Joel Aguirre · 8 de octubre de 2026
Por Iván Benumea y Paulina Castaño*
Una librería puede vender libros y aun así no vivir de ellos. Hay establecimientos que organizan presentaciones, imparten talleres, venden café, papelería o productos culturales porque la venta de libros, por sí sola, no siempre alcanza para pagar la renta, los salarios, la luz, el internet, etcétera. Al año desaparecen alrededor de 20 librerías en el país, y las más pequeñas batallan con menores ventas y rentas elevadas frente a la competencia digital. Ahora, una propuesta fiscal podría dejar fuera a algunas de estas librerías que resisten.
El Paquete Económico 2027 propone una tasa de 0 % del IVA para la venta de libros, periódicos y revistas que realicen las personas contribuyentes, siempre que al menos el 90 % de sus ingresos provenga de esa actividad —nueve de cada diez pesos—. La medida, que todavía deberá pasar por el Congreso antes del 20 de octubre, está en el artículo 20, apartado A, fracción VIII, de la Iniciativa de Ley de Ingresos de la Federación para 2027, y el porcentaje se calcula con lo que el o la contribuyente haya ganado en 2026.
La Secretaría de Cultura elaboró la propuesta junto con el Fondo de Cultura Económica, la Secretaría de Hacienda y el SAT, y calcula un beneficio de entre 200 y 250 millones de pesos al año. Hacienda estima que beneficiará a 1,300 librerías. Los Criterios Generales de Política Económica 2027 añaden que la medida busca fomentar la lectura, cumplir con el Plan Nacional de Desarrollo y sostener a las librerías, sobre todo en las regiones donde casi no existen.
Sin embargo, el problema está en el umbral de 90 %. Una librería independiente difícilmente vive solo de vender libros, precisamente porque sus márgenes son estrechos. Quien tiene una cafetería o da talleres puede cumplir una función librera y, aun así, no llegar a ese umbral. La Red de Librerías Independientes (RELI) considera que el requisito es tan restrictivo que resulta inaccesible para la mayoría de las librerías independientes, de modo que el estímulo no llegaría a las micro, pequeñas ni medianas empresas del sector. Para que el estímulo realmente les beneficie, el umbral tendría que reducirse, para así evitar que la regla también incluya a quienes han buscado mantener espacios mediante operaciones económicas más amplias.
Desde otro punto de vista, llama la atención que el umbral del 90 % no aplique a otro tipo de actividades económicas que ya están sujetas a la tasa del 0 % de IVA. Por ejemplo, cuando las grandes editoriales venden sus propios libros, pueden aplicar la tasa del 0 % de IVA sin que la ley les exija tener que comprobar cómo se configuran sus ingresos.
Existen otros problemas alrededor del umbral del 90 %. La propuesta de la SHCP contempla beneficiar solo a quienes en el 2026 alcancen ese porcentaje, lo que en la práctica podría excluir a la mayoría de librerías. Para evitar este escenario, el SAT podría quedar facultado para determinar al cierre del ejercicio fiscal el umbral de ingresos que esté más cerca de la realidad económica que viven las micro, pequeñas y medianas librerías. De esta forma, también podría impedirse que las empresas multinacionales de la economía digital accedan al estímulo. Finalmente, también es importante valorar si el estímulo debiera integrarse como parte de la Ley del IVA, y no como una medida provisional que solo estará vigente el siguiente año.
El anuncio en agosto de este año sobre el cierre de Ediciones Era mostró lo frágil que está el terreno. La editorial explicó que la red de librerías existentes previo a la pandemia se había reducido de manera drástica. Hay problemas que el IVA no toca, como la concentración de librerías en unas cuantas zonas o la falta de una política integral del libro. La tasa cero puede ayudar a pagar menos impuestos, pero no abrirá una librería en un municipio donde hoy no hay ninguna.
Una librería que vive de los libros y también de los talleres sigue siendo una librería. En muchos casos, esa combinación es lo único que le permite mantener la cortina arriba. Por eso, el verdadero éxito de la medida no será que una norma diga que una librería tiene derecho a un beneficio. Será que dentro de algunos años ese establecimiento siga abierto y que detrás de ella todavía haya libros.♦
*Iván Benumea y Paulina Castaño son parte del equipo de Justicia Fiscal de Fundar México.