90% de alcohol y 10% de botana

Marco Cancino · 26 de octubre de 2011

90% de alcohol y 10% de botana

‘- Oye mano, vimos que ya lleva rato solo en la mesa y pensamos que o lo dejaron plantado o tiene amigos muy canijos que lo hacen esperar para hacerse los interesantes.

– Algo hay de eso.

– Queremos echar la ficha mis amigos y yo, pero nos falta uno. ¿Quiere entrarle?

– Me parece bien.

El méndigo del Cotonete, como siembre llega tarde a los jueves de Covadonga. Su socorrida excusa es que siempre le llaman los clientes cuando está a punto de salir y tiene que atenderlos, no vaya a ser que lo boten. Siempre dice: “no está el culo pa besitos”. Yo pienso lo mismo, pero también, creo que ya me agarró de su menso y siempre llega a la hora que quiere.

– ¿Le sabe a la ficha, joven?

– Ahí, más o menos me defiendo.

– ¿Cómo se llama?

– Marco Cancino.

– ¡Ah! ¿Es usted el comentarista de deportes de Televisa? ¿Ese que le va a las chivas?

– Claro que no, yo tengo pelo, yo no hablo de deportes, los practico y además, no le voy a los perros lanudos del guagualajara, faltaba más.

– ¿Entonces, a qué equipo le va? No me diga que al “truza azul” o a los “guajolotes del América”.

– ¡Para nada! Le voy a los Pumas.

– ¡Órale! Ya nos salió otro pseudo intelectual. ¿Cómo les llaman ahora? ¿hipters?

Hipsters, pero no soy hipster.

– ¿Cómo no? Trae sus lentes de pasta, su camisa cuadrada, tenis rojos… ¿Tenis rojos?

– Seguro lo hace para sentirse con la causa.

– No, para nada, ni que fumara cigarros delicados, así me visto yo cuando ando relajado.

– Si usted lo dice joven. A ver, ¿hace cuánto tiempo viene aquí al Covadonga?

– No sé, como hace unos… ¿diez años?

– ¡Ja! Hace diez años este lugar era decente. De pronto se dejó venir la bola de mocosos pseudo intelectuales. Sin duda es bueno para el negocio, pero que se ponen pesados y posudos, ni quién lo niegue.

– Pero si somos la buena onda. Este lugar tiene historia.

– ¿Y cuál es?

– No lo sé, alguna ha de tener.

– ¿No va a pedir algo de tomar?

– Si, ya pedí un vodkita.

– ¿Quién sale?

– ¡Yo mero!

– Va joven.

– Oigan, ¿ustedes vienen seguido, verdad? Siempre que vengo los veo aquí.

– Sí, por lo general venimos martes y jueves a echar la ficha. Lo hemos hecho por años, desde que seguro usted apenas babeaba.

– ¡O más bien, era apenas un faje! ¡Jajajaja!

– ¿Tanto así?

– Sí. ¡Francisco, tráeme otra cubita, por favor! Hoy me quiero poner 90% alcohol, 10% botana.

– ¡Jajajajaja! Así le dijeron ayer a Porfirio Muñoz Ledo en la Cámara de Diputados.

– Ni nos recuerdes a esos bribones diputados. Andan nomás haciéndose guajes dizque legislando.

– Si, nada cambia. Nomás conjugan el verbo “yo diputo, él diputa, nosotros diputamos, todos nos repartimos”.

– Otra vez con tu chiste, llevas años con el mismo, ya cámbiale a tu repertorio.

– ¿Tú qué opinas de los diputados? A ver, primero dime a qué te dedicas, no vaya a ser que trabajes para ellos y uno aquí, nomás despiernándose enfrente de ti y luego resulte que vives de la diputada.

– Soy politólogo.

– ¿Pollito loco? ¡Jajajajaja!

– Ya viste, ¡lo sabía!

– ¿Y qué cuenta Marx? ¿No les enseñaron eso en la escuela?

– ¿Para eso se estudia?

– No, esperen. Estudié Ciencia Política.

– ¿Y eso, como pa qué chingaos sirve? ¿Se vive de eso?

– Pues sí. Soy investigador y consultor.

– ¿Investigador de qué?

– De temas sociales, de instituciones públicas, de la democracia, del gasto público.

– Muy productivo has de ser, mano.

– Según yo sí.

– Pues claro, tienes que decirte eso, si no, pues estarías frito. A ver, dime, ¿quién crees que va a ganar “la grande”?

– ¿Con albur o sin albur?

– ¡Buena respuesta! Este canijo es de los míos. Y tan santurrón que se veía ahí esperando a sus amigos impuntuales con la cara de babas.

– No, seguro nomás estaba viendo a las chamaconas que vienen, o ¿chamacones? Aquí de todo se vale, no se preocupe.

– No, para nada, vengo a echar la ficha y la cotorreada con mis amigos.

– ¿Entonces, si me va a contestar y no me va a alburear?

– Pues no sé quién va a ganar…

– ¡Ahí está! ¿Entonces para qué sirve ser politólogo si no nos puede decir quién va a ganar?

– No mames Poncho, ¿cómo te va a decir quién va a ganar? ni que tuviera una bola de cristal.

– ¡Exacto, si tuviera una bola de cristal, entonces, no me podría sentar así!

– ¡Jajajajaja! Tan mamuco usted, joven.

– Lo que sí puedo decirles, es que Enrique Peña Nieto lleva la delantera, pero no se está confiando, por eso casi no lo estamos viendo salir ya en ningún lado. Sus pocas apariciones sólo son para dar declaraciones sin mucha trascendencia.

– ¿Y a qué se debe eso, joven? ¿Se está cuidando o ya no lo merece su público?

– Exactamente, se está cuidando, porque ya no puede crecer más en intención de voto, pero si puede perderla si dice alguna tontería o comete algún error, o reacciona mal a alguna de las provocaciones de sus contrincantes.

– ¿Por eso vemos que salen los dipus a contestarle a Cordero y a la Chepina?

– Exacto.

– Oiga, joven. Pero también he visto que sale este impresentable de Moreira. ¿Qué onda con eso de que dicen que hizo unas tranzas en su estado para endeudarlo?

– Pues supuestamente, la ley de deuda del estado dice que para que el gobierno pueda contratar deuda de largo plazo o convertir la deuda de corto plazo en…

– ¿Cuál es esa deuda de corto plazo?

– La que se tiene que pagar en menos de un año. Entonces, que para convertir la deuda de corto plazo en largo plazo, tiene que ser autorizado por el Congreso del estado. El punto es que no lo hizo y “alguien” en su gobierno, falsificó un dictamen para presentárselo a Hacienda.

– ¿Y por qué lo hizo? ¿No son de su mismo partido los diputados del estado?

– Eso es lo más extraño de todo. El PRI en Coahuila tiene mayoría en el Congreso, por lo que no era necesario falsificar nada.

– ¿Y entonces, se lo van a atorar?

– Pues en esas andan. Hay una denuncia en la PGR. De hecho, en estos días en el Senado se promovió un punto de acuerdo para pedirle a la PGR que avance en las investigaciones.

– ¿Tienen que decirle a la PGR que haga su chamba?

– Pues parece que sí.

– Pero, si ya tienen todos los elementos, ¿por qué no lo entamban?

– No lo sé. Pero es probable que tengan acalambrados a más de un priísta.

– ¿Y cuánto debe el estado?

– No mucho, como 34 mil millones de pesos.

– ¡Jajajaja! No mucho, que ternurita. Pues qué, ¿usted los hace en el baño o cómo por qué no se le hace mucho?

– Tranquilo Poncho, ¿no viste que era sarcasmo?

– Ya llegó mi cuate.

– Debería mentársela. Si quiere yo le digo que ya ni la hace, por qué lo hace esperar tanto.

– No, está bien, es un inconsciente profesional y no vale la pena esforzarse con él.

– Fue un placer conocerlo joven… y ¡arriba los Pumas!

– Y debajo de ellos, ¡las chivas!