Daniel Gershenson · 23 de mayo de 2011
Los conocí frente al edificio del Seguro Social en Paseo de la Reforma, una mañana de julio de 2009. El incendio en la Guardería ABC de Hermosillo recién había ocurrido cuatro semanas antes: el 5 de junio, a las dos cuarenta y cinco de la tarde. La convocatoria por correo electrónico invitaba a participar en una marcha por Reforma hasta la representación estatal de Sonora en la colonia Polanco.
Empezó a llegar la gente desde temprano. Caras desencajadas, un gran enojo y absoluto desconcierto. Los gobiernos, eludiendo su responsabilidad desde el principio. Decenas de niñas y niños que habían fallecido, innumerables casos de lesiones graves y la sensación de que la apuesta volvía a ser, como siempre, el desgaste y olvido como herramienta de política pública y apaciguamiento social. Un esquema de privatización que había derivado en tragedia inenarrable. Dueños que no daban la cara, o sólo lo hacían para autodeclararse víctimas. El mundo al revés, y el cinismo oficial azotando a decenas de familias agraviadas ante el desconcierto nacional e internacional.
Encabezarían la caminata dos parejas de padres directamente afectados. Se llamaban Patricia Duarte Franco y José Francisco García Quintana. Ella era profesora de Educación Física para niños, él supervisor de calidad en una empresa de jugos concentrados. Su hijo único se llamaba Andrés Francisco. También estaban Manuel Rodríguez Amaya y su esposa Malú. Ellos habían dejado a sus dos hijos en la estancia aquel día: Xiunelth había muerto, y Edahí salió ileso, pero sin saber qué afectaciones futuras podría manifestar. Manuel trabajaba en Costco y ella en Bancomer. Padres y madres que no habían podido cuidar a sus hijos en casa, y a los cuales el Estado les había fallado en todos los sentidos. Negligencia criminal, impunidad evidente y negación oficial que persiste hasta la fecha.
La angustia y el desconcierto eran mayúsculos. Imposible que la estrategia de control de daños ignorara las demandas de los padres y de la sociedad. Todos se pasaban la bolita. El Procurador General Medina Mora había anunciado que lo que había pasado no podía considerarse delito grave. El aún director del IMSS, Daniel Karam, precisó en su momento que la Guardería cumplía con todos los lineamientos de seguridad. El gobernador de Sonora Eduardo Bours dormía como bebito y acusaba una sucia campaña electoral en contra suya, su candidato y el PRI, su partido. Abel Murrieta inmerso en una campaña de encubrimiento que aún persiste, pues el actual gobernador: el panista Guillermo Padrés, lo ratificó en el cargo a pesar de haberse comprometido con los padres agraviados que no lo haría. Juan Molinar, entonces en la Secretaría de Comunicaciones y ahora en el PAN. Su asesor, Mony De Swaan, premiado en Cofetel. Todos firmes en su sitio, gracias al espaldarazo de un titular del Ejecutivo que debió haber separado de sus cargos a los cuadros directamente responsables, pero que decidió asumir los costos conservando sus servicios contra viento y marea. La administración pública, al garete.
Los tres niveles de gobierno se empeñaban afanosamente en escurrir el bulto, pero –como siempre y en estos casos– hablaban bonito. Felipe Calderón actuaría ‘con todo el peso de la ley/caiga quien caiga’: yendo contra los responsables sin miramientos y a pesar de que una de las dueñas del galerón habilitado en la Colonia ‘Y’ Griega es prima de su esposa Margarita Zavala.
Nos enfilamos por la avenida dando la vuelta por la Diana Cazadora. Los padres y madres se habían conocido por primera vez en las reuniones que empezaron a organizarse en la Plaza Zubeldía, a un costado de la Universidad de Sonora. Ya se había improvisado un altar con las crucecitas, y los minúsculos zapatos pegados al piso. Por el testimonio de sus respectivos papás, supe después que Andresito y Xiunelth eran buenos amigos. Al hijo de Patricia y Pepe le costaba trabaja pronunciar el nombre del segundo, y siempre hablaba de él.
Con enorme aplomo y dignidad, los padres que aquel sábado portaban mantas con las fotos de sus hijos recorrieron la ruta hasta llegar a las puertas de la oficina de la representación de Sonora, siempre cerradas. La concurrencia dejó en el umbral letreros, rótulos, globos y muchos juguetes. Patricia se plantó a la cabeza del contingente: erguida y en absoluto silencio ante decenas de cámaras y micrófonos.
Así fue como conocí a los familiares que se constituyeron eventualmente en el Movimiento por la Justicia Cinco de Junio. Ciudadanos admirables, a los que la pérdida irreparable de sus hijos arrojó a un destino que en mucho contribuirá a cambiar para bien este país.
Su inquebrantable lucha a favor de la Justicia, ha despertado la conciencia de miles de personas. El gran amor por sus hijas e hijos -y la razón que tienen- hará que su causa prevalezca, a pesar de resistencias y obstáculos desplegados por autoridades cínicas e instituciones desvencijadas.
El domingo próximo: mayo 29 a las once de la mañana, tendrá lugar en el Zócalo un Juicio Ciudadano al Estado Mexicano. Será la tercera y última fase de un proceso que comenzó en la capital de Sonora el 5 de marzo, al juzgar a las dueñas y dueños de la Guardería ABC. La segunda parte fue el 5 de mayo en la Plaza Zaragoza de esa misma ciudad, cuando se sentó en el banquillo a funcionarios municipales y estatales. La participación en estos ejercicios previos fue masiva. Se espera obtener el mismo resultado en esta oportunidad. Presidirá un juez de intachable solvencia moral y trayectoria en la sociedad civil, así como un secretario, fiscal y abogado defensor. Participará un jurado y testigos de calidad tales como Javier Sicilia, Denise Dresser o el Padre Alejandro Solalinde.
Este evento será la primera actividad prevista para la semana entrante, que contempla lecturas dramáticas, foros, presentaciones, entrevistas y otros eventos y que culmina con una gran Marcha que coincidirá con el segundo aniversario del incendio, en Hermosillo y otras ciudades de México y el extranjero. El apoyo de las redes sociales será –como lo ha sido, desde el día cero– fundamental. La lista completa podrá consultarse en el sitio www.movimiento5dejunio.org, u otras páginas de organizaciones o personas solidarias.
La historia del Movimiento @cincodejunio está por escribirse. Como lo hemos comentado anteriormente, el libro de Diego Osorno ‘Nosotros somos los culpables’ (editado por Grijalbo), constituye un extraordinario capítulo inicial. Las tareas por venir son múltiples y complicadas. La Ley Cinco de Junio para Estancias Infantiles fue aprobada por unanimidad en el Senado, y se espera que la Cámara de Diputados haga lo propio (de preferencia, en un Periodo Extraordinario de sesiones). El martes primero de junio se presentará en el DF el Anteproyecto de Memorial ABC que eventualmente ocupará el lugar de la Guardería siniestrada. El miércoles 2, el documental ‘ABC: Justicia Justicia Justicia’, dirigido por Jesús Sánchez de México De Mente, debuta en la Sala Lumiere: Río Guadalquivir casi esquina con Reforma.
Ha sido un largo trayecto: no exento de tribulaciones y amarguras, pero algo es seguro: pronto se hará Justicia dentro de las instituciones. Guardería ABC, nunca más.