blogeditor · 8 de junio de 2021
A las 8:30 am había fila de cuadra y media para votar en la casilla en la que le tocaba votar a madre, quien tiene 91 años. No votar no fue opción para ella, ni siquiera lo pensó. Con su bastón y pasito lento llegamos a la casilla y la dejaron pasar de inmediato. Nos encontramos con un gran cuidado y nerviosismo por parte de las y los funcionarios de casilla que querían hacer todo correctamente y mantener los protocolos sanitarios, revisar los nombres, dar las papeletas, poner tinta en el dedo pulgar y hacer las marcas correspondientes en la credencial del INE.
Todo tan fluido y normal y llevamos tanto tiempo viviendo ese proceso, que lo damos por sentado. Todo tan fluido y tan normal que quienes no lo vivieron o ya lo olvidaron, no recuerdan que alguna vez Gobernación era quien se hacía cargo de las elecciones y teníamos la certeza de que después de los procesos electorales nadie tenía claridad sobre lo que realmente había pasado en la elección, los ganadores se sabían de antemano, había acusaciones de fraude que nadie podía comprobar y le acompañaban manifestaciones post electorales que paralizaban la ciudad por días o semanas, para que al final, los resultados beneficiaran a quienes se sabía de antemano eran los ungidos del partido y del presidente en turno.
Este 6 de junio fue un recordatorio de los avances democráticos en México, que hemos dado por sentado y en los que muchas y muchos jóvenes han crecido. Para varias generaciones de jóvenes la alternancia de partidos ha sido lo normal y ni siquiera se imaginan lo que era vivir con elecciones de partido único y sin una autoridad electoral ciudadana e independiente.
Hay varias cosas que reconocer de lo vivido este domingo.
1. Las y los funcionarios de casilla. Se trata de un trabajo voluntario en el que tú, yo, nuestros vecinos se encargan durante el día de las elecciones de garantizar que las personas puedan votar en condiciones de certeza y en donde sepan que su derecho al voto será respetado y cuidado. Se trata de mujeres y hombres que a través de un proceso de capacitación desarrollado por el Instituto Nacional Electoral (INE) durante la jornada electoral están al pie del cañón para recibir votos, contabilizarlos y dar los resultados. Son quienes nos dan la certeza de que es la ciudadanía quien cuida nuestro voto. ¡Gracias a cada una de las personas que ayer trabajaron por la democracia mexicana!
2. Las y los ciudadanos que salimos a votar. Tal vez debería decir ciudadanas, ya que las mujeres somos la mayoría del padrón electoral (52%) y las que más votamos y menos nos abstenemos. Con más cifras e información podremos saber con certeza cómo participaron e incidieron en los resultados de esta elección. Por lo pronto, esta fue la primera elección intermedia en la que el 52% del padrón electoral se presentó a votar, hecho histórico en nuestra historia electoral. (Estoy escribiendo esto el 7 de junio y las cifras se dan cuando se han contabilizado el 96.8% de las actas.) En las intermedias pasadas en 2015 votó el 47% del padrón. Hubo interés en participar y ejercer el derecho a votar.
3. El INE. Sin duda alguna, el “anfitrión” del evento ayer se lució. El trabajo que hizo el Instituto fue ejemplar, se instalaron el 99.73% de las casillas y hubo incidentes aislados en la jornada, pero nada que afectara el flujo del proceso ni los resultados. A las 11 pm del domingo se tenía el primer resultado del PREP y hoy, un día después a media tarde sólo falta contabilizar el 4% de las actas. Estos resultados y certeza pueden ser la envidia de muchos países, como claramente lo vimos en las elecciones estadounidenses en noviembre pasado. Considero que el Instituto fue el gran ganador de este proceso, no sólo demostró el para qué de su existencia, sino que demostró que lo que hace, lo hace muy bien y que juega un papel crucial en la transparencia electoral y en la construcción demoratico-electoral de nuestro país. Aplauso también para los Institutos electorales locales. Es un trabajo coordinado y colaborativo el que permite tener resultados como el que vimos ayer y estamos observando en estos días.
4. El país hoy se pinta del color de la pluralidad. El mapa de preferencias e identidades partidistas bien podría parecer una banca del Parque Güell de Gaudí. Hay diversidad y votos de muchos colores conviviendo en un mismo espacio nacional. Los tiempos de un sólo color parece que han quedado atrás. Sé que esto le sienta mal a los nostálgicos del unipartidismo y a quienes las aplanadoras partidistas les parece la forma adecuada de gobernar. La ciudadanía decidió otra cosa y se hizo escuchar. El lema “tu voto cuenta” cobra mucho sentido. Tendremos un Congreso con mayor pluralidad gracias al cual recuperaremos la sana costumbre que hemos construido en el país desde el 2000 de ir dando pasos hacia el equilibrio de poderes y que en el 2018 se acabó. Falta mucho para fortalecer nuestro sistema de pesos y contrapesos, ni quien lo dude, pero parece ser que retomaremos ese camino que iniciamos con paso de tortuga hace 21 años.
5. Los políticos, o una gran mayoría de ellos, le han quedado chicos a sus representados y a la ciudadanía. Frente al comportamiento democrático y respetuoso de las y los ciudadanos, los políticos llenaron de tierra la jornada en cuanto entraron al escenario al cerrarse las casillas. A partir de las 6 de la tarde todos se declararon ganadores. No es nuevo que lo hagan, sólo que en estos tiempos se ve peor que nunca y parece que no se han dado cuenta, pero lo único que logran con este comportamiento es alejar a las personas y perder credibilidad. Ante la existencia de una autoridad electoral creíble y legítima es vergonzoso observar estos comportamientos que simplemente enrarecen el contexto y no aportan nada. Miento, si aportan algo: claridad sobre la madera de la que están hechos los candidatos.
6. Lamento, y debo decirlo, que el Partido Verde quede como cuarta fuerza política del país. La compra de las voces de artistas e “influencers” (como me cae mal el término) para hacer propaganda a su favor en días de veda no es algo fuera de lo común en su manera de actuar. Es un partido con un gran sentido de sus principios, por ello es que en cada elección apoya a quien le convenga y a quien pague mejor su amor. Serán el partido bisagra en el legislativo. Ojalá que en este proceso de aprendizaje cívico y ciudadano las personas investiguen un poco más sobre quién es quién y revisen la historia real detrás de los slogans de campaña. Tal vez al hacerlo se den cuenta de que tenemos al único partido verde en el mundo que ha apoyado la pena de muerte. Así de congruentes sus convicciones.
Dejaría temas sobre la mesa que quedan pendientes:
Si bien me referí a la jornada electoral, el proceso global se inscribe en una serie de realidades que hay que tomar en cuenta:
Me quedo con dos cosas valiosas: la ciudadanía en este país se hizo presente, participó y su voto contó, y el INE demostró el valor que tiene para la democracia mexicana.
Tenemos futuro.