8M. Denuncia de apartheid biopolítico y de género

Redacción Animal Político · 8 de marzo de 2026

A la Cámara de Diputados y al Senado de la República; a las Comisiones de Salud, Igualdad de Género y Atención a Grupos Vulnerables; a la Secretaría de las Mujeres; a la opinión pública.

​Las mujeres de México que sobrevivimos con fibromialgia, encéfalomielitis miálgica y discapacidad orgánica no visible alzamos la voz hoy 8M para denunciar una omisión legislativa y una discriminación estructural que ha cruzado la línea de la negligencia para convertirse en un Apartheid de Género.

El Estado Mexicano ha reconocido la Violencia Vicaria y las Leyes Olimpia, Valeria y Malena. Sin embargo, existe una contradicción sistémica: se legisla sobre el origen de la violencia, pero se nos abandona a las víctimas ante las consecuencias biológicas de ese terror. La fibromialgia y la encéfalomielitis miálgica -en la mayoría de los casos- son la cicatriz invisible de años de estrés postraumático sostenido con un impacto directo en nuestra biología. Negar la Ley de fibromialgia y encéfalomielitis miálgica como discapacidad orgánica no visible -lograda por una servidora hace 6 años- es negar la reparación integral del daño.

Sostenemos que existe un apartheid en el sistema de salud y seguridad social. Se han creado ciudadanas de quinta: aquellas cuyos cuerpos han colapsado ante la violencia estructural y hoy somos excluidas del sistema productivo, escolar y de pensiones dignas. Nuestras enfermedades no se enseñan en la carrera de medicina ni  en los cursos de actualización médica y si lo hacen  no se abordan con perspectiva de género y de discapacidad orgánica, pese a que configuran una epidemia. Ni el activismo pro discapacidad ni las corrientes feministas hegemónicas incluyen nuestra problemática; simplemente no existimos para ellas. Incluso dentro del movimiento de fibromialgia hay extractivismo de quienes se apropiaron de mi trabajo legislativo como pionera de esta lucha desde hace 20 años.

Al no aprobar la Ley de Discapacidad Orgánica y la de Fibromialgia y Encéfalomielitis Miálgica, el Estado decide quién tiene derecho al reconocimiento y quién debe ser desechada y condenada al ostracismo y a la pobreza multidimensional bajo el enfoque decimonónico de la psiquiatrización que ha prevalecido más de 2 décadas en perjuicio de las pacientes.

No pueden alegar ignorancia. Logré que en las Cámaras de Diputados y Senadores  se aprobaran Puntos de Acuerdo por la Comisión de Salud; está información la canalice a altos dirigentes de la SSA  para prevenir esta crisis. Esto ocurrió desde 2014. Fui yo quien les advirtió que la bomba estallaría. Hoy, esa bomba explotó: miles -quizá millones-  de mujeres colapsan sin protocolos, sin investigación y con médicos sin formación en perspectiva de género y discapacidad  orgánica. Mantener este vacío fue una decisión política contra la vida de las mujeres en México.

El argumento del “impacto presupuestario” es violencia económica. La falta de una ley específica nos expone al gaslighting médico y social y al despido injustificado. Esta segregación “talibanizada” —donde se incluyen mujeres periodistas que nos invisibilizan en sus coberturas— es una incitación a la violencia machista que el Estado exacerba al mantenernos en un espacio liminal entre la agonía y la muerte en vida; la nuda vida a la que refiere Agamben. Pareciera que los legisladores prefieren leyes de “bajo costo” (como aumentar penas) antes que leyes que exijan invertir en el bienestar físico y mental  de las mujeres.

Si bien el reconocimiento del 12 de mayo como Día Nacional de la Fibromialgia por parte del Senado es un logro, -aunque acorde a la tendencia internacional se debió incluir la encéfalomielitis miálgica y la sensibilidad química- advertimos: la visibilidad sin derechos tangibles es simulación. No queremos un día en el calendario; exigimos una vida digna.

Nuestra salud no es un favor, es un derecho político consagrado en la Constitución y ahora en la Igualdad Sustantiva. Nuestra biología es hoy nuestro campo de batalla y esto debe parar, porque una mujer sometida por su fisiología no puede ser una mujer libre ni con autonomía económica para salir del ciclo de violencias y pobreza. Estamos secuestradas por la omisión estatal.

​Urgimos a que se apruebe la iniciativa de ley “Por el Derecho a Existir” que logré en 2020 y que reconoce la fibromialgia, la SQM  y la encéfalomielitis miálgica como discapacidad orgánica y la de Discapacidad Orgánica No Visible presentada por la Sen. Amalia García Medina. Leyes en beneficio de millones de mujeres mexicanas  sufrientes, históricamente invisibilizadas, excluidas, segregadas y violentadas.  Las invisibles entre  las invisibles. Las que ni las propias mujeres nos quieren voltear a ver.

Verónica Scutia (@Vero_Scutia) es paciente y activista con TDAH y TEA. Sobreviviente de feminicidio en grado de tentativa y con discapacidades sobrevenidas por el no reconocimiento de la fibromialgia y encéfalomielitis miálgica como discapacidad. Pionera de la fibromialgia, encéfalomielitis miálgica y disautonomía como discapacidad desde 2006. Pionera de la discapacidad orgánica en México y LATAM. Impulsora de ambas iniciativas de ley federales. Ponente en la Corte Interamericana de Derechos Humanos.