5 razones por las que es importante que este año el Día de Internet se dedicara a las Niñas y Mujeres en las TICs

Claudia Calvin · 21 de mayo de 2012

5 razones por las que es importante que este año el Día de Internet se dedicara a las Niñas y Mujeres en las TICs

 

 

El 17 de mayo se conmemoró el Dia Internacional de Internet y la UIT estableció que este 2012 estaría dedicado a las Niñas y las Mujeres en las TICs. Más allá de los estudios que hablan de la relación y el incremento de la presencia de las mujeres en las redes sociales (como si ese fuese el único tema del que se puede hablar o el relevante), considero fundamental hablar de las mujeres y niñas que están marginadas de esta herramienta y que son a quienes hay que apoyar. Hay muchas razones por las que este hecho es relevante y comparto cinco de ellas:

 

1. Las tecnologías de la información y la comunicación son herramientas de desarrollo y crecimiento. Existen 6,930, 055, 154 habitantes en el planeta, de los cuales el 16% vive en extrema pobreza y el 70% de este porcentaje son mujeres (Banco Mundial). Dice el dicho, bien fundamentado, que la pobreza tiene rostro de mujer. De acuerdo con ONU Mujer, una cuarta parte de la población del mundo son mujeres rurales. Dicen los expertos que  si a las mujeres rurales se les diese suficiente apoyo y recursos, su potencial y capacidad productiva tendrían una consecuencia positiva: entre  100 y 150 millones de personas dejarían de padecer hambre. Evidentemente los recursos tecnológicos, y las TICs concretamente, son sólo una de las muchas variables que tendrían que incidir, pero son variables complementarias a este desarrollo que beneficiaría al mundo en su conjunto.

 

2. La equidad entre hombres y mujeres fomenta el crecimiento económico y disminuye los niveles de pobreza. Educar a las niñas y las mujeres para que puedan aprovechar al máximo estas herramientas no es sólo un asunto “de mujeres”. Es una cuestión que compete a hombres y mujeres por igual en todos los rincones del planeta. La pobreza nos afecta a todos y todas y el salir de ella implica tomar medidas integrales, y por ende, con perspectiva de género para hacerlas incluyentes. El sector informal afecta principalmente a las mujeres, ya que son ellas quiénes lo viven dadas las leyes y estructura del trabajo formal y son, por lo tanto, quienes viven el lastre que éste genera: malos sueldos, cero apoyo en el sistema de salud, cero beneficios sociales, etcétera.  La educación y capacitación en el uso de las TICs beneficia a las mujeres en un mundo interconectado y global y les permite competir y participar en condiciones más equitativas, al tiempo que les brinda alternativas de educación, trabajo y conectividad.

 

3. Es un derecho inalienable: el derecho a la información. El artículo 19 de la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada por la Asamblea General de las Naciones Unidas señala que:
“Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión: este derecho incluye el no ser molestado a causa de sus opiniones. De buscar y recibir información e ideas y el de difundirlas sin limitación de fronteras por cualquier medio de expresión”.

La Declaración plantea preguntas obligadas en este tiempo: ¿Qué sucede con las personas, y las mujeres y niñas en particular, que no tienen acceso ni a la información ni a los diversos medios de expresión? ¿Qué importancia tiene no sólo el analfabetismo como lo conocemos, sino el analfabetismo digital en la participación social, política, económica y cultural de la mujer? ¿De qué manera pueden las mujeres participar hoy en día en el nuevo espacio público: internet?

 

4. Reconocimiento a un tema central en la agenda internacional: las nuevas marginaciones. En efecto, reconocer que hay que apoyar y fomentar la agenda de género dentro de la agenda digital es reconocer que existe la brecha digital que afecta a las mujeres y las niñas y que se está construyendo un  nuevo tipo de marginación, la digital. Si a esto agregamos una realidad, y es que muchas de las decisiones, procesos y debates del mundo “real” transitan por la esfera “virtual”, la inaccesibilidad y marginación digital se convierten en un mecanismo de marginación política, económica, social y cultural, ampliando así la brecha digital entre hombres y mujeres, con consecuencias negativas en todos los ámbitos.

 

La brecha digital, además, alude a diversos factores: el acceso a computadoras y software, la calidad y disponibilidad de la infraestructura, la posibilidad de pago de los costos, el perfil de los contenidos (cantidad, calidad, lenguaje, especificidad cultural, falta de representación de valores de género), así como su distribución, restricciones socioeconómicas, culturales e institucionales para producir y utilizar las Tecnologías de la Información (TICs).

 

5. Fomento de una cultura equitativa e incluyente. No está de más señalarlo, aunque es muy evidente, y es que este espacio abre ventanas de oportunidad en muchos ámbitos: personal, colectivo, social, político, cultural, educativo, económico, financiero. Por ello es importante ampliar la participación, educación y acceso digital de las mujeres: porque en la medida en que esta marginación se trascienda, podrán incorporarse no sólo al diálogo sino a la acción y a la construcción de una realidad incluyente y equitativa que beneficiará a todos. Si no se logra trascender la cultura del silencio, el aislamiento de las voces femeninas y la marginación digital, se agudizará el desafío ético que la situación actual ya plantea. La brecha digital no sólo aumentará la diferencia entre países y grupos ricos y pobres, sino que agudizará la marginación y diferencias con respecto a las mujeres al interior de las sociedades y los países.

 

Por último, pongo algunas preguntas sobre la mesa, pues no se trata sólo de decir que está mal sino también, de señalar algunas líneas de acción o puntos de partida para balancear esta situación y construir un puente o camino de salida. ¿Qué hace falta?

 

  1. Promover y construir políticas públicas que promuevan abiertamente la educación  científica de las niñas.
  2. Apoyar proyectos y emprendimientos  digitales y vinculados con las TICs hechos por y para mujeres.
  3. Canalizar recursos constantes y sonantes vinculados a este objetivo.
  4. Estudio, socialización y aplicación de mejores prácticas realizadas en diversos países.
  5. Desarrollar e instrumentar una campaña permanente y activa con tomadores de decisiones y líderes de opinión para mantener el tema en la agenda.
  6. Desarrollar e instrumentar programas que incentiven el liderazgo de las niñas y las mujeres.

 

Hago un pequeño paréntesis y hago una encarecida petición  a los candidatos y candidatas en este proceso electoral: ahórrense en sus propuestas de campaña decir que van a darle computadoras a todas las personas en el país, sus comunidades y municipios… ésa no es la solución. Por favor, siéntense a entender el tema antes de hacernos perder el tiempo con estas propuestas.

 

En resumidas cuentas, invertir, apoyar y educar  a las niñas y las mujeres es un asunto que beneficia a la sociedad en su conjunto y significa entender que el futuro es de todos y todas. Los beneficios serán compartidos y podremos construir una sociedad y una realidad verdaderamente equitativa e incluyente.

 

Si en el 2016 internet fuera un país, dicen los analistas que sería la 5ª economía del mundo. ¿No sería justo e inteligente incorporar a las mujeres a esta economía y a este “país” de manera activa?