Redacción Animal Político · 8 de marzo de 2023
Escribo esto después de regresar de hacer las compras. Ayer, mientras paseaba por la FIL de Minería, llegó a mí uno de los libros de la colección ITACATE del PUEG-CIEG UNAM, relacionado con el trabajo de cuidados y cito este fragmento:
“Por ejemplo, la preparación de alimentos involucra comprar, lavar y acomodar alimentos; cocinar, preparar y calentar alimentos; servir comida, recoger, lavar y acomodar trastes. Así, llevar la comida a algún integrante del hogar no solo es cocinar”.
Como esta, muchas actividades de cuidado involucran más que solo un verbo, según la Encuesta Nacional sobre Usos del Tiempo 2019 en preparación y servicios de alimentos las mujeres realizan 93.5% versus el 63.6% de los hombres, y al realizar las compras es 67.8% mujeres y 54.1% hombres, con este tipo de datos nos damos cuenta de que las actividades siguen siendo repetidas por estereotipos de género. Otro dato que se tiene, es la derrama económica de los trabajos de cuidado, el valor económico de las labores domésticas y de cuidados fue de 6.8 billones de pesos, equivalente al 26.3% del PIB nacional, según datos del INEGI del 2021. Las mujeres en este país dedicamos más tiempo a actividades que muchos dan por hecho, tanto así, que no podemos sentarnos a escribir sin cubrir sus necesidades de alimentación, ni con una pila de trastes que lavar, o sin ropa limpia. Para que el trabajo intelectual o productivo avance se necesita una red de cuidados; alguien cuido de nosotras por muchos años de vida, y a este dato habría que agregar que 33 de cada 100 hogares mexicanos tiene de cabeza de familia a una mujer, y como dice Alma Delia Murillo en su novela, la cabeza de mi padre “Todos somos hijos de Pedro Páramo”.
En las ciudades se reproducen las desigualdades en el espacio público, así como en el espacio privado, al cual hemos sido relégalas a través de los años, la división del trabajo supone que las mujeres se hacen cargo del trabajo reproductivo no remunerado, mientras los hombres se ocupan del trabajo productivo remunerado.
¿Pero qué se puede hacer para disminuir estas desigualdades y como se refleja en las ciudades y en la movilidad cotidiana?

El tema de los cuidados se refleja en la composición de la ciudad como se ilustra en el mapa de la figura 1, elaborado por Máximo Ernesto Jaramillo-Molina (@rojo_neon), las zonas periféricas de la ciudad como la alcaldía Iztapalapa por ejemplo, o en zonas como San Miguel Teotongo y la Sierra de Santa Catarina, vemos cómo se concentra un gran número de personas dedicadas a las actividades del hogar, pareciera que existe una ciudad cuidadora y una ciudad productiva, esto se relaciona con las estructuras urbanas de las ciudades y la distribución espacial de las personas y empleos, en donde se cuida no se trabaja, y en donde se produce no se vive, muchos de estos viajes en estas zonas, las cuales por la trama en urbana y topografía son de difícil acceso se dan caminando, en transporte público no masivo como lo son combis o peceros, la llegada de alternativas de transporte, como el Cablebus línea 2, disminuyo la brecha de la movilidad, aunque muchas veces es insuficiente debido a la demanda de trasladarse a otras zonas de la ciudad.
Al hablar de cuidados, no debemos de perder de vista la movilidad de cuidados, misma que es realizada mayormente por mujeres, estos viajes por lo regular van encadenados a otros viajes que realizan con otros motivos, como educación, o trabajo. Las mujeres solemos llevar a cabo múltiples viajes de distancias cortas, o bien, un viaje con varias paradas, muchos de estos caminando, transporte público no masivo o masivo, en comparación, los hombres hacen menos viajes, pero recorren mayores distancias, se llaman a estos viajes pendulares, mientras que los viajes realizados por mujeres suelen llamarse viajes poligonales o movilidad encadenada. Los datos de la Encuesta origen y destino en Hogares de la Zona Metropolitana del Valle de México del 2017 indican que en un día laboral, mientras el principal motivo de desplazamiento entre hombres es ir al trabajo (28.9%), el principal motivo de desplazamiento entre las mujeres de la Ciudad de México es realizar viajes de cuidado (19.3%), y de estos el 58% de los viajes de cuidado se realizan caminando.

Mayor seguridad, mayor inclusión para nosotras
En la Ciudad de México se tienen diversos programas para atender la percepción de seguridad en los entornos caminables, como los caminos mujeres libres y seguras de la Alcaldía Iztapalapa, o el camina libre camina segura del gobierno de la CDMX, pero todavía falta mucho por recorrer para solucionar los problemas de violencia e inseguridad que sufren diariamente las mujeres en las calles y los espacios públicos.

Necesitamos tener una perspectiva de género tanto en la movilidad como en el espacio público, del cual hemos sido relegadas muchas veces, por ejemplo cuando se diseñan áreas de juego de usos múltiples, a menudo se piensa solo en las necesidades de niños u hombres, como las planchas de concreto que llaman canchas de futbol o multicanchas, o los skate park, pistas de BMX, entre otros. Para minimizar esta exclusión, en España el movimiento Equal Saree, a través del urbanismo y arquitectura feminista, busca cambiar este tipo de equipamientos.

Otro punto a destacar en el tema de la inequidad es el total de mujeres en la toma de decisiones o puesto directivos en el sector del transporte, así como en el diseño de espacio público, por ejemplo en la SEMOVI de la ciudad de México, datos de Plan estratégico de género y movilidad 2019 el 63.32% de su estructura completa son hombres y el 36.18 son mujeres, se tienen ejemplos de mujeres haciendo la diferencia en estos sectores como Roxana Montealegre en la Dirección de Movilidad de la SEDATU o Claudina de Gyves en la Secretaría de Movilidad del estado de Oaxaca, en el activismo tenemos a Areli Carreón de Bicitekas y Ana Rodríguez en la Liga Peatonal, así como muchas otras compañeras que se dedican cada día a hacer mejores ciudades para las personas, pero todavía tenemos mucho por hacer en mandos medios y puestos de tomas de decisión y en diferentes áreas que tienen que ver con el quehacer de las ciudades desde la academia y desde el activismo.
En este 8M debemos de reivindicar el derecho de las mujeres sobre el espacio público y la ciudad sobre el caminar tranquilas y seguras por las calles, nuestro derecho a la protesta y a buscar condiciones de igualdad en todos los sectores de la sociedad y ámbitos.
* Carmen Rodríguez Aguirre (@Carmen_Rodri123) es arquitecta y especialista en espacio público y movilidad urbana por la UNAM, con experiencia en el ámbito público, apasionada de los parques, disfruta andar en bici y caminar.