A toda Madre

Georgina González Toussaint · 10 de mayo de 2011

A toda Madre

Nauseas y mareos, son los síntomas que anuncian el debut al más difícil y extremo de los deportes, ser mamá. A partir de ese momento la visión del juego llamado vida toma otro significado.

Ingresan de lleno a la categoría maternal, ya sea por vía cesárea o por el método psicoprofiláctico. Las millas almohada acumuladas son pocas y al menor amague sacan el pecho para encarar con actitud.

Las primerizas se comen todas las fintas y piden las asistencias por cualquier ademán. ¡Ah! Pero resuelven de buena gana nuestro juego sucio.

Se derriten con nuestros besos, son emotivas comentaristas de nuestras hazañas y el mejor público para nuestros osos festivaleros. Cacarean nuestro colorido y tierno vestuario al son de ¿ay, no te lo comes?

Son plurifuncionales, nos bañan, nos visten y nos peinan de un jalón, logrando combinar de “moniiisima” manera, el moño, el zapato y el chupón.

Son creativas, dominan la “pañalinha”, nos la aplican de sombrerito, de marinerito, de color pollito o con engomados jalones en forma de coletas. Dispuestas a salir jugando, defensoras del jogo alegre. Pichan, cachan y dejan babear.

En nuestros peores momentos siempre tienen una salida práctica. Son medios de enlace. Se destacan como grandes psicólogas, bajo el lema de sin dolor no hay amor”, curten el carácter y la personalidad de los hijos. Dominan las surtidas a manos libres y lanzamiento de chancla. Su obsesión por el juego limpio provoca roces y enfrentamientos con los semilleros, pero siempre se imponen.

Carrileras incansables; de la escuela a la casa, al entrenamiento, a visitar a los abuelos, a la fiesta, al cine o al Gotcha.

Cargan bolsas de mano cuya capacidad de almacenamiento supera a la mas pintada de las iMacs. Ahí guardan desde una Barbie (con todo y pony), la falda RBD (con todo y corbata) un Wii, el albun del mundial con las estampas repetidas, el hurón, la coleccion de cabezones, dos ligas para el pelo, tazos, dulces, curitas y Kleenex. Lo que de plano no dominan es la contención…¡son pésimas! lloran, sangolotean, nos besan y  nos perdonan siempre. Sus ojos son los menos objetivos, pero los mas dulces.

Incondicionales motivadoras, no importa lo abultado del marcador o lo morado del chichón, siempre tienen palabras de aliento. Seamos categoría pollitos, abejitas, sub 17 o 30 y mayores, siempre seremos, “la Piquis”, “el enano”, “la nena” o “el campeón”.

Su fuerza es la mas básica de las fuerzas, el amor y a la voz de ¡oye maaa! siempre estan puestísimas. Por eso, sus mas fieles barras de seguidores como; La 10 de mayo, La Ultra Mamitis, La Nido Vacío, la Don Benja extraño a mi mami, La Nalgada Brava, La Chantagje Plus,  La Ritual de Edipo, la Tito Pechito y Mama soy Paquito, hoy les mandamos una felicitación ¡a toda madre!