Mi 3 de 3 y el pilón ciudadano

blogeditor · 15 de agosto de 2016

La corrupción está en todos lados: en el deporte, en la política y en las empresas con las que tejen su entramado de intereses. Se ha vuelto escandalosa. En respuesta estamos maquillando el cadáver. Todos haciendo fila para exigirles a nuestros representantes y funcionarios su 3 de 3.

Nada de esto tiene sentido. El único éxito que tienen -o tendrían- estas nobles iniciativas es el de catapultar la carrera política o intelectual de quienes las promueven.

Se me ocurren algunas razones para afirmar esta barbaridad: la falsa declaración de Duarte, la ofensa de López Obrador a su pueblo pobre, la inexplicable pericia empresarial de políticos ineficaces, el nulo impacto que ha tenido que los servidores públicos ya presenten declaraciones patrimoniales cada año y el endeudamiento público masivo que no sirve para paliar la pobreza ni para generar infraestructura.

Como siempre, buscamos soluciones excepcionales para un país excepcional: nuestro México. Esta tierra generosa que nunca ha construido instituciones porque está fundada en un sistema de clases gobernado por un tlatoani y sus amigos.

Hemos cambiado de villano, pero no de sistema.

Para defendernos de la dictadura perfecta fundamos organismos ciudadanos. La herencia de este panismo -cándido e idealista- son el IFE y el IFAI. En esa ficción noventera los organismos serían el contrapeso del sistema clientelar en el que estábamos atrapados.

Los sueldos, los asesores, las edecanes y las prebendas convirtieron a impolutos académicos en políticos de carrera. En esa era aprendimos a contar votos sin proveer democracia y dar acceso a documentos negando la información.

Al intercambiar la F por la N, el nuevo priismo incorporó dos elementos clave para ambas instituciones: la coptación absoluta de los organismos y el engrosamiento de su ya faraónica burocracia.

¡Que todos presenten sus tres declaraciones! ¡Exigimos el fin de la impunidad! ¡Regulemos a los cabilderos! ¡Qué les corten la cabeza!

Para muchos académicos impolutos este es el momento de crear su burocracia. Ellos, por supuesto, deben ser los nuevos ciudadanos que la presidan.

En su defensa estos nuevos jugadores que quieren crear un nuevo organismo-ciudadano-autónomo-constitucional son una mejor versión de lo que tenemos ahora: un Sistema Nacional Anticorrupción que está concebido para proteger a sus artífices entre legajos de burocracia.

Este chairo está convencido de que si este palacio de cristal se construyera, terminaría irremediablemente cooptado por los intereses que realmente gobiernan este país.

Ante estas lanzas ciudadanas nuestros políticos nos han mostrado su repertorio de reacciones: Quique se disculpa sin confesar, el Peje vive abajo de un puente, Duarte solo tiene la sumatoria de sus sueldos y Kuma nos va a avisar con quién come.

Ahí tienen su 3 de 3 y el pilón ciudadano.

 

@lujambioalberto