¿A quién cuenta México? Comunidad LGBTTTIQA+ y estadísticas nacionales

Jorge Avila · 18 de mayo de 2026

¿A quién cuenta México? Comunidad LGBTTTIQA+ y estadísticas nacionales

Por Mariana García Crisóstomo e Irékani Alarcón Acosta

El 17 de mayo se conmemora el Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, fecha que recuerda el momento en que, en 1990, la Organización Mundial de la Salud eliminó la homosexualidad de su lista de enfermedades mentales. Este día es una oportunidad para denunciar la discriminación y la violencia que siguen enfrentando las personas lesbianas, gays, bisexuales, trans, intersex, queer y asexuales. En México, el Estado tiene deudas estructurales con estas poblaciones, y una de ellas, quizá menos visible pero igual de urgente, es que muchas de estas personas no aparecen en las estadísticas nacionales. Contar con información estadística ha demostrado ser una condición necesaria para visibilizar, diseñar, implementar y monitorear políticas públicas que atiendan dichas deudas.

Esta exigencia ha sido un eje transversal del movimiento feminista. La demanda a los Estados de recopilar datos periódicos, estandarizados y desagregados sobre la desigualdad y violencia de género ha sido una constante, desde la Convención de Belém do Pará —primer tratado internacional del sistema interamericano para prevenir, sancionar y erradicar la violencia contra la mujer— hasta diversas recomendaciones de la Convención sobre la Eliminación de Todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (CEDAW), como la número 35. Gracias a ello, los sistemas de registro han avanzado considerablemente.

Cuando una persona no es contabilizada, su experiencia tampoco es considerada en las soluciones. Desde GIRE hemos documentado vacíos de información sobre la comunidad LGBTTTIQA+ en el ámbito de los derechos reproductivos, que impiden retratar de manera integral su experiencia. Este fenómeno es común a otras poblaciones en situación de vulnerabilidad, por ejemplo; las personas con discapacidad, racializadas, en situación de movilidad y/o hablantes de lengua indígena. El desconocimiento es, en sí mismo, una forma de invisibilización, y, por tanto, discriminación. 

Un ejemplo concreto de este esfuerzo es nuestra sección Aborto en datos (parte de Aborto en Papiroflexia), donde presentamos cifras sobre los abortos voluntarios realizados por entidad federativa en los servicios de salud pública. Para obtener información desagregada —por edad, género, discapacidad, lengua indígena, entre otras variables— recurrimos a Solicitudes de Acceso a la Información (SAI). Sin embargo, en muchas ocasiones los propios servicios de salud declaran no contar con los registros necesarios para desagregar dicha información. Dar por sentado que toda persona que busca servicios de aborto se identifica como mujer, por ejemplo, deja por fuera a hombres trans que también pueden necesitar acceder a este servicio. Para llenar estos vacíos, en muchos casos, bastaría con hacer las preguntas correctas.

Preguntar mejor, contar a todes 

En 2021, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) dio un paso importante con la publicación de la Encuesta Nacional sobre Diversidad Sexual y de Género (ENDISEG), que por primera vez permitió obtener datos específicos sobre la comunidad LGBTTTIQA+ en México. No obstante, la diversidad sexual y de género no debería quedar confinada a un instrumento especializado: necesita integrarse a los mecanismos de medición de uso general, como los censos de población, encuestas y registros. Esta integración es particularmente importante en la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH), que identificaría cómo estas poblaciones experimentan la violencia de género en distintos ámbitos de su vida —la pareja, la familia, el trabajo, la escuela y la comunidad.

La ENDIREH surgió en 2003 como una iniciativa conjunta del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres, hoy Secretaría de las Mujeres), el Fondo de Desarrollo de las Naciones Unidas para la Mujer (UNIFEM) y el INEGI. Desde entonces, ha sido clave para el diseño de políticas públicas y marcos legales en la materia. En 2015 fue declarada Información de Interés Nacional, lo cual obliga a las autoridades públicas de todos los niveles a usarla como referencia para diseñar y evaluar cualquier política pública dirigida a reducir la violencia de género que viven las mujeres. 

Sin embargo, los feminismos contemporáneos se han planteado una pregunta cada vez más urgente: ¿a quién abarca realmente la categoría “mujer”? Durante mucho tiempo, las políticas y los instrumentos diseñados para proteger a las mujeres partieron del supuesto de que todas compartían las mismas experiencias. La realidad es considerablemente más compleja. Existen personas que, sin identificarse necesariamente como mujeres, enfrentan violencias muy similares por la manera en que el mundo les percibe y trata. Un hombre trans, una persona no binarie o una mujer indígena lesbiana no viven la violencia de la misma forma, ni con las mismas consecuencias. 

A esto se le denomina interseccionalidad: el reconocimiento de que las personas no habitamos una sola categoría. Somos simultáneamente nuestro género, nuestra clase social, nuestra etnia, nuestra orientación sexual, nuestra condición de salud. Cuando varias de estas características nos sitúan en una posición de desventaja, las violencias se profundizan y se vuelven más difíciles de nombrar y de atender. Los feminismos han incorporado esta perspectiva en su análisis, y los instrumentos estadísticos del Estado deberían acompañar ese avance. 

Por ello, consideramos que incorporar en la ENDIREH preguntas sobre identidad de género y orientación sexual sería fundamental. Este esfuerzo no implicaría partir de cero, sino utilizar la metodología ya consolidada en la ENDISEG. El año pasado, en el marco de la Consulta Pública de la ENDIREH, presentamos sugerencias concretas en ese sentido; por ejemplo, distinguir el sexo que les fue asignado a las personas al nacer del género con el cual se identifican. Con estos cambios, los datos podrían cruzarse con el resto de las variables de la encuesta y ofrecer un panorama mucho más preciso sobre las violencias que enfrentan las personas de la comunidad LGBTTTIQA+.

Contar es reconocer. El Estado mexicano ha suscrito compromisos internacionales que implican generar información desagregada sobre las poblaciones que enfrentan mayores barreras para el ejercicio de sus derechos. En este Día Internacional contra la Homofobia, la Transfobia y la Bifobia, desde GIRE hacemos un llamado para garantizar que ninguna persona quede fuera de los diagnósticos estadísticos ni, por tanto, de las soluciones. 

Bio con nombre de personas autoras y cuenta de X: Mariana García Crisóstomo es Investigadora auxiliar e Irékani Alarcón Acosta es Investigador jurídico en @GIRE_mx.