Dos tecnócratas para llevar

José Carlos Pueblita · 14 de noviembre de 2011

Dos tecnócratas para llevar

A finales de la semana pasada me enteré que un señor de pelo cano y mediana estatura que estaba sentado a mi lado en un grupo de discusión hacía apenas unos días es el nuevo primer ministro de Grecia. Se llama Lucas Papademos (Λουκάς Παπαδήμος, para que recuerden sus clases de etimología griega). Es un reconocido economista griego que anteriormente fue vicepresidente del Banco Central Europeo y activo participante en la transición hacia el euro cuando estuvo a la cabeza del banco central griego. Con estudios en MIT y extensa experiencia académica en Estados Unidos y Grecia, regresó a su terruño literalmente como rescatista de alto nivel o bombero VIP. De acuerdo con las encuestas tiene además un amplio apoyo de la población.

 

El fin de semana pasado sucedió algo muy similar en Italia, en donde el economista Mario Monti, ex consejero de Goldman Sachs y de la Comisión Europea (UE), fue postulado como la persona indicada para suplir al infame Silvio Berlusconi. Monti ha sido rector de la Universidad de Bocconi, el alma mater de los mejores economistas italianos. Este tecnócrata será la cabeza de un nuevo gobierno nacional de emergencia compuesto por otros tecnócratas y que tiene como tarea sacar a Italia de su crisis financiera antes de que se convierta en una debacle regional.

 

Me pregunto: ¿Cómo es que estos señores que estaban fuera del escenario se convertirían de un día a otro en líderes de países si no son lo que uno llamaría “políticos de profesión”? La respuesta parece clara: Precisamente porque no lo son; en ser “outsiders” radica su valor. Son además economistas muy calificados y reconocidos. Para los mercados financieros Papademos y Monti son los dos nuevos héroes que se asegurarán de encontrar una salida de emergencia a la debacle generada por los políticos de carrera. Se les ve como un dúo de titanes que deberán contener la ola financiera contra sus países; Atlas y Hércules; Leónidas y Julio César; Kratos (God of War) y Super Mario, por lo menos en  teoría.

 

Lucas Papadermos

 

Mario Monti

 

¿Qué representan en términos prácticos estos nombramientos? Que llega un momento en el que la clase política reconoce que la credibilidad importa para gobernar, y que por lo tanto se debe demostrar que cuentan con la capacidad de diseñar, negociar e implementar políticas públicas de nivel; que se encuentran a la altura de las circunstancias.

 

Parece que este escenario de crisis es una oportunidad muy valiosa para fortalecer el perfil de los altos mandos de esos gobiernos y por ende, mejorar la gestión pública, pero nada nos asegura que esto perdure. En 1993 sucedió algo similar en Italia –sin una crisis como la actual– con el nombramiento de Carlo Azeglio Ciampi como Primer Ministro, un técnico por excelencia. El gobierno de Ciampi nominó inmediatamente a otros técnicos en algunos ministerios importantes. Sin embargo, en cuestión de tiempo éstos se vieron sustituidos por políticos de carrera que ocuparon las carteras por presiones partidistas. Es decir, el movimiento tecnócrata no prosperó y tampoco permeó. Un tecnócrata “para llevar” que no trascendió.

 

¿Por qué? A diferencia de México, Italia (y Grecia) es una república parlamentaria en la que el Primer Ministro se elige con apoyo de los partidos que integran el Parlamento, por ponerlo de manera sencilla. Algo similar sucede con los ministros. De esta forma la cabeza del gobierno (lo equivalente al Presidente para nosotros) y los ministros (el Gabinete para nosotros), se escogen de gente que integra los partidos en el Parlamento de acuerdo a su poder relativo. En Italia los partidos políticos son especialmente fuertes y existen importantes corrientes o facciones (correnti, diría don Corleone) dentro de cada partido; como en México, por lo tanto es difícil para un Primer Ministro designar a un técnico (o a un político “no profesional”) como parte de su gabinete, porque para garantizar su propia estabilidad debe ceder estas carteras ante las presiones de los partidos y sus facciones.

 

¿Hay pocos políticos técnicos o tecnócratas italianos porque no hay suficientes técnicos de buen nivel? Por el contrario, Italia cuenta con varias generaciones de excelentes economistas, politólogos, abogados y financieros, entre otros: desde Mario Draghi, nuevo presidente del Banco Central Europeo, hasta académicos de primer nivel como Guido Tabellini o Alberto Alesina. Además, muchos de los italianos altamente calificados son jóvenes estudiosos de su país como se refleja en los blogs de la famosa web italiana www.lavoce.info en donde muchos de ellos participan activamente. Además, como en México, el banco central tiene una reserva de talento de economistas y financieros.

 

Pero Italia tiene un grave problema que no permite que se genere un grupo de políticos profesionales con credencial sólidas, además del descrito por la dinámica del Parlamento. Como lo escribimos en una colaboración mi profesor Nicola Persico -otro de los destacados economistas italianos en el exterior- y un servidor la promoción profesional en la administración pública italiana es lenta en comparación con el sector privado. El camino de los jóvenes hacia la parte superior de la pirámide es muy largo y es muy raro que los miembros de la burocracia se conviertan en ministros. Además, los salarios en la administración pública, con posibles raras excepciones, son generalmente más bajos que los del sector privado. Básicamente hay poca movilidad del gobierno al sector privado lo cual genera que aquéllos que hacen una carrera en la administración pública no puedan obtener de trabajos lucrativos en las opciones privadas. Esto, a su vez, reduce los incentivos para buscar empleo en la administración pública. Por lo tanto, no hay una vía estable por la que puedan llegar a los puestos clave políticos con las más altas calificaciones y experiencia ni “por arriba” -por nombramientos ministeriales- ni “por abajo” -a través una trayectoria brillante en la burocracia.

 

Si el análisis que hicimos es correcto, veo poco probable que el gobierno italiano logre  mantener un gobierno estable formado por políticos con capacidad de gestión y por ello que logre implementar medidas estructurales. A menos que se pongan las pilas; lo mismo para el gobierno griego. Traer a un héroe de los mercados a la cabeza de un gobierno no es garantía de nada si no tiene un equipo a la altura con el cual se pueda contar. La política pública no se diseña e implementa individualmente sino con un equipo, y aunque no es necesario que tengan altos grados académicos, se requiere que tengan las capacidades para gestionar e implementar y así obtener buenos resultados. En muchos sistemas, los políticos de profesión son en muy contados casos, capaces de hacerlo debido a que tienen otros intereses de por medio o simplemente no tienen la visión o capacidad. Por otro lado, los tecnócratas pueden llegar a ser nefastos cuando las capacidades se ven ensombrecidas por los intereses políticos (sí, yo también me acuerdo de Salinas). Así que no solo se necesita que los políticos tengan la capacidad sino los “incentivos” correctos.

 

Para el caso de México tenemos por lo tanto dos preguntas relevantes que debemos hacernos a partir de esta historia azzurra: ¿Tenemos en México el equipo político para sacar al país adelante o necesitamos sacar a algunos de su salón de clases en una universidad o de algún think tank gringo para que nos guíen en el combate contra el “trío menos popular de México” (no me refiero a Elba Esther, Salinas y Fernández Noroña): bajo crecimiento económico, pobreza y violencia? Y ¿existen los incentivos adecuados para que esos “superpolíticos” se dediquen en serio a trabajar por obtener los mejores resultados para el país poniendo los intereses del país por encima de los personales?

 

Desde mi perspectiva sí tenemos a la gente que se requiere, pero no tenemos el sistema político que genere los incentivos para que hagan el mejor uso de sus calificaciones y experiencia. Este análisis amerita continuar a detalle otro día… Por lo pronto, el sueño de titanes europeo apenas comienza. Ojalá actúen rápido antes que arda Troya o Roma.

 

N.B. Michoacán hoy es uno de  los pocos estados en donde la competencia entre tres partidos es realidad. Después de 10 años de dominio perredista el estado (mi terruño; saludos paisanos) vive una contienda entre tres partidos que se definió ayer. A la hora en que escribí estos párrafos aún no había certeza de los resultados, pero todo parecía indicar que habrá alternancia en el partido a cargo del Ejecutivo estatal. Gane quien gane espero que se haga de un grupo de gente realmente capaz para gobernar. URGE, porque necesitan recuperar la credibilidad y eso sólo se obtendrá con buenos resultados pronto.