Dulce Ramos · 18 de diciembre de 2012
Cada año sucede lo mismo. Nos prometemos a nosotros mismos que vamos a moderar nuestro gasto navideño. Pero se nos aparece la segunda edición del Buen Fin y estamos dispuestos a morder al prójimo con tal de conseguir una pantalla plana y no nos importa pasar la madrugada entera en espera de que nos la cobren. Y ojo: no todo lo que se compra durante el Buen Fin se hace con miras a adelantar los regalos de la navidad. ¡No! Somos unos consumidores insaciables y como prueba de ella una encuesta realizada por Defoe arrojó que el 16% de nuestros encuestados planea gastar entre 2,001 y 5,000 pesos y que un preocupante 25% que contestó que “no sabía”, probablemente ni siquiera tenga un tope presupuestal para estos gastos.
Va un botón de muestra de la poca responsabilidad con la que manejamos nuestro presupuesto:
Hace muchos años la PROFECO lanzó una campaña para “regalar afecto y no comprarlo”. No estaría mal que la recordemos ahora antes de que terminemos de gastarnos las quincenas que no tenemos.