A toda Madre

Georgina González Toussaint · 10 de mayo de 2012

A toda Madre

Náuseas y mareos son los síntomas que anuncian el debut al mas difícil y extremo de los deportes: ser mamá. A partir de ese momento, la visión del juego llamado vida toma otro significado. Ya sea por vía cesárea o por el método psicoprofiláctico, ingresan de lleno a la categoría maternal. Las millas “almohada” acumuladas son pocas y al menor amague sacan el pecho para encarar con actitud.

Las primerizas se comen todas las fintas y llaman a las asistencias por cualquier ademán o tocido nuestro. ¡Ah! Pero resuelven de buena gana nuestro juego sucio. Se derriten con nuestros besos, son emotivas comentaristas de nuestras hazañas, el mejor público para nuestros osos festivaleros. Cacareando nuestro colorido y tierno vestuario al son de ¿no te lo comeeees?

¡Son plurifuncionales! nos bañan, nos visten y nos peinan de un jalón, logrando combinar de “moníiisima” manera, desde el moño del zapato hasta el chupón. Son creativas, dominan la “pañalinha” y nos la aplican de sombrerito, de marinerito, de color pollito o con engomados estiramientos en forma de coletas. Dispuestas a salir jugando, defensoras del jogo alegre. Pichan, cachan y dejan babear.

Siempre tienen una salida práctica en nuestros peores momentos. Son medios de enlace. Se destacan como grandes psicólogas, bajo el lema de “sin dolor no hay amor” curten el carácter y la personalidad de los hijos, dominando las tradicionales disciplinas de “surtidas a manos libres, lanzamiento de chancla“ y gritos sin límite de tiempo. Su obsesión por el juego limpio provoca roces y enfrentamientos con los semilleros, pero siempre se imponen.

¡Carrileras incansables! De la escuela, a la casa, al entrenamiento, a visitar a los abuelos, a la fiesta, al cine o al Gotcha.

Cargan bolsas de mano cuya capacidad de almacenamiento supera a la mas pintada de las lap tops guardan desde una Barbie (con todo y pony), la falda RBD (con todo y corbata) un x box, iPod, iPhone iWey, dos ligas para el pelo, dulces, curitas y Kleenex.

Lo que sí no dominan es la contención, ¡son pésimas! lloran, sangolotean, nos besan y nos perdonan siempre.

Sus ojos son los menos objetivos, pero los mas dulces. Incondicionales motivadoras, no importa lo abultado del marcador o lo morado del chichón, siempre tienen palabras de aliento. Seamos categoría pollitos, abejitas, sub 17 o 30 y mayores, siempre seremos, “la Piquis”, “el Enano”, “la Nena”, “la Yeya” o “el campeón”.

Sus fuerzas básicas son inagotables, a la vos de ¡oye maaa! Siempre estan puestísimas. Por eso, sus más fieles barras de seguidores como: la 10 de mayo, la ultra mamitis, la nido vacío, la Don Benja extraño a mi mami, la castigo plus, la ritual del grito, la Tito pechito y Mama soy Paquito, hoy les mandamos una felicitación, ¡a toda madre!