8M: conmemorando los tránsitos migratorios

blogeditor · 9 de marzo de 2022

8M: conmemorando los tránsitos migratorios

El 8 de marzo es una fecha para conmemorar y para generar un momento de reflexión sobre la situación de violencias sistemáticas que viven las mujeres, lo que por supuesto atraviesa también los procesos migratorios. Las mujeres representan el 48% de la población migrante, del cual el 99% de ellas migran en situación irregular, lo que ya nos habla de una consistente vulneración de derechos, así como de precariedad de condiciones.

Las razones por las que migran las mujeres están particularmente atravesadas por temáticas de género; aún las violencias generalizas y el acceso a derechos fundamentales se viven desde la feminización de la pobreza, la subordinación y la diferencia socio-cultural de oportunidades, perpetuando dinámicas de poder sin tener garantía en su salida, tránsito y destino a una vida libre de violencia; y es desde el enfoque de género que podemos ver el carácter transnacional de la violencia contra las mujeres, y que las coloca siempre en una situación desfavorable.

Es de suma importancia visibilizar las situaciones a las que las mujeres se encuentran expuestas desde la salida de sus países de origen, muchas veces impulsada por la violencia que viven. En el momento que deciden salir un gran número de ellas lo hace apoyándose de un coyote, corriendo el peligro de fraude, engaños, trata de personas y/o abuso sexual; si deciden viajar solas o en grupo, también están expuestas a estos abusos por compañeros de viaje y/o el crimen organizado. Estas situaciones no tienen un seguimiento legal, pues existe un temor a acercarse a autoridades mexicanas, a ser detenidas, retornadas y poco respaldadas por ser extranjeras además de la revictimización que viven por los funcionarios gubernamentales al intentar denunciarlo. Cuando viajan con su pareja sentimental varón el peligro permanece latente, puesto que suelen ser los agresores principales afectando directamente las distintas esferas de vida, ejerciendo violencia psicológica, económica al ser quienes disponen del manejo de recursos, pudiendo aparecer también la violencia física y sexual como resultado de un cumulo de estrés que no se gestiona correctamente y, ante los aprendizajes culturales, surge la violencia como instrumento de sumisión y obediencia. En ocasiones incluso sus documentos migratorios y regular estancia dependen de su relación sentimental.

Por otro lado, el acceso a derechos fundamentales también se ve afectado, iniciando por la dificultad para obtener un trabajo formal, ocasionando la falta de seguridad social, estabilidad económica y a una vida digna; sucediendo así, por xenofobia, discriminación, pero también por ser las mujeres las principales cuidadoras de hijos, hijas y personas mayores que migran con ellas el 57% de las ocasiones, a diferencia de la migración masculina, en la que solo el 9% viaja con hijos o hijas. Las mujeres suelen tener dobles jornadas y un tiempo disminuido para la búsqueda y mantenimiento de un trabajo formal, pues también tienen cargas de trabajo de cuidados, impactando directamente no solo su acceso a derechos, sino el de sus dependientes económicos. Estas dobles jornadas y la carga mental pueden causar efectos de agotamiento físico, mental y emocional.

Uno de los principales problemas de salud para las mujeres es el acceso a servicios de salud sexual y reproductiva, que resulta fundamental por la exposición constante en su proceso migratorio a situaciones de violencia sexual; siendo necesario el alcance a métodos anticonceptivos, servicios médicos y servicios de interrupción de embarazo en caso de ser necesario, con personal sensible y no revictimizante.

Hemos enlistado hasta ahora situaciones de violencia y dificultades que viven las mujeres en su tránsito migratorio en México, sin embargo, algunas de ellas son detenidas y retornadas a su lugar de origen colocándolas en la misma situación, o incluso acentuada de violencia generalizada. No existen garantías del estado ante estas circunstancias en su país de origen, países de tránsito, tampoco en los países destino, generando un círculo sistemático de violencia; sin embargo, algunas de ellas, las que lo logran, desarrollan herramientas para transitar o resolver los conflictos, con organización colectiva, formación de redes de apoyo o apoyo de las organizaciones de sociedad civil. Resulta fundamental anotar que todo lo antes mencionado no son hechos aislados, por lo que es necesaria la respuesta del estado no solo con legislaciones, sino con el cumplimiento de estas ante las problemáticas que afectan a cada una con su libre desarrollo, pero también afectan a las mujeres como un grupo social y como parte del desarrollo de las comunidades de las que son parte, pues como lo mencionó Kate Millet: “lo personal es político”.

* Montserrat Capilla y Evelin Saucedo son psicólogas de Sin Fronteras IAP.