geraldinag · 12 de abril de 2011
Ayer entró en vigor la prohibición del uso del velo integral (burka y niqab) en Francia, medida que lleva ya varios años siendo discutida en parlamentos locales, así como en el parlamento europeo. Francia, la tierra de la libertad, igualdad y fraternidad, eligió estrenarse como el primer país europeo que prohíbe a las mujeres cubrirse en público, con base en falsos argumentos liberales. La limitación en el vestido afectará a unas dos mil mujeres que usan el velo integral en Francia, pero significa una afrenta para la comunidad musulmana en ese país, poco más de 5 millones de personas.
De acuerdo con El País:
La ley prohíbe llevar cualquier vestimenta que “disimule el rostro y por lo tanto haga imposible la identificación de la persona”, recuerda la circular de nueve páginas firmada por el ministro del Interior, Claude Guéant. La multa será de 150 euros. El documento, que en ningún momento menciona directamente al velo integral -esencialmente niqab y burka– que visten algo menos de 2.000 mujeres en el país, estipula que no se ven afectadas por la medida ni el uso de pañuelos, gafas o bufandas, siempre y cuando no dificulten la identificación.
I. Qué es la Burka y otros detalles
Antes que nada es importante mencionar que existen varios tipos de velos que usan las mujeres que practican el islam. El Hiyab es el código de vestimenta islámico para las mujeres, en él se establece que ellas deberán cubrirse la mayor parte del cuerpo y, dependiendo del medio sociocultural en que vivan y lo ortodoxo de su práctica religiosa, más integral será el velo. Hiyab en árabe significa esconder o cubrir. La historia del hiyab está relacionada desde la antigüedad con la respetabilidad de las mujeres, se diferenciaba entre las mujeres libres y las esclavas, quienes no portaban ningún tipo de velo. El hiyab aparece con más fuerza en la época de Mahoma, en donde se entendía que la mujer que mostraba su cuerpo estaba sometida a un hombre, es decir o era esclava o era prostituta. De esta forma el velo otorga dignidad a las mujeres que lo portan, denotando sumisión a Dios y no a un hombre.
Aunque es controvertida la mención del hiyab en el Corán, existen versículos donde puede interpretarse su uso. Como el cristianismo, el islamismo tiene diversas ramas, entre ellas el sunismo y el chiismo. Las cuatro mayores escuelas Sunni (Hanafi, Shafi’i, Maliki y Hanbali) dictan que la mujer debe cubrirse todo el cuerpo, excepto la cara y las manos. La escuela Salafi por otro lado recomienda ampliamente que se cubran también manos y cara, pero no es obligatorio. La regla básica en que están todos de acuerdo, es en que la mujer debe cubrirse siempre que esté en presencia de un miembro del sexo opuesto, aunque en precencia de miembros masculinos de la familia (Mahrams) las mujeres pueden optar por las reglas de vestimenta más relajadas. Se dice que “una mujer debe cubrir su cuerpo con ropa que no sea entallada y deberá comportarse y caminar de tal forma que no atraiga atención de tipo sexual hacia ella.”
Ahora, el islam chií asiático es mucho más rigorista y desde un principio se ha separado de la interpretación suní, mediterráneo y más tolerante –a excepción de Afganistán y de la vertiente suní del wahabismo existente en Arabia Saudí–. El chiismo defiende una concepción dogmática de la religión y sitúa a la mujer en un estatus de sumisión mayor. Sin embargo, esto proviene menos de la religión propiamente dicha que del fondo cultural en el que se inscribe (Sami Naïr. Foreign Affairs en Español junio-julio 2007).
Las diversas interpretaciones sobre el uso del hiyab han sido criticadas, sobre todo por feministas musulmanas, quienes dicen que el uso del hiyab ha sido una interpretación machista del libro sagrado de la religión islámica y que solamente ha servido para mantener a la mujer humillada y reprimida.
La costumbre de cubrir el cuerpo y la cabeza se ha extendido por toda la cultura islámica, inclusive para los hombres. El velo en la cara ha sido mucho menos utilizado y se restringe a algunas regiones. También el tipo de velo y su uso han estado relacionados con cuestiones políticas, como el llamado nuevo hiyab relacionado con el socialismo árabe y el uso del chador en Irán, relacionado con la revolución de ese país. En las últimas décadas el uso de esta prenda está relacionada con la oposición a occidente y más fuertemente después del 11/9. Para entender el auge en el uso del hiyab, de acuerdo con Sami Naïr (Foreign Affairs) es importante tener en cuenta la primera guerra del Golfo en 1991, pues “desde entonces, el integrismo ha experimentado un increíble auge en las sociedades árabes y musulmanas. La idea predominante, no en la población moderna, sino en la rural, es que EE UU y los países occidentales quieren erradicar la identidad musulmana porque constituye una barrera frente a ellos.” En los países islámicos más seculares, como Turquía o Túnez, así como en países occidentales, el hiyab ha experimentado un “nuevo aire”. Muchas mujeres, sobre todo jóvenes, utilizan el velo como un símbolo de identidad o protesta. En Alemania por ejemplo, se puede ver en las calles chicas con vestimenta occidental, muchas veces muy entallada, maquillaje, joyas y velo que combina con su ropa.
La pieza más totalizante del hiyab es la burka de origen pakistaní, aunque es también asociada con la burka tipo afgana (chadri) que cubre inclusive los ojos, permite a la mujer ver y respirar a través de una red. El niqab cubre también todo el cuerpo, pero deja los ojos al descubierto, es común en Irán. El chador iraní cubre cabeza y cuerpo, mientras que los menos integrales son los velos jimar y al-amira los cuales cubren el pelo, el cuello y las orejas. Por último, el más relajado es la shaila que cubre la cabeza pero permite que se asome el pelo y no cubre el cuello completamente.
II. Los argumentos:
Por el lado de los anti-burka se dice que el velo es discriminatorio de la mujer, un símbolo de dominación machista, además de ser un símbolo religioso inadmisible en una comunidad secular. Pero las razones van más allá, también se dice que se debe prohibir el uso de la burka o niqab por razones de seguridad. Xavier Baselen, miembro del partido movimiento reformista de Bélgica que presentó la iniciativa, dijo que la prohibición es necesaria por motivos de orden público. “Es cierto que cuando vives en un país debes aceptar sus leyes. En Bélgica hemos decidido que la obligación de estar visible en la calle es una ley importante desde el punto de vista de orden público, así que la gente que viene a vivir aquí tiene que respetar la ley en la forma en que nosotros respetamos la ley en otros países” dijo Baselen a Al Jazeera (22/04/2010).
Las razones en Francia son que por un lado, se enfrenta al Estado secular pues su uso ataca la laicidad al afirmar públicamente una religión y por otro, que el uso de la burka ataca directamente los valores principales de la República Francesa de “dignidad, igualdad, libertad y fraternidad.” Desafortunadamente, Francia se ha decidido ya a prohibirlo, aunque el Consejo de Estado francés consideró inconstitucional la prohibición de la burka, pues atentaría contra la libertad de las mujeres de vestir como quieran: “Limitar los derechos siempre es malo para todos, cuando filtramos los derechos a través de un embudo implica restringir”. Así mismo, el organismo asesor del Gobierno de Sarkozy cuestionó además las invocaciones a la seguridad pública en este asunto, “ningún trastorno específico” puede ser asociado al niqab “en tanto que tal” (El País 01/04/2010). Se dice también, y creo este es el argumento más fuerte, que no se deberían aceptar comportamientos diferentes atendiendo a la religión de cada persona y que el multiculturalismo es solamente un medio, no un fin en sí mismo. El diferencialismo, dice Naïr, es muy peligroso pues implica la no mezcla de unos seres humanos con otros y es el fundamento de regímenes discriminatorios como el Apartheid.
Muchas feministas de los barrios pobres, multiétnicos de Francia se han pronunciado a favor de la prohibición diciendo que ayudaría a las mujeres jóvenes que no quieren usar la burka o el niqab pero que son obligadas por sus parejas o familias. Sin embargo, otras dicen que es un acto de hostilidad contra los símbolos del Islam y argumentan que muchas mujeres musulmanas quieren cubrirse. La gran mayoría de mujeres musulmanas, dice Al Jazeera, no usan el velo totalizante, pero el niqab, es muy común en la península árabe y los estados del Golfo. Mientras que la burka es usada en Paquistán, India y Afganistán (Al Jazeera 22/04/2010)
Por el lado de los pro-burka se dice que la prohibición del velo va precisamente en contra de los valores occidentales que se pretenden defender, pues cada quien es libre de profesar sus creencias religiosas y además cada quien es libre de vestirse y autodefinirse como mejor le parezca y que la prohibición transgrede libertades. Se arguye que las mujeres que portan la burka o el niqab han elegido usarlos y ni el Estado ni la comunidad pueden prohibirles usarlo. Por ejemplo Riay Tatary, presidente de la Unión de Comunidades Islámicas de España (Ucide), ha dicho que “la decisión de llevar esta prenda es de cada mujer. Una decisión que puede ser personal o religiosa. No entiendo por qué el Estado tiene que regularlo.” También se ha dicho que si el problema es de seguridad, “para eso ya existen los documentos de identificación (DNI, pasaporte) en los que las personas salen con el rostro descubierto. Y si se requiere para su identificación, las mujeres pueden desprenderse del burka.” (El País 01/04/2010). Con la entrada en vigor de la prohibición, varias mujeres han mujeres han dicho que seguirán usando el velo, y que en caso de ser solicitado, se identificarán con la autoridad (El País 11/04/2011).
En Bélgica, Isabelle Praile, vicepresidenta del Ejecutivo Musulmán de ese país, advirtió que “hoy puede ser un velo que cubra toda la cara, mañana el velo, después el turbante sij, y después quizá la minifalda”. En Francia se ha dicho que se trata únicamente de una medida electorera y populista que tendrá como consecuencia un peligroso nivel de intolerancia cultural. La burka es usada apenas por unas 2mil mujeres y aunque fuera de los círculos fundamentalistas nadie aprueba su uso por considerarlo contrario a los principios secular y de emancipación de la mujer, la prohibición tendría repercusiones peligrosas (Liberation Paris 22/04/2010 y El País 11/04/2011). Quienes se oponen a la ley en Francia, han dicho que no podrá ser aplicada, pues se trata de un número muy bajo de mujeres y será vista como otro ataque al Islam por los cerca de 5 millones de musulmanes que viven en ese país (Time 23/04/2010).
III. ¿Qué hacer?
Personalmente me parece un tema que no puede ser visto como un dilema entre permitir y prohibir. El uso de la burka y el niqab me parece que es una cuestión límite en donde entran convicciones ideológicas y religiosas arraigadas fuertemente en todas los actores.
Por un lado, las mujeres occidentales que vemos en su uso un insulto a la lucha por la igualdad y la emancipación de la mujer, una objetivización del cuerpo y y de la sexualidad, así como una sumisión que no debería ser en un país que defiende valores como la libertad y la igualdad, entendemos que el uso de la burka no es necesario y que esas mujeres podrían dejar de usarla porque no hay nada ni nadie capaz de imponerselas; no comprendemos que alguien racional pueda optar libremente por cubrirse tras una sábana.
Por el otro, las mujeres musulmanas que ven en el uso del velo un símbolo de su dignidad y de su discreción, que existen mujeres que lo usan por convicción y porque ellas se sienten libres y respetables al cubrir su cuerpo ante personas del sexo opuesto. Que consideran que es una forma de ejercitar su fe y sus creencias, no sólo religiosas, también ideológicas.
Me cuesta trabajo inclinarme hacia el argumento de la libertad del uso de la burka, es decir, en su uso como elección libre, porque mi paradigma liberal me impide comprender que exista libertad en la elección de una mujer de cubrir su cuerpo con un velo integral. Pero pensar que mi punto de vista es el único correcto, me convierte en una liberal fundamentalista, que poco se distingue de los talibanes. Ya hablé en otro lugar acerca del argumento antiliberal roussoniano en tanto que “si yo sé que estoy bien, y sé que lo que busco es el bien verdadero, entonces quienes se oponen a mí están en un error.”
Es verdad que muchas mujeres que usan la burka o el niqab no lo hacen libremente, que les es impuesto por el padre, el hermano o el marido y que en muchas ocasiones su uso sirve para ocultar la brutalidad que se comete en contra de éstas mujeres. No es ningún secreto que existan muchos casos de maltrato a la mujer entre las comunidades musulmanas, como lo hay entre otras comunidades, pero ellas no son el tema que aquí trato. Hemos visto en diarios como el New York Times o El País reportajes sobre el uso de ácido en los rostros de las mujeres por no obedecer las normas sociales y religiosas de comportamiento. Probablemente algunas de las mujeres que cubren su cuerpo integralmente con un velo sean víctimas de estos crímenes, no lo sabemos. Pero tampoco sabemos quiénes sí usan la burka o el niqab por convicción propia, en ejercicio de su derecho de autonomía y libre ejercicio de la identidad y creencias religiosas. Para evitar y sancionar esos abusos, hay otras medidas que sí son adecuadas a ese fin.
Por lo anterior, creo que la cuestión del velo islámico, no sólo la burka y el niqab, debe ser analizada atendiendo al contexto y al fin de la prohibición.
Se dice que se pretende prohibir el uso de la burka y el niqab en espacios públicos, ello comprende desde edificios hasta espacios abiertos como parques y calles, es decir, el uso de la burka estaría permitido únicamente en lugares privados y muy pocos espacios públicos, la prohibición hará que una mujer no pueda ir a hacer el super con la burka, ni ir a recoger a sus hijos a la escuela o llevarlos a jugar. ¿Para qué? ¿Cuál es el fin de la prohibición? Oficialmente se dice que es por motivos de seguridad, pues no se sabe si debajo del velo está una mujer o alguien que quiere poner en peligro la seguridad de las personas. El argumento de seguridad me parece derrotado en la medida en que las mujeres que portan la burka han aceptado que ante una autoridad que lo solicite no tienen ningún problema para removerse el velo y mostrar su identidad. Si se teme un ataque terrorista o un asalto bancario, no es necesario prohibir el uso de burkas, el delincuente no tomará en cuenta la prohibición menor para cometer su delito. ¿Cuándo ha sido una limitante para asaltar un banco el estacionarse en un lugar prohibido?
Sin embargo, la razón que subyace a la prohibición surge de los comentarios y debates. De ellos se desprende que en realidad se razona como yo lo he hecho arriba y como lo hace hoy Francia o la eurodiputada Koch-Mehrin, y se quiere “liberar a esas mujeres del uso del velo intregal”. Se habla en Francia de la “no bienvenida de la burka porque contradice los valores de la República” y en Bélgica de “una práctica medieval que pone a la mujer en condición de esclava”, sin duda estamos muchos de acuerdo con ello, pero me pregunto ¿para qué prohibirlo? ¿Cuál es el fin? ¿Para curar nuestras conciencias al no ver mujeres cubiertas de cabeza a pies tras un velo de metros y metros que no les permite ni siquiera tomar un helado una tarde calurosa de verano?
La realidad es que la prohibición de la burka tendrá dos efectos perversos: por un lado, limitará la libertad de las que usan el velo por convicción y en ejercicio de su libertad, y ello se trata de una transgresión inaceptable en un Estado democrático. Las razones por las que una mujer opta por cubrir su cuerpo integralmente no interesan a la comunidad democrática. La definición de “lo que es bueno”, o de cómo hacerse respetar, compete a cada individuo y una mayoría no puede imponerlo. Por otro lado, confinará al encierro a las mujeres que son obligadas a usar el velo para resguardarlas. Si los maridos o padres de éstas mujeres consideran que no usar la burka pone en duda su respetabilidad o su dignidad, la solución será no permitirles salir de casa jamás. Con ello habremos transgredido dos libertades, habremos arruinado dos vidas. Y la sumisión y la discriminación de la mujer sigue intacta, sino es que fortalecida, porque esa mujer que usaba la burka por imposición, quizá al poder salir a la calle, al poder interactuar con otras personas y con otros valores y modos de ver la vida, podría haber denunciado su maltrato o podría haber optado por otro tipo de vida.
Se dice que el uso del velo islámico, en todas sus variantes, al implicar que la mujer busca no provocar sexualmente a los hombres, las convierte en objetos sexuales. Que es esto, entre otras cosas, lo que hace al velo reprochable. Pero ante ese argumento me pregunto, y ¿qué sucede con las prostitutas, con las porno stars, con las vedettes, con las cabaretistas y con las mujeres que se visten para lograr precisamente una provocación sexual en los demás? ¿No se presentan ellas también como objetos sexuales? ¿Habría que prohibir por igual los velos y los escotes y minifaldas en público?
Ayer precisamente Yahoo noticias anunciaba la entrada en vigor de la prohibición haciendo notar que en Cannes las mujeres pueden ir “topless” y en Champs-Élysées no pueden ir con la cara cubierta.
Me parece que si como comunidad democrática queremos que todas las mujeres sean respetadas en su dignidad y autonomía, que si buscamos que todas podamos ser libres de decidir cómo vivir, la forma de lograrlo no es prohibiendo formas de vestir o de presentarnos, sino a través de la educación, promoviendo la integración y sancionando a los hombres y mujeres que impongan vestidos y conductas que discriminen y humillen.
En otra ocasión puse sobre la mesa el tema del paternalismo y la justificación de un daño por incompetencia básica (Ernesto Garzón Valdés), lo mismo ha planteado Timothy Garton Ash recientemente en The Guardian (07/04/2011) y El País (aquí). No creo que esto sea aplicable porque en el caso de las mujeres que usan la burka libremente, no hay daño. Para que pueda hablarse de paternalismo, es necesario que la persona se cause un daño voluntariamente y como ya decía yo antes, decir que es irracional usar la burka equivale a la tesis rousseauniana de la voluntad general “tú podrás creer que eres libre, tú podrás creer que eres feliz, tú podrás querer esto o aquello, pero yo sé mejor que tú qué es lo que tú quieres, aquello que te liberará” (Isaiah Berlin). Es decir, justificar la medida por incompetencia básica equivale a un liberalismo extremo, que se desenmascara tan fundamentalista como el talibán o el católico.
En el caso de las mujeres que usan la burka por imposición, la prohibición no cumplirá con el fin deseado, sí, las mujeres dejarán de usar la burka en espacios públicos, pero lo más probable es que esto sea porque ya no salen de su casa. Para proteger a esas mujeres, resulta adecuada la sanción de 30mil euros y hasta un año de prisión.
La pregunta a los franceses sería: al final del día ¿creen que las calles estarán más seguras sin mujeres en burka?
Numeralia
El 1 de marzo de 2010, el Financial Times publicó una encuesta sobre la actitud de los europeos ante una posible prohibición del burka y otros velos usados por mujeres musulmanas. El resultado fue mayoritariamente favorable.
– Francia. El país con el proyecto más adelantado dio la mayor tasa de apoyo a la prohibición, un 70%.
– España. Un 65% de los españoles están a favor de que se regule.
– Italia. En el otro gran país mediterráneo, el apoyo a la prohibición alcanzaría el 63%.
– Reino Unido. La tradicional inmigración británica no impide que haya un 53% de apoyo a la medida.
– Alemania. El más reticente: sólo un 50% lo aprueba. (desde entonces el debate sobre integración y multiculturalismo se ha tornado más complicado debido al polémico libro de Thilo Sarrazin, así como a las declaraciones de Angela Merkel (el multiculturalismo ha fallado) y la más reciente del nuevo Ministro del Interior (“el Islam no es parte de Alemania“)
Hoy El País hace una pregunta a los cibernautas: ¿Estás de acuerdo con la prohibición del velo integral el sitios públicos? El 87% responde que si.
Reflexiones y notas sobre el velo islámico en mi blog
*Los argumentos de esta nota fueron publicados en 2010, en El Poder de las Ideas.
Desde 2010 HRW advierte sobre la violación de derechos que acarrea una medida como esta. Sin embargo se esperaba que viniera de Bélgica y no de Francia. Debido a que Bélgica no ha podido formar gobierno, la medida no ha sido votada en su Parlamento.
Belgium: Muslim Veil Ban Would Violate Rights
The Belgian Parliament should vote down a bill that would criminalize wearing the full Muslim veil in all public places in Belgium. Bans like thisviolate the rights of those who choose to wear the veil and do nothing to help those who are compelled to do so.