8 insights sobre el reciente proceso electoral

blogeditor · 8 de junio de 2016

8 insights sobre el reciente proceso electoral

Hiperalternancia: la dificultad de mantener el poder

Por: Guido Lara (@guidolara)

En 8 de las 12 elecciones estatales perdió el poder el partido en el poder.

¿Qué la onda no era al revés? Llegar al poder y eternizarse. No, eso ya no sucede en el nuevo entorno electoral mexicano. Lo que era la regla, ahora es la excepción. El voto está siendo una poderosa herramienta de desalojo.

Mantuvo el poder el PRI en Hidalgo, Tlaxcala y Zacatecas y el PAN en Puebla (aunque sin la alianza con el PRD, ganadora hace seis años). En los otros nueve estados hubo alternancia: Aguascalientes y Chihuahua se vuelven a pintar de azul y lo hacen, por primera vez en nuestra historia, Tamaulipas, Durango, Quintana Roo y Veracruz (estos últimos tres en alianza con el PRD). Por su parte, regresan al tricolor Sinaloa y Oaxaca (tras el fracaso partidista de la experiencia aliancista PAN-PRD que llevó al poder a los ex priistas Malova y Cue, respectivamente).

Más allá de la pésima valoración de algunos gobiernos estatales, entre los que destaca el muy grave caso del deterioro veracruzano encabezado por Javier Duarte o la criminal decepción causada en Oaxaca por la cleptocracia incrustada en el gobierno de Gabino Cue, lo cierto es que la inconformidad con la clase gobernante es tan grave que en ocasiones pueden pagar justos por pecadores y hemos atestiguado como los ciudadanos están usando el voto para acortar los ciclos de “tiempo silla” de los partidos controlando gobiernos estatales.

El poder del voto para lograr alternancia es positivo en sí mismo, sin embargo, tiene un alcance limitado si solo sirve para darle el turno a otros que no harán lo suficiente para que la gente los refrende.

 

Pensamiento anti-sistema mata estructura

Por: Claudio Flores Thomas (@ClaudioFloresT)

La emoción social pesa más que la suma de organización y logística. A pesar de que las estructuras partidistas resultaron efectivas para captar y movilizar la votación cercana al PRI o a sus rivales -pensemos por ejemplo en las redes amicales y sociales de sus militantes-, son infértiles para atraer al votante ciudadano encabronado con el sistema representado por el Gobierno Federal, el Presidente, su gabinete y el PRI. La energía social negativa que impera en la ciudadanía se constituye en un pensamiento anti-sistema que no le cree a nada que se diga desde el poder y busca castigar a alguien por el mal desempeño de este gobierno. El PRI, por ejemplo, operó como lo sabe hacer, con su estructura y militancia, pero esto ya no alcanza para triunfar ante el encabronamiento, más allá de mal humor, que viven muchísimos mexicanos.

 

¿Indecisos o taimados?

Por: Laura Velamazan (@laulexia)

Es de sobra conocido que apelar al voto de los indecisos es clave para mover la balanza de la elección en el sentido deseado. Estamos acostumbrados a ver en las encuestas previas a la contienda porcentajes nada desdeñables de No sabe/no contesta (especialmente no contesta) que, de conquistarse, pueden otorgar la llave del triunfo. Pero la pregunta del millón es: ¿realmente estamos ante un grupo de indecisos o ante votantes convencidos que no quieren descubrir sus cartas?

Es cierto que no nos cansamos de escuchar el “no hay a quién irle”, y con justa razón. La decepción causada por unos y otros es explicable, como en el apabullante abstencionismo en la Ciudad de México. Pero si la duda es legítima, más aún la desconfianza. Robo y compra de votos, estrategias subrepticias y descaradas… (hay para todos los gustos). Ante tal panorama, pareciera que muchos optan por el “calladito me veo más bonito”.

Y así pasa, que encuestas previas a escasos días de la elección vaticinan perdedor a un candidato, y llega el día y “da la campanada”. ¿Error en las encuestas? ¿Gran desempeño de campaña en el último mes que logra convencer a quienes no sabían qué hacer? ¿O el efecto del voto oculto?

Sea como fuere, la ciudadanía está ejerciendo el poder de su voto, ya sea como castigo, ya sea forzando la alternancia, ya sea “sorprendiendo a la afición”. Mientras cada candidato se esfuerza durante meses por descubrir la estrategia de su oponente y contra atacar, llegamos a obviar y subestimar la estrategia del jugador principal: los votantes.

¿Será el silencio la opción para minar la manipulación? Ya saben que “el que calla otorga”, y entender “qué otorga el que calla” será una gran lección a aprender para jugar el juego político.

Por lo pronto la ciudadanía ya ha hablado, las cartas están sobre la mesa, solo resta ver cómo se juegan. Y en esto, me temo, quizá no haya grandes sorpresas.

 

El humor social es de duelo

Por: Aline Ross (@alinerossg)

Si algo aprendimos de las recientes elecciones es que el comportamiento del votante no fue tan fácil de predecir. Quizá algunos estrategas y partidos pensaron que podían seguir aplicando las fórmulas y modelos de antes pero no contemplaron que ha habido muchos acontecimientos que modificaron el estado de ánimo de la sociedad quizá de forma irreversible. Esa es una buena noticia para el país, pero es una mala para quienes piensan que hacer las mismas cosas de antes va a funcionar.

Primero hay que entender que la ciudadanía vive un duelo. Veníamos de la gestión de Calderón llena de muertes, donde los mexicanos se vieron inmersos en una guerra del Gobierno Federal contra el narcotráfico, pero donde las principales víctimas fueron los civiles. Después, arranca el siguiente sexenio, y los desaparecidos y fosas empiezan a aparecer por doquier, de hecho, siguen saliendo, caminamos entre muertos. Esta crisis social, humanitaria, este duelo que es evidente, ha sido ignorado por gobiernos e instituciones, pareciera que se quiere tapar el sol con un dedo, hacer como que nada pasa, dejar que casos como ABC, Ayotzinapa, Iguala y otros tantos más, simplemente pasen a las filas del olvido. Sin embargo, la gente está esperando que se reconozca el problema y después se actúe en consecuencia.

Cuando se vive con la muerte tan cerca, surge la necesidad de asirse de la vida, de la esperanza, pero para lograr salir del hoyo primero es necesario reconocer que se está dentro de él, estamos transitando por las diferentes etapas de un duelo; predomina el enojo.

Estas elecciones demostraron que hay un divorcio, una enorme brecha entre las instituciones, los gobiernos, los partidos y las personas, porque nadie les está hablando de forma empática, ni siquiera los “candidatos independientes” que por cierto casi no ganaron nada. Especialmente el PRI sufrió las consecuencias de un Gobierno Federal que ha negado sistemáticamente la crisis social en que se encuentra en país, y ha centrado sus mensajes y acciones principalmente en sus reformas. No comprender el humor social puede ser muy costoso. Ayudar a transitar el duelo es esencial; quien lo logre estará un paso adelante.

 

La ciudadanía: el otro ganador

Por: Yolanda Barrita (@yolanda_Barrita)

A días y aún con ecos de la jornada electoral, persisten en el aire preguntas como ¿Quién ganó? y ¿Quién perdió la elección? Más allá de ganadores y perdedores, la ciudadanía mostró grandes lecciones. Primeramente, el trasladar el “mal humor social” a una acción colectiva y accionable como el voto, mostrando a través de la alternancia su malestar con la situación actual de cada entidad y del país.

Segundo, la ciudadanía no se dejó intimidar por las maquinarias del sistema como la inserción del miedo a partir de rumores y mensajes – SMS – donde se alertaba sobre situaciones de riesgo e inseguridad al salir a emitir el voto.

Por otra parte, durante las campañas y durante los comicios del pasado domingo, diferentes casas encuestadoras y medios difundieron distintos números que hablaban de elecciones con amplios márgenes entre el primer y el segundo lugar, o bien de contiendas muy cerradas. Esto, a diferencia de 2012 y otros años, no tuvo el mismo impacto en el votante, quien pese a las “tendencias” salió a ejercer el voto y revirtió muchos de estas proyecciones.

Ciertamente el análisis se ha orientado más a sí el PRI perdió y el PAN ganó, sin embargo, fue la ciudadanía quien ganó, se empoderó al encontrar en el voto una herramienta de castigo y alternancia, lo interesante será ver la dirección que toma y el uso que se le dé con miras a 2018.

 

La fragilidad del desconocido

Por: Alejandro Avendaño (@esquelalex)

Los resultados del reciente ejercicio electoral en México se están oficializando y cada sector, grupo y fuerza política está sacando sus propias conclusiones. El entorno se diversifica y al parecer los esquemas tradicionales que detonaban una continuidad en el poder se diluyen ante una exigencia ciudadana de liderazgo y efectividad inmediata, que se refleje en la mejora del ingreso económico, seguridad y estabilidad social.

Una lección de esto es para los candidatos independientes, pues ningún contendiente logró un resultado importante y se evidenció la fragilidad de una postura basada en el rechazo y crítica a los partidos y el sistema. Generar una diferenciación de perfil apelando sólo a la representación ciudadana no es suficiente. Las opciones independientes a nivel gubernamental y para la Asamblea Constituyente de la CDMX carecieron de una propuesta formal y la difusión de su imagen fue casi nula. El triunfo del Bronco (actual gobernador de Nuevo León) en el 2015 fue un indicador sobresaliente, pero se difumina ante los recientes resultados electorales y la necesidad de contar con un respaldo estructural y económico sólido.

Las candidaturas independientes no han logrado capitalizar el descontento ciudadano y tal parece que su oportunidad en los comicios del 2018, se vincula con candidaturas apoyadas por grupos sociales ya organizados, pueden ser asociaciones, organizaciones de la sociedad civil o hasta alianzas con partidos políticos, una mancuerna que poco a poco se puede configurar ante la debilidad de los desconocidos y el rechazo a la tradicionalidad partidista por parte de los ciudadanos. En las elecciones de 2017 y 2018 sabremos si los independientes solo fueron un perfil político efímero.

 

La cíclica fragmentación de la izquierda

Por: Juan Hernández 

No es de sorprendernos que el PRD y MORENA muestran que la izquierda en México sigue su leal tradición de fragmentación e inestabilidad, el primero aún sin rumbo específico y con medida surrealistas como la planteada por el jefe de gobierno de la CDMX para abatir el acoso sexual en el sistema de transporte público. El segundo, MORENA mostró su poco elaborada propuesta política con un discurso limitado a la denuncia de la mafia en el poder que apela a la inmediatez, al voto de castigo, sin proyectar un futuro deseado. En su discurso político no existe una visión de planificación y soluciones efectivas que vayan más allá de la paranoia conspiracionista.

Ante dicho panorama, de cara a 2018 y en un momento tardío de unificación, el PRD con un débil liderazgo, no tiene otro destino que la coalición como sucedió en Oaxaca y Veracruz, lo que implica confirmar la renuncia a su liderazgo como posible alternativa real de gobierno a nivel nacional. Tras haber sido la segunda fuerza política nacional se difumina hacia la inconsecuencia. Y la pregunta con la posición de MORENA es: ¿Por cuánto tiempo se mantendrá viva la “desesperanza” representada en su actual líder? Mal augurio de quien deposita sus posibilidades de triunfo en el resentimiento y la frustración comprensible de la gente.  Paradoja interesante es la de ver a un líder en las encuestas para la elección presidencial del 2018 con un partido incapaz de ganar una sola gubernatura de las 12 disputadas.

 

Las paradojas de la región Golfo

Por: Raúl Méndez (@rulwolf)

86 años de gobierno priísta en Tamaulipas y Veracruz han terminado en este 2016, el cambio es importante no solo por los años, sino por la coyuntura de las Reformas presidenciales. En un sexenio donde se anuncian importantes cambios estructurales, siendo la Reforma Energética una de las de mayor impacto, es relevante que el partido en el poder haya perdido a dos de los estados más importantes en materia de energéticos. Tamaulipas además de ser un estado de tradición petrolera, sigue reportando crecimiento, como en el caso de la Refinería Madero que tuvo un alza de 15% en su producción de crudo el año pasado. Por su parte Veracruz será uno de los primeros estados en recibir a empresas extranjeras para comenzar con la exploración de pozos en aguas someras.

Sin descartar el resto de los factores socio-políticos que movilizaron la alternancia en estos estados del Golfo, también hay que considerar la petrolización del voto, o cómo los anunciados cambios en la producción de crudo en México están afectando al electorado, lo que también se debe considerar para 2018. De momento, una lectura que se le puede dar a esta alternancia es que el mensaje y acciones de la Reforma Energética no han tenido éxito en fortalecer la confianza de la sociedad hacia el Gobierno en el poder, y no funcionaron para consolidar una imagen de partido.

 

 

* Los textos aquí presentados fueron elaborados por diversos Consultores, Estrategas e Insighters de LEXIA.