Redacción Animal Político · 18 de noviembre de 2024
Me han pedido que responda algunas preguntas a propósito del lanzamiento del sitio Aborto en papiroflexia. Debo empezar diciendo que el nombre de esta herramienta —que tiene un lindo nombre— y la herramienta misma —estéticamente joven y sobria— me hicieron pensar en Irene Vallejo y en las bibliotecas. Y en especial en su libro El infinito en un junco (altamente recomendado igual que otro de sus libros: El silbido del arquero). Porque Papiroflexia me llevó al papiro. Al papel de los egipcios elaborado a partir de plantas acuáticas cuyo nombre científico “Cyperus papyrus”, una especie de junco de hasta 5 metros de altura, crecía de manera abundante hace 5 mil años en las orillas del Nilo.
A Vallejo tuve el placer de escucharla el año pasado en Harvard… y sé que ha estado también en México. Y son sus charlas en esos dos lugares, y las memorias de la UNAM sobre la misma, lo que quiero usar como hilo para lo que voy a decir sobre este particular papiro. Lo primero es que pensé en ella y en las bibliotecas porque Aborto en Papiroflexia (en adelante Papiroflexia) es de alguna manera el nacimiento de una biblioteca virtual sobre aborto, organizada por secciones que, si bien sirve a un público general y amplio, sus secciones se dirigen a audiencias específicas. Hay información para profesionales, para los grupos de mujeres, para los jueces, las y los legisladores, la academia. En este sentido, me parece que es muy importante —que ayuda mucho— que la información esté ordenada y concentrada físicamente: porque se puede consultar más fácilmente, se puede usar para otros fines (como el mismo sitio explica, por ejemplo, para mejorar las políticas públicas o para pensar en las estrategias de litigio, e incluso para aumentar el conocimiento entre las mujeres y los profesionales), y también porque normaliza, en tanto se hace pública, la información sobre aborto.
En segundo lugar, quisiera hacer algunos comentarios más concretos sobre la plataforma: i) es un espacio muy ordenado y conectado (con vínculos y relaciones entre componentes), que, además, ¡funciona!; ii) la construcción continua que se promete —es decir, las actualizaciones periódicas— es un atributo y constituye un tremendo desafío (en parte en virtud de los cambios legales tan rápidos y constantes que tienen lugar en México en materia de aborto); iii) ofrece oportunidades de fortalecimiento. Por ejemplo, me imagino el botón de “te negaron el servicio”, con información más amplia para todas las mujeres y no sólo para las víctimas de violencia, o creo que estaría muy bien poder consultar los contenidos del indicador de desagregación y también los contenidos específicos que generan los puntajes del semáforo (desagregado para cada estado), e incluso me quedé pensando si Papiroflexia sería un buen espacio para hablar de las barreras, sus tipos, cómo superarlas e incluir nuevos links —por ejemplo a los estudios de opinión—; iv) es destacable poder contar —en un mismo sitio— con datos de entidades públicas y a la vez de las redes o grupos de acompañamiento y poder ofrecer ambas opciones. Pero, además, el hecho de que se piense como un sitio en expansión recuerda de nuevo a las bibliotecas porque crecen, no tienen límites; v) clave también de este sitio es que permite comprender las conexiones entre lo local, lo nacional e internacional en materia de marcos legales y que, además, sea un sitio resolutivo. Por ejemplo, con la inclusión de los formularios para acceso a servicios bajo la causal violación.
Y quiero también, en esta mirada sobre lo multidimensional de Papiroflexia, destacar vi) la información dirigida a los profesionales como una apuesta por crear condiciones para el acceso, informando a “un click” de distancia sobre el marco legal, sobre sus obligaciones, sobre las acciones para evitar la criminalización y sobre las condiciones para la prestación. Me imagino unas píldoras sobre dudas, mitos, prejuicios, dirigidas a quienes prestan servicios. Y esta información a los profesionales redunda —potencialmente— en mayor acceso para las mujeres para quienes la plataforma reúne también información (sobre mitos, razones, aborto autogestionado, límites del marco legal, requisitos por ejemplo en violación, objeción, en fin). Finalmente, vii) las tres categorías (médica, poblacional y políticas públicas) sobre las cuales se estructura la generación de datos son fundamentales porque apuntan a un triple objetivo que a su vez puede mejorar el acceso: identificar acciones de incidencia (mejorar o proponer políticas públicas), llevar adelante acciones para garantizar los derechos (con enfoque interseccional) y orientar el litigio.
En esta segunda parte, quisiera referirme a la pregunta sobre la pertinencia de la herramienta en estos momentos de plena batalla por nuestros derechos tanto a nivel regional como global y para ello vuelvo a Irene Vallejo. Dice ella que “las bibliotecas públicas son espacios democráticos donde se pueden nivelar las desigualdades” y esa sola idea me lleva a afirmar la pertinencia de la herramienta (del sitio) y de qué tanto puede ayudar a mover la aguja en esa batalla pendular que es la libertad reproductiva.
La foto que me devolvió Papiroflexia fue la de la desigualdad en que viven las mujeres mexicanas: 32 estados con distintos marcos legales y regulaciones sanitarias, y condiciones de acceso, que creo que no existe en otro campo de la salud. Lo pueden ver en el semáforo normativo, en los datos estadísticos, en el indicador de desagregación. Y por eso es válido preguntarse si existe algún otro tema en el que se produzca tanta desigualdad como resultado de los marcos legales, sanitarios y los prejuicios, en el campo de la salud, además del aborto.
Es llamativo también el hecho de que en todos los estados la causal violación sea legal porque nos habla de otra arista de la desigualdad y es la de la aceptación generalizada de la mujer como víctima y no como sujeto de derechos. Y por eso la información reunida en el sitio, al evidenciar —entre otras— estas desigualdades, se constituye en un arsenal de datos para luchar contra la misma.
Más aún, considero que indica que la disputa por el aborto puede afianzarse como una lucha contra la desigualdad (en este caso interna, entre los estados mexicanos) porque es paradigmática de la discriminación y el trato diferencial al que viven sujetas las distintas mexicanas (distintos plazos, distintos actores que resuelven el acceso, distintas regulaciones, distintas protecciones, distintas condiciones de acceso).
De otro lado, es importante reconocer que este es un sitio construido por una organización feminista que se ocupa de hacer un ejercicio de recopilación exhaustiva sobre la información disponible de aborto en el país. Y volviendo a Irene, en su libro nos recuerda a “la primera mujer que firmó y escribió un libro mil quinientos años antes de Homero, la sacerdotisa Enheduanna, y nos habla de la poca presencia de las mujeres escritoras en la antigüedad; así como el brutal asesinato de Hipatia, la primera matemática de la historia en Alejandría, y de la importancia de no arrinconar en el umbral del olvido a Enheduanna y sus ateridas sucesoras”. Siglos después, hoy 2024, estas sucesoras que han ayudado a construir esta historia, más que ateridas son atrevidas. Y van escribiendo, ellas también, la historia.
Creo que el sitio implica —o trae implícito— además un ejercicio de memoria de la lucha (ver por ejemplo la línea del tiempo o la información sobre aborto en contextos despenalizados), que deja entrever lo difícil que ha sido, y sigue siendo, no sólo la conquista legal sino la garantía o cumplimiento de los marcos conquistados. Y el ejercicio mismo de los derechos —anclado en los prejuicios, la desinformación, los miedos—. Aspectos todos sobre los cuales el sitio contiene información y respuestas.
De hecho, cuando recordaba a Irene hablando del olvido de las escritoras de la antigüedad que, aunque a veces han sido leídas, como ella nos dice, “su recuerdo se disipa porque quienes enseñan no se han empeñado en mantenerlo vivo”. Y el sitio, al mostrar lo compleja que ha sido la lucha y todo lo que se ha alcanzado, también revela lo mucho que aún falta por conquistar. Y así como cuando la escritura dejó el poder en manos de los privilegiados, desplazando la oralidad que pertenecía a todos y todas como nos cuenta Irene, la virtualidad tiene el poder de expandir el conocimiento y hacerlo más democrático (sin ignorar que hay brechas digitales entre grupos de mujeres, un factor más de desigualdad…). En palabras de Vallejo, “las bibliotecas públicas han jugado un papel muy importante, porque son los lugares más democráticos y confiables debido a que dan acceso a todo tipo de personas”… lo que finalmente nos lleva al punto que acá quiero reafirmar y es que “administrar el conocimiento es algo que nos vuelve poderosos”, poderosas en este caso. Y administrarlo tiene un sentido literal en la virtualidad (permite elegir y ordenar), y ese poder nos permite expandir, ampliar, democratizar, llegar a más gente.
Y quiero terminar enfatizando en el papel del movimiento feminista y del activismo. Por un lado, mediante la creación de una plataforma o sitio como Papiroflexia que pone a disposición de manera ordenada una enorme cantidad de datos. Que, además, sirven para llamar la atención sobre el papel que este movimiento ha tenido en la consolidación de una agenda de política pública sobre aborto y más aún de una conversación pública sobre aborto en México, pero también en el resto de América Latina.
Un tema, el aborto, con el que sucede algo particular y es que el activismo ha sido y ES fundamental no sólo para impulsar los cambios en el marco legal y en los marcos sanitarios, sino para avanzar la implementación (por ejemplo, a través de mejor información para todas y para profesionales), para vigilar que se cumplan los marcos legales, y para acompañar a las mujeres.
Es el movimiento el que diseña y lleva adelante las acciones estratégicas —por supuesto con aliados y aliadas en distintos ámbitos del poder— que permiten no sólo defender sino garantizar el goce efectivo del aborto como un servicio cuya garantía demanda la protección de varios derechos humanos. Y como dije al inicio, como este ejercicio es también un ejercicio de memoria, tenemos que insistir en que la evidencia señala que para acabar la desigualdad en la que viven las mexicanas con respecto al aborto, es imprescindible que se elimine el delito de aborto de los códigos penales y se regule fuera de este ámbito.
*Ana Cristina González Vélez (@acgonzalezvelez) es cofundadora de la Mesa por la Vida y la Salud de las Mujeres, organización donde surge el Movimiento Causa Justa de Colombia. También es investigadora, docente, experta internacional en el campo del derecho a la salud, los derechos sexuales y reproductivos, y la igualdad de género.