blogeditor · 18 de julio de 2013
Las marcas y las agencias de publicidad enfrentan notables retos para comunicarse y generar engagement con la mujer mexicana y su percepción de la belleza porque suelen hacerlo basándose en estereotipos.
El problema empieza cuando se asume y se justifica que ‘la mujer mexicana busca imágenes y modelos aspiracionales’ que le sean atractivos y que les provoquen inspiración; por ello se utilizan modelos que son ‘diferentes a ellas’ (cabellos claros, mujeres muy delgadas). Sin embargo, esta representación se queda muy lejana y fría, porque sólo se reduce a una imagen y no a una representación integral que proyecte valores.
Para poder establecer una mejor conversación entre las marcas y las mujeres mexicanas el primer paso es eliminar el recurso fácil a la utilización de los estereotipos, ya que son materializaciones que estimulan la idea de que, exclusivamente, un predeterminado aspecto físico es el que dicta el veredicto sobre si una mujer es bella o no.
Para trascender el estereotipo, el reto está en comprender qué hay detrás de la aspiracionalidad. No a todas las mujeres les inspira un cuerpo estético o una silueta perfecta de acuerdo a los códigos dominantes, para algunas va más allá de lo físico, trasciende los valores y el interior de una persona, mientras que para otras, el conjunto y el equilibrio entre lo físico y lo interior es lo que genera mayor atractivo.
Para ir más a fondo en esta reflexión LEXIA presentó su Fuente Sindicada ‘La Mujer Mexicana y sus signos de Belleza’. El pasado 12 de julio, se realizó un evento en el Corporativo de LEXIA para dar a conocer a las marcas, agencias y medios de comunicación los principales insights detectados a partir de los estudios que han realizado con mujeres mexicanas para comprender qué significa la belleza para ellas.
El ideal de belleza de cada mujer lo concreta a partir de diferentes formas, delimitadas por marcos culturales, temporales, de moda, regionales. Dichas formas remiten a su vez a arquetipos que configuran distintas maneras de ser mujer y su rol en la sociedad. Representan modelos de ser y actuar que se reconocen a partir del inconsciente colectivo. Así, la belleza no es solamente una imagen, sino también valores y emociones, es decir, equilibrio y armonía, y se relaciona con características positivas, incluido el éxito y el status.
En este sentido, identificamos 7 arquetipos, entre los cuales está la “Mujer Llave” que representa a las mujeres que visualizan la belleza como el elemento clave que les abre cualquier puerta y por lo tanto les permite cumplir sus objetivos, ya sean vinculados a una mejor posición laboral, una pareja más atractiva, aceptación en un grupo social, entre otros, ya que están confiadas que la belleza física es la llave que les permite alcanzarlos.
En contraste, el arquetipo de la “Mujer Cofre” representa a la belleza interna. Refiere a las mujeres que consideran que la belleza física desaparece rápidamente y el interior es lo que realmente cuenta. Por esto, destacan aquellas partes del cuerpo que reflejan el verdadero ser de las personas como sus ojos y sonrisa.
Sea cual sea la concepción que se tiene sobre la belleza, el deseo de sentirse bien es uno de los principales motivadores entre las mujeres mexicanas para buscar ser bellas. Esta búsqueda tiene implícito el conflicto y la lucha por conseguir el equilibrio entre lo que se dan a sí mismas y lo que dan a los demás; esta ambivalencia es una vía para alcanzar su autorrealización, la cual depende del momento de vida en el que se encuentren, y eso definirá las prioridades y valor que otorgan a los demás.
A partir de esto, LEXIA propone ¡Romper Paradigmas!, desechar los estereotipos que limitan el campo de acción para generar estrategias de comunicación emocionalmente más efectivos y dar paso a una profunda comprensión de lo que significa la belleza para la mujer mexicana.
Anunciantes y agencias que participaron en dicho evento coincidieron en la necesidad de profundizar en la comprensión de los arquetipos que se identificaron entre las mujeres mexicanas. Esto para poder fortalecer la comunicación y generar soluciones (productos, mensajes, narrativas, servicios) más relevantes para ellas.
Finalmente se destacó que, más allá del aspecto físico, la belleza implica modelos culturales y de comportamiento (conductas, gustos y valores), no es solo cuestión de tallas o fenotipos, sino cuestión de actitudes. En pocas palabras, la belleza no es cuestión de estereotipos sino cuestión de arquetipos.