8M: ni un paso atrás

Redacción Animal Político · 6 de marzo de 2025

8M: ni un paso atrás

¿Podemos decir que “llegamos todas”? Podemos decirlo sólo si hablamos de logros específicos y vigentes, como ejercer plenamente el derecho a votar y ser votadas. Y aun así, millones de mujeres vulnerables y vulneradas siguen sin poder ejercer sus derechos humanos, políticos y culturales, atrapadas en la urgencia de sobrevivir y sacar el día.

Poner el pie, en soledad, en un territorio, no es más que el principio de un camino nuevo que otras muchas compañeras deben seguir, una generación tras otra, hasta que deje de ser la conquista de un nombre y apellidos o de un sector minoritario.

Habremos llegado todas cuando todas las mujeres sepan que tienen derechos, que tienen derecho a elegir y que el género no es una limitante para nuestras aspiraciones y sueños. Cuando no haya mujeres excluidas en cada ámbito de nuestra sociedad, si su voluntad y deseo es estar ahí, entonces sí que habremos “llegado todas”.

¿Cuándo superaremos la desigualdad de género?

La desigualdad en todas sus manifestaciones afecta a millones de mexicanas y les arrebata su derecho a elegir su camino, sometidas a la condición de solventar las necesidades básicas –comer, vivir, resistir–. No hemos llegado todas a la salud, a la educación, a la remuneración justa; si es que alguna, al tiempo libre, a mayor emprendimiento, porque hay que avanzar en la distribución de la riqueza y al acceso y la práctica de todos los derechos, a la justicia social y de género.

Cuando deje de ser noticia que haya una mujer en cualquier puesto de cúpula, política o económica; cuando deje de esperarse o suponerse que los cuidados y el trabajo doméstico sean exclusivos o “naturales”  para las mujeres; cuando educarse sea igual de importante y accesible para todas las infancias; cuando el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos no sea motivo de violencia; cuando conciliar la vida laboral y personal no sea un obstáculo; cuando no haya diferencia salarial por desempeñar igual cargo y función; cuando andar por las calles y cualquier espacio público, en lo urbano y lo rural, no sea un riesgo al cual nos aproximamos con cálculos sobre nuestra ropa, edad, apariencia o la actividad que desempeñamos; cuando estar en casa no signifique un riesgo para la vida; cuando se haga valer el derecho a un medio ambiente sano frente a los grandes intereses económicos; cuando importe asignar los recursos para eliminar la brecha entre la vida que en México llevamos mujeres y hombres; cuando no queden madres buscadoras, porque la autoridad haya hecho su trabajo, y se prevengan los crímenes por razón de género y los crímenes de odio, entonces sí llegaremos todas.

La violencia en el ámbito público y el liderazgo feminista

¿Hemos avanzado en el ejercicio de los derechos de las mujeres? Sí, sí hemos avanzado; hay más lugares ocupados por mujeres. Pero ¿por qué seguimos viviendo violencia en razón de género? ¿Por qué aún existen vacíos en la legislación para favorecer a los hombres? ¿Por qué seguimos teniendo poca representación en puestos directivos? ¿Por qué  aún persisten normas y valores sociales que perpetúan la discriminación?

Ocupar un cargo público no sólo es estar en los espacios, sino transformarlos. El liderazgo feminista es la lucha diaria contra estructuras que intentan silenciarnos, despojarnos de nuestras voces y convertirnos en excepciones. Estamos decididas a desmontar los pactos de impunidad, para que la presencia de mujeres en la política sirva para desactivar los sistemas de violencia.

Ejercer un liderazgo feminista significa afrontar que ocupar espacios de poder no necesariamente equivale a que podamos ejercer ese liderazgo con la suficiente autonomía. A diario, las mujeres en la política enfrentamos ataques, descalificaciones y violencia. Pero la violencia no sólo viene de fuera, muchas veces nos rodean agresores, deudores alimentarios y violentadores. Todavía padecemos aislamiento, represalias o descrédito cuando denunciamos la práctica de esta violencia que queremos erradicar y que está a unos pasos, probablemente en el despacho de al lado.

Desempeñar un cargo público no implica, en automático, el poder de incidir de manera efectiva en la agenda política. Por eso la causa de las mujeres debe ocuparnos a diario, en beneficio de nosotras y de la sociedad entera, más diversa, inclusiva, pacifista, nutritiva y fértil, armoniosa y constructora de lo tangible e intangible, dialogante. La defensa de lo más valioso debe llegar al conjunto de la sociedad, para que la autoridad no se distraiga ni se olvide de lo fundamental. Para mantener al poder político al lado de la sociedad a la que responde y sirve; para que todos los niveles de gobierno estén conectados con la ciudadanía, no en un lugar ajeno, hermético ni sometido a intereses de camarilla. Para vivir en paz, las mujeres necesitamos libertad, consciencia, educación, cultura, ingresos, respeto, reconocimiento, solidaridad, alegría, ilusiones y esperanzas, todo lo bueno de la vida para compartir en casa, en el trabajo y en las calles, en lo público y en lo privado.

¿Por qué las Aúnas marchamos el 8M?

La creación de Aúna fue la respuesta a múltiples interrogantes sobre el ejercicio y la participación política de las mujeres. 1 Nos preguntamos cómo podíamos ampliar nuestra incidencia, cómo desafiar los obstáculos estructurales, deconstruir los estereotipos y cómo construir un liderazgo feminista que no sólo ocupe espacios, sino que transforme realidades.

Somos aúnas porque todo lo que nos atraviesa es profundamente político. Porque hablar de igualdad es fácil, pero comprometerse con ella exige acción, esfuerzo y valentía. Es cierto que la pluralidad nos fortalece aunque en ocasiones nos lleva a tomar posturas contundentes, la diversidad, la escucha y el disenso nos llevan a la verdadera honestidad de estar juntas. Somos una red cívica que sostiene mujeres porque los retos, lágrimas y esfuerzos que nos han hecho creer que debemos vivir en solitario se transitan mejor acompañadas.

Somos aúnas porque tenemos la convicción de que la política puede lograr una sociedad más justa, porque somos mujeres que tenemos conocimiento, trayectoria y experiencia directa con comunidades y causas que nos despiertan todos los días, porque necesitamos la inclusión de mujeres políticas con o sin representación partidista.

Este 8M, como aúnas y como mujeres políticas, marchamos porque ninguna mujer debe pagar una cuota de violencia a cambio del derecho a hacer escuchar su voz, marchamos porque la resistencia a la igualdad, la diversidad y la inclusión es real, crece cada día y pone en riesgo nuestros derechos y nuestras vidas. Necesitamos estrategias de comunicación que no sólo visibilicen nuestras luchas, sino que expliquen el “cómo” y el “porqué” siguen vigentes.

Marchamos por las que no pueden alzar la voz, por las que no tuvieron derecho a decidir; marchamos para que se sepa que se puede, pero sobre todo, marchamos por las que ya no están.

Marchamos porque no hemos renunciado ni vamos a renunciar. Porque creemos en una política feminista que va más allá de lo simbólico, que transforma. Porque llegaremos todas cuando lo hagamos en libertad, con autonomía y sin violencia.

Marchamos porque no daremos ¡Ni un paso atrás!

* Aúnas del programa cívico en Ciudad de México: Agueda Ale Valdés (@aguedaav), Aura Martínez Oriol (@auraerendira), Claudia Aguilar Barroso (@caguilarbarroso), Erika Macedo (@EriMarMacedo), Gabriela Leal, Janett Lucio Duana (@janlucio).

 

1 Aúna es una plataforma y red de mujeres que impulsa la participación de otras mujeres en la política y la vida pública, promoviendo su acceso, ocupación y desempeño en cargos de representación y funciones en instituciones. Su objetivo es posicionar una agenda con perspectiva de género que visibilice y transforme los grandes desafíos que aún enfrentamos las mujeres. Su agenda se articula a través de 5 ejes: 1) Construcción de paz y justicia; 2) Políticas ambientales; 3) Cuidados, bienestar y seguridad social; 4) Políticas económicas y finanzas públicas incluyentes; 5) Igualdad de género. Puedes conocer más sobre Aúna en su sitio web y sus redes sociales.