A la escuela

Maricela Rosales · 22 de agosto de 2011

A la escuela

“Pasea Kafka por un parque cuando se encuentra con una niña que llora porque ha perdido a su muñeca. Kafka le dice a la niña que su muñeca no se perdió, sino que se fue a explorar el mundo, a conocer otros lugares, a vivir otras experiencias. Y que quizás, algún día vuelva para encontrarse con ella.

– ¿Cómo lo sabes?, pregunta la niña.

– Porque me ha escrito una carta.

– ¿La tienes aquí? ¿Me la puedes leer?

– No, me la he dejado en casa, pero te la puedo leer mañana.

La niña no encuentra consuelo en esa carta. Kafka llega a su casa y se pone a escribirla. Lo hace –según cuenta Dora, la pareja de Kafka– con la misma intensidad que escribe una obra seria.

Al día siguiente se presenta el escritor en el mismo parque y busca a la niña para decirle que ha traído la carta y le dice que la muñeca ha decidido escribirle a él porque sabe que la niña no sabe leer aún. La niña sonrie. La muñeca cuenta en la carta los motivos por los que se ha ido y lo maravilloso que son los lugares que conoce. Dice que la quiere mucho y que nunca la olvidará. En la carta, le dice que seguirá escribiendo. Durante tres semanas siguientes Kafka escribe cartas para la niña donde la muñeca le va contando sus aventuras. Kafka tiene que buscar un final.

La carta final dice que la muñeca ha encontrado el amor, se va a casar y que vivirá en su nueva casa. Le reitera que la quiere, le agradece su amistad y se despide deseando a la niña la mayor felicidad”.

Foto: Alberto Díaz “Korda” La niña de la muñeca de Palo. 1959.

 

Teóricamente, este relato contado por Paul Auster es una historia real, la paciencia y la atención que Kafka muestra en el relato, es una pequeña muestra del cariño que todos los niños merecen. Está de más hablar de la problemática social de la infancia en la actualidad, del comercialismo que les rodea, de la evolución de los juguetes, de la insistencia para mantenerlos callados y entretenidos. En el primer mundo a algunos niños se les atiborra de comida chatarra, de caramelos, de televisión, se les enseña el valor de tener más que los demás, juguetes de ultima generación, se les cumplen los caprichos, y se olvidan de enseñarles el respeto hacia los mayores y hacia sus compañeros, (comenzando por los abuelos y los padres), se les quita todo tipo de obligaciones mínimas, les celebran las ofensas y el mal carácter como una “gracia” más, y de repente los padres y maestros se ven absolutamente carentes de autoridad… ¿Qué ciudadanos pueden formar de ese modo? Seres competitivos, hostiles y carentes de solidaridad. Parece que a la sociedad la corriera prisa por sacarles de su mundo inocente e imaginario.
Por otro lado, si ponemos en la balanza la triste realidad que viven miles de niños tan abandonados, que son maltratados, o explotados, que carecen de todo, que están hambrientos, enfermos, vejados…seguramente todos serían mas felices no por tener más cosas materiales (aunque muchos sé que discreparán) sino por sentirse cuidados en todas sus necesidades, guiados y sobre todo… queridos.

 

Lástima que nos niños no vengan con instructivo.

 

Respecto a la fotografía de “La niña de la muñeca de palo” -que me encanta- tiene la particularidad de que el autor jamás utilizaba flash, seguramente lo conocen más por esta otra fotografía:

 

Ahora que comienza un nuevo ciclo escolar para nuestros niños, pensemos más en el amor y el respeto con el que debemos educarlos.

 

Por último les comparto que este 10 de septiembre nos visitará el Dalai Lama, yo ya tengo mi boleto para asistir al Teatro Metropolitan, aún puedes conseguir boletos para la plática que dará gratuita en el Estadio Azul. Aquí les dejo el link de la visita.

Y un texto que me encanta. Feliz Semana, ¡Hasta la próxima!

 

¿Quien puede afirmar que estará aquí mañana? la esperanza de un futuro es vana, la realidad esta en el presente, no perjudiques a los demás, manifiéstales tu amor, implícate en su vida… Pensar en nuestro sufrimiento y en el carácter relativo de nuestra existencia permite poner término al orgullo, a la altivez y a la arrogancia, y nos abre a los demás… pero no huyas de tus problemas, enfréntate cara a cara, es escencial porque se desarrolla una visión clara de lo que son, analizarlos nos permite abordar y resolver, ganarlos supone ser un buen estratega, conocer los medios de los que dispone el enemigo es escencial, conseguir la victoria sobre las dificultades por las que atravesamos implica no dejar ningún elemento al lado.

*Dalai Lama*