Marco Cancino · 18 de mayo de 2011
Viernes 13 de mayo, 21:37 horas.
-¿A dónde lo llevo?
-Al Parque México en la Condesa, por favor. ¿Se puede ir por el segundo piso, tomar la salida de San Antonio y luego Río Becerra para tomar…?
-¿Para tomar Patriotismo, luego Tamaulipas, dar vuelta en Vicente Suárez y llegar al Parque México, joven?
-¡Exactamente! Usted sí sabe.
-Pues ese es mi negocio joven.
Más de una hora después aún seguimos en el segundo piso.
-Uy joven, parece que hay un accidente, ha de haber sido por la lluvia, bien dicen que el cerebro del mexicano es soluble al agua, nomás llueve y se atarugan.
-Jajaja, si caray, me queda muy claro.
-Y no crea joven, esto de ser taxista no es fácil, uno le arriesga todo el tiempo, se la juega, pero ni modo. ¿Qué se le va a hacer? Además, la situación no está nada fácil, los gastos de la casa son muchos, joven. Ahora además de todo lo que hay que pagar, le pidieron a mis chamacos una cooperación para festejar a los maestros, como si se lo merecieran. Ahí, en la escuela de mi hijo el mayor, en la primaria, los maestros faltan siempre, que porque piden permiso para ir a cosas del sindicato, que para irse a cursos de no sé qué carajos, es chiste es que siempre faltan y ahora resulta que tenemos que festejarlos.
-¿En qué año va su hijo?
-En sexto de primaria. Tuvo que repetir el curso y no pudo pasar a la “secu” porque no se sabía nada. Es re malo para memorizarse las cosas y pues los exámenes me lo reprueban todo el tiempo y la verdad, yo no quiero que termine en un taxi como yo, pero creo que salió igual de bruto que mi suegra, jeje, porque de mi familia, puro cerebrito.
-¿Pues qué le puedo decir?
-Luego resulta que hace unos meses, en la dichosa prueba que les hacen para saber cómo están las escuelas…
-¿La ENLACE?
-Sí, esa, les dicen a los burros que ni se aparezcan, porque hacen que baje la calificación de la escuela y pues siempre me mandan a mi chamaco a casa. Él feliz, porque nomás se pone a ver la tele todo el tiempo, a huevonear y pues luego sale el secretario de educación, ese guapito…
-¿Lujambio?
-Sí, ese mero, diciendo que está mejorando la educación en el país y pues la verdad, si nomás se van a memorizar las cosas y eso es lo que es la educación, pues nomás nos alcanzará para ser taxistas o trabajar en la maquila. Allá como mis cuñados, que están en Ciudad Juárez, que nomás tienen a mi suegrita querida yendo a misa todos los días para que no le maten a uno de sus hijos.
-¿Usted cree?
-Sí joven, yo creo que lo malo de la educación en este país es que nomás nos enseñan a memorizar y no a pensar.
-¿Por eso se sabe tan bien las calles?
-Clarines.
-¿Cree usted que es por falta de dinero?
-Es por falta de madre. Creo que a nadie le importa. El guapito ese, ¿cómo dijo que se llama?
-Lujambio.
-Sí, ese. Ya anda pensando en ser presidente. ¡Hágame usted el favor! ¡Presidente! Si no es capaz de meter en cintura a la maestra Gordillo.
-Pero pues le dan bastante dinero a la educación. ¿Usted no cree que con eso se resuelvan los problemas? En diez años, creció 65% el dinero que le destinaron a la SEP, pasó de 133 mil quinientos millones de pesos en el 2000 a 220 mil quinientos millones en el 2010.
-¿Y eso qué? Yo veo que todo sigue igual. Seguimos teniendo los mismos malos empleos porque no sabemos hacer otra cosa, porque no nos educan para ser ingenieros, sólo para saber hacer lo mismo una y otra vez. Además, esa cantidad que usted me dice, ¡no sé ni cuánto es!
-Ni yo.
-Yo nomás escucho en el radio con el Loret, o con la Denis, o con el Brozo, que la maestra se enriquece más y más y el guapito este…
-Lujambio.
-Ese, ya anda que le urge ser presidente. ¡Hágame usted el favor! Que la educación es gratuita, dice y eso, ¡eso es una mentira! Cada año me piden una “cuota de recuperación” o “cooperación voluntaria” y si no la doy, pues no puedo inscribir a mi chamaco, salen con que no hay lugar. Si se tienen que arreglar los baños, cooperación. Si se tienen que pintar las bancas de los chamacos, cooperación. Si se tiene que comprar un nuevo pizarrón, cooperación. ¿Cuál educación gratuita?
-¿En serio?
-¿Porqué le iba a mentir a usted? Usted tiene cara de sensible, de que sí entiende de estos problemas, de los problemas de la gente. ¿Tiene hijos?
-No.
-¿No?
-No.
-¿Sobrinos?
-Sí, uno.
-¡Ah, pues entonces sí me entiende!
-Pero dicen que está creciendo el presupuesto y el número de maestros por alumno. Antes, en el 2000, eran 20 alumnos por maestro, ahora en el 2010, son 19.
-Joven, con todo respeto, ¡No mame!
-Pero no se enoje.
-¿Sabe qué joven?
-¿Qué?
-Hasta aquí llega mi servicio.
-¡Pero apenas estamos en Patriotismo y Viaducto!
-Ya me cansó. Son 120 pesos, de los reales.
Después de eso, tuve que tomar un micro para llegar a la Condesa empapado y caminar hasta el Parque México. Aprendí mi lección.