2021 fue el peor año en muertes maternas en México

blogeditor · 12 de diciembre de 2022

2021 fue el peor año en muertes maternas en México

El mes pasado, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) publicó información sobre las muertes maternas ocurridas en 2021, es decir, las defunciones de mujeres o personas con capacidad de gestar que se encontraban embarazadas o dentro de los 42 días siguientes a la terminación del embarazo y que ocurrieron por una causa relacionada con el embarazo o agravada por éste o por su atención, pero no por causas accidentales o incidentales.

En el año 2000, México se comprometió con los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM). En materia de muerte materna en específico, el objetivo consistía en la reducción de la Razón de Muerte Materna (RMM) nacional a 22.3 en el año 2015, es decir, en 75%. Aunque en efecto hubo una tendencia a la disminución de la RMM nacional en la primera mitad de la década pasada, lo cierto es que para 2015 la cifra aún estaba lejos de igualar a la del compromiso establecido, y hacia finales de la década (2018) la incidencia de muerte materna registró niveles prácticamente iguales a 2015.

De acuerdo con el INEGI, desde 2009 en México se observa una tendencia a la baja de este indicador; sin embargo, entre 2015 y 2019 hubo un estancamiento. Si esta tendencia se hubiera mantenido, es decir, sin contar los años de pandemia, nuestro país habría tardado 12 años en alcanzar los ODM: reducir la RMM en 75% para el año 2015. Pero la pandemia por COVID-19 rompió con este avance. En 2020, la RMM tuvo un incremento de 60.84%. Pasó de 37.9 a 60.96. Y 2021, el segundo año de la pandemia, fue el peor año del que se tiene registro desde que la información se publica en datos abiertos (1990), pues la RMM se estimó en 95.38, es decir, casi tres veces la RMM más baja registrada en 2015 (35.04). Lo que significa que para lograr lo establecido en los ODM ahora tardaríamos 65 años.

Es importante advertir que los datos administrativos de natalidad que reporta el INEGI tienden a tener un subregistro entre el año de publicación y el de ocurrencia. Por ello, es muy probable que la RMM de 2021 se ajuste a la baja con los datos de 2022. Con el objetivo de atender este reto metodológico, desde GIRE hicimos una estimación de los datos una vez corregido el subregistro de natalidad y el resultado es alarmante: aunque la magnitud de la RMM disminuye a 66.5 al realizarse el ajuste, 2021 sigue siendo el peor año del que se tiene registro.

Al desagregar la tendencia de manera mensual —con los datos corregidos por subregistro— se puede observar que sí existe relación entre los peores meses de contagios y defunciones por COVID-19 y el incremento de muertes maternas. Vemos un primer pico en julio de 2020 (85.79), un segundo en enero de 2021 (108.49) y un tercero en agosto de 2021 (119.49). Salvo la cifra registrada en diciembre de 2020, los últimos cuatro meses de 2021 tienen cifras más altas que las registradas durante los meses previos de la pandemia.

A partir de esto, se puede inferir que los contagios de COVID-19, ya sea como principal agravante o como una barrera para que las mujeres y otras personas con capacidad de gestar no pudieran recibir la atención médica adecuada, tuvieron un efecto directo en las muertes maternas ocurridas durante la pandemia.

Respecto a las entidades federativas, todas —salvo Tlaxcala— empeoraron: la RMM aumentó entre 2020 y 2021 (cifras sin considerar el subregistro nacional de 2021). El caso de Campeche resulta muy preocupante. En 2019 se posicionó como la tercera entidad con una menor RMM, equivalente a 16.16 muertes maternas por cada 100 mil nacidos vivos. En 2020, esta cifra se cuadriplicó al estimarse en 73.09. En 2021 fue más del doble en comparación con 2020 (155.69). En dos años, en Campeche la RMM se multiplicó casi diez veces, lo que la coloca como la segunda entidad con las peores cifras durante la pandemia.

Un caso similar es el de Oaxaca. En 2019, se situaba en medio de la tabla y muy cerca de la RMM nacional (37.59). En 2020, la cifra se duplicó (89.54), lo que la llevó a convertirse en la cuarta entidad con el peor desempeño. En 2021, su RMM se estimó en 156.06, llegando a tener la cifra más alta en todo el país.

Otro de los datos a destacar es el relacionado con la derechohabiencia: durante los años más críticos de la pandemia, el porcentaje y el total de defunciones de personas sin acceso a atención médica aumentaron y se colocaron en niveles observados en el año 2007. Esto significa que contar con acceso a atención médica sí es una determinante muy importante para prevenir las muertes maternas.

Ante datos como estos es necesario continuar con el trabajo de monitoreo y visibilización del impacto de la pandemia por COVID-19 en el ámbito de la atención de la salud materna. Además, es indispensable que al Estado mexicano cumpla sus obligaciones para garantizar el derecho a la salud, lo cual incluye atender los problemas estructurales a fin de disminuir las muertes prevenibles durante el embarazo, parto y postparto.

Una versión extendida sobre este tema puede consultarse aquí.

@GIRE_mx