo les transmitieron a sus engendros que la vida de las mujeres no valía nada. Tal vez desde la perspectiva del padre macho, la madre nunca fue suficientemente buena ni merecedora de respeto. Y tal vez a ella, desde niña, la convencieron en su casa de que así era la vida: sobrevivir a la violencia o ejercerla sobre alguien más débil.
El hecho es que los ahora feminicidas, seres monstruosos, fueron un día víctimas de un enorme desamor generado por el padre, la madre o quien quiera que los haya criado. Un desamor reforzado por una sociedad que no ha aprendido a respetar a los menores de edad y los maltrata mucho. Nos sorprendemos de que tantos adultos no tengan valores humanos, pero nadie se los enseñó.
Supongo que este fenómeno hay que abordarlo como se hace con el “bullying”. El buleador está tan dañado como la víctima, por eso hace lo que hace. Entonces, a mediano y largo plazo, para prevenir, nosotros como sociedad debemos ocuparnos de controlar nuestra neurosis y llenar de amor a niñas y niños. Escucharlos, dedicarles tiempo, y enseñarlos a respetarse entre sí. Dejarles claro que ninguna persona es una cosa y que cada vida humana vale mucho. Pero en lo inmediato, ante la emergencia, ¿qué va a hacer el gobierno del estado de México para garantizar la seguridad de las mujeres?
Habrá un operativo. Un despliegue de policías, militares y marinos. Cuatro mil para ser exacta.
Me parece muy bien, siempre y cuando esos cuatro mil elementos, que seguramente serán hombres en su mayoría, sean sensibilizados ante aquello que deben proteger: la integridad y seguridad de las mujeres. De otra forma, llenar las calles de hombres armados que tampoco respetan a las mujeres, puede resultar contraproducente.