Redacción Animal Político · 27 de enero de 2025
El pasado 20 de enero, el Comité de Derechos Humanos de la ONU emitió tres decisiones históricas que condenan a Ecuador y Nicaragua por las violaciones a los derechos humanos de Norma, Lucía y Susana, niñas latinoamericanas obligadas a continuar con embarazos que fueron producto de violencia sexual.
Estas sentencias responden a las demandas del movimiento Son niñas, no madres y son resultado del litigio emprendido desde 2019 por el Centro de Derechos Reproductivos, Planned Parenthood Global, Mujeres Transformando el Mundo (Guatemala), Observatorio en Salud Sexual y Reproductiva (Guatemala), Surkuna (Ecuador) y Promsex (Perú) para prevenir que cualquier otra niña sea forzada a ser madre y obtener reparaciones específicas para las tres sobrevivientes.
El Comité determinó que Ecuador y Nicaragua vulneraron sus derechos a una vida digna, a interponer recursos efectivos ante la justicia, a no sufrir tortura ni tratos crueles e inhumanos, a la vida privada, a la información, y a la igualdad y no discriminación. Reafirmó que los Estados están obligados a garantizar el aborto y eliminar los obstáculos para acceder a este servicio de salud y, por primera vez, reconoció que la maternidad forzada restringe gravemente el proyecto de vida de las niñas y que negar el acceso a servicios de salud reproductiva refuerza estereotipos de género.
Lo que vivieron Norma, Lucía y Susana es reflejo de la situación que enfrentan las niñas de la región. El movimiento Son niñas, no madres ha dado a conocer que América Latina y el Caribe es la única región del mundo donde los partos en niñas menores de 14 años siguen aumentando y la que tiene la mayor tasa de embarazos no deseados en menores de 15 años, la mayoría de ellos producto de violencia sexual.
A partir de estos tres casos, el Comité estableció las siguientes obligaciones para los Estados:
Las históricas decisiones emitidas por el Comité de Derechos Humanos de la ONU sientan un precedente que puede generar un cambio global y hacer extensiva la justicia que hoy obtienen Norma, Lucía y Susana. Estos criterios deben ser seguidos por los más de 170 Estados que han ratificado el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, y que tienen como obligación garantizar los derechos humanos de las infancias.
Celebramos el triunfo de las niñas y el gran paso que esto significa para lograr que vivan una infancia digna y puedan construir sus sueños en libertad. Y también nos sumamos al trabajo colectivo que aún hace falta realizar con el objetivo de empujar los cambios estructurales que se requieren en los ámbitos legal, social y cultural para frenar las violaciones a los derechos humanos de las niñas en todo el mundo.
Es imprescindible seguir visibilizando las graves consecuencias de la violencia sexual y las maternidades forzadas, además de mantener la exigencia a los Estados para que protejan a las niñas y que ellas puedan ser niñas, no madres.