5 lecciones electorales de España para México

blogeditor · 24 de noviembre de 2011

5 lecciones electorales de España para México

Por Mariana García Investigadora de México Evalúa

Las elecciones generales del fin de semana pasado en España para renovar al Congreso y al Senado y, en las que el Partido Popular (PP) derrotó con un amplio margen (15.89%) al Partido Socialista Obrero Español (PSOE), arrojan importantes lecciones para las elecciones presidenciales que se llevarán a cabo en México el próximo año.

La primera es que los ciudadanos tienen memoria y ejercen el “voto de castigo” contra los que consideran malos gobernantes. El voto de castigo ejercido contra el partido en el poder (el PSOE), quien había gobernado España durante los últimos siete años, fue claramente expresado por los votantes con la arrasadora victoria del Partido Popular.

La lógica del voto de castigo, o voto retrospectivo (como es conocido en la jerga política) es muy simple: si los ciudadanos miran hacia atrás y perciben que su situación actual empeoró con respecto a la última elección, votarán en contra de los candidatos del partido en el gobierno. En este sentido, el PAN debe tener muy en cuenta que muchos mexicanos operarán bajo esta simple regla en el 2012. Más cuando amplios sectores de la sociedad no cuentan con un ingreso suficiente que les garantice un piso mínimo de condiciones de bienestar y los resultados de las políticas públicas no han contribuido de manera eficaz a disminuir la desigualdad y pobreza del país.

 

Segunda lección: hay temas en la agenda nacional que son profundamente decisivos al momento de votar, particularmente la seguridad económica y personal.  En el caso de España, el tema económico fue fundamental a la hora de votar el pasado 20 de noviembre, pues los electores estaban castigando el desempeño de la economía de su país bajo el gobierno del PSOE. Cabe recordar que en 2004, el tema decisivo para las elecciones españolas fue la seguridad nacional, ligada al atentado del 11 de marzo. Entonces fue el PSOE quien se alzó con la victoria.

 

La tasa de desempleo en España es la más alta de la  OCDE (21%) y poco importa a los ciudadanos que el estancamiento económico o la depresión sea producto de una crisis mundial, o de factores exógenos y variables que son complicados de controlar por los gobiernos; los votantes castigarán de cualquier forma al partido gobernante por lo que consideran un fracaso en un tema relevante para ellos.

 

En México, sin duda, los principales temas a la hora de votar en las elecciones de 2012 serán la seguridad y la economía.  Apenas en las elecciones en Michoacán del 13 de noviembre pasado (donde por cierto se anunció ya una batalla jurídica por el resultado final), una encuesta mostró que muchos ciudadanos tomaron en consideración el desempleo y la inseguridad al momento de ejercer su voto. La enorme desigualdad económica que prevalece entre la población mexicana, aunada a los costos económicos y humanos de la estrategia de seguridad emprendida por el gobierno federal, estarán en la mente de los votantes en 2012.

 

Tercera lección: las divisiones ideológicas no son tan decisivas como parecen al momento de votar. Como consecuencia de las dos lecciones anteriores, pareciera que la ideología no es un factor tan decisivo como el voto de castigo ligado al desempeño en temas torales para los ciudadanos. Baste mencionar que encuestas diversas muestran que los ciudadanos prefieren gobiernos eficaces y con buen desempeño económico que democráticos y liberales. Asimismo, la disposición a sacrificar libertades políticas y sociales por seguridad económica prevalece sobre todo en la región latinoamericana.

 

Fue tan poco prominente la ideología en el caso de las elecciones españoles pasadas, que la mayoría de los votantes decidió encumbrar en el poder a un partido que se identifica más con valores conservadores propios de la derecha que con una ideología más de liberal de izquierda. Pero nuevamente, el voto de castigo ligado al desempeño en un tema fundamental dominó las preferencias electorales españolas.

 

En México, las distinciones ideológicas entre partidos son tan difusas que es posible ver a un partido “Verde” promoviendo la pena de muerte o a miembros de un misma fuerza política, y con aspiraciones presidenciales (uno declinó contender por la precandidatura hace unos días), con visiones radicalmente diferentes sobre la concepción de democracia, la participación ciudadana y los mecanismos de representación (caso Peña Nieto vs. Beltrones en el PRI).

 

Cuarta lección: el desempeño electoral reciente de las fuerzas políticas es un buen augurio de lo que puede venir. En España, las elecciones legislativas de junio 2011 confirmaron el inicio de la debacle del PSOE y anticiparon lo que podría ser una victoria del Partido Popular. En México, las elecciones en Michoacán de este mes y la recuperación de espacios políticos del PRI a nivel estatal deben enviar señales a todas las fuerzas políticas sobre lo que podría acontecer en julio de 2012 para mostrar con mayor claridad el músculo electoral así como las debilidades de los adversarios a vencer.

 

Y por último, la quinta lección: la participación ciudadana es el ingrediente esencial para decidir el rumbo de un país. En España el descontento por la situación económica había provocado grandes manifestaciones y movilizaciones ciudadanas. Se temía que eso afectará la participación electoral de los españoles, pero no pasó. Fueron los ciudadanos quiénes libre y decididamente salieron a elegir al partido que guiará el destino de su nación en los próximos años.

 

Los mexicanos deberíamos entender que la movilización pacífica, la expresión del descontento en las urnas, los canales de participación institucional y la reelección legislativa, son mecanismos para castigar y premiar a los buenos gobernantes o castigar a los malos. Parte de la solución se vincula directamente con la participación ciudadana y el fortalecimiento de las instituciones, de la mano de de sistemas de monitoreo y control eficaces. A quién le quede duda, que lea libros de historia nacional y comparada para refutarlo.