A toda Madre

blogeditor · 10 de mayo de 2013

A toda Madre

Náuseas y mareos son los síntomas que anuncian el debut al más difícil y extremo de los deportes, ser mamá. A partir de ese momento, la visión del juego llamado vida toma otro significado. Ya sea por cesárea o por parto psicoprofiláctico, ingresan de lleno a la categoría maternal. Las millas almohada acumuladas son pocas y al menor amague sacan el pecho para encararnos con actitud.

Las primerizas se comen todas las fintas y llaman a las asistencias por cualquier ademán o tocido nuestro. ¡Ah! Pero resuelven de buena gana nuestro inagotable juego sucio. Se derriten con nuestros besos, son emotivas comentaristas de nuestras hazañas, el mejor público para nuestros osos festivaleros cacareando nuestro colorido y tierno vestuario al son de ¿no te lo comeeees?

¡Son plurifuncionales! Nos bañan, nos visten y nos peinan de un jalón, logrando combinar de “monísima” manera, desde el moño del zapato hasta el chupón. Son grandes medios creativos, dominan la “pañalinha”, nos la aplican de sombrerito, de marinerito, de color pollito o con engomados estiramientos en forma de coletas o crestas al estilo Cristianito Ronaldo. Dispuestas a salir jugando, defensoras del juego alegre. ¡Ellas pichan, cachan y dejan babear!

En nuestros peores momentos, siempre tienen una salida práctica. Son medios de enlace. Se destacan como grandes psicólogas, bajo el lema de “sin dolor no hay amor” curten el carácter y la personalidad de los hijos, dominando las tradicionales disciplinas de “surtidas a manos libres, lanzamiento de chancla” y gritos sin límite de tiempo. Su obsesión por el juego limpio provoca roces y enfrentamientos con los semilleros, pero siempre se imponen.

¡Carrileras incansables! De la escuela, a la casa, al entrenamiento, a visitar a los abuelos, a la fiesta, a la natación, gimnasia, al cine o al Gotcha.

Cargan bolsas de mano cuya capacidad de almacenamiento supera a la más pintada de las mac´s, guardan desde una Barbie (con todo y pony), el disfraz de Lady Gaga, un “Wii“, iPod, iPhone, iWey, dos ligas para el pelo, dulces, curitas y Kleenex.

Lo que si no dominan es la contención, ¡son pésimas! Lloran con nuestros festivales, zangolotean, nos besan y  nos perdonan siempre. Sus ojos son los menos objetivos, pero los más dulces.

Incondicionales motivadoras, no importa lo abultado del marcador o lo morado del chichón, siempre tienen palabras de aliento.

Seamos categoría pollitos, abejitas, sub 17 o 30 y mayores, siempre seremos, “la Piquis“, “el Enano“, “la nena”, la Yeya, el Güicho, Javi o “el gordo“. Sus fuerzas básicas son inagotables, a la vos de ¡oye maaa! Siempre están puestísimas.

Por todo ello, sus más fieles barras de seguidores como La 10 de mayo, La ultra mamitis, La nido vacío, La Don Benja extraño a mi mami, La castigo plus, La ritual del grito, La nalgada brava, Los hijos del pellizco, La Tito pechito y Mama soy Paquito, hoy mandamos una felicitación ¡a toda madre!