blogeditor · 14 de febrero de 2022
Hoy es 14 de febrero y celebramos el día del amor, el día de “San Valentín”. En México cuando celebramos esta fecha pensamos en flores, regalos, serenatas y cenas románticas. Para la celebración en el 2022, según la Cámara Nacional de Comercio, Servicios y Turismo (CANACO) de la Ciudad de México, las y los capitalinos gastaremos alrededor de 3 mil 104 millones de pesos (que será poco considerando lo que se gastó prepandemia).1
La idea de amor romántico ha sido severamente criticada por las feministas desde hace ya algunos siglos. No es que las feministas busquemos cómo fastidiar el día de San Valentín, por el contrario, vemos una invitación para reflexionar no sobre la validez de las emociones, del amor propio o del amor hacia otras personas. No juzgamos la existencia o validez el sentimiento o el deseo sexual, sino la socialización en el sistema de desigualdad sexo género, basada en estereotipos y roles de género, en el que el amor romántico tiene presencia.
Retomando la definición que hacen las autoras Mari Luz Esteban y Ana Tavora, el amor romántico “es un vínculo subordinado que no percibe al individuo al margen del amor sexual, menos aún si se trata de las mujeres; una cultura que promueve relaciones desiguales, en la medida que los proyectos y la capacidad de decisión no son equiparables para las personas implicadas en la relación” 2. Y este amor romántico que vislumbra a la mujer como “el ángel del hogar” es también el que legitima la violencia contra nosotras las mujeres. ¿Qué pasa cuando el feminicida del “ángel del hogar” es el “príncipe azul” que regalaba flores? ¿Cómo justificamos que, protegidos por este ideal, en México 8 millones de mujeres reconocieron haber sufrido violencia física y casi 3 de millones de mujeres y niñas violencia sexual? 3
Podríamos pensar que este amor romántico es natural, sin embargo, no es así. Podemos decir que es también una herencia de la ilustración y las revoluciones burguesas y sí, justamente es la época en la surgieron nociones como las de libertad, derechos fundamentales y ciudadanía. Pero resulta que era para todos, no para nosotras: Jacques Rousseau fue reconocido por “la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano”. Por el contrario Olympe de Gouges fue llevada a la guillotina por publicar “Los derechos de la mujer y de la ciudadana”. En ese momento, el lugar de las mujeres no era el pensamiento “ilustrado”, era el mundo privado, el de la musa, pero no el de la autora.
La doctora García Gossio asegura que “el trabajo doméstico junto el amor romántico y la intimidad constituirán en Occidente el fundamento de la organización familiar y el sustento de la opresión de la mujer”. 4 La idea del amor romántico se basa en el ideal que lleva a que las mujeres pensemos que nuestro destino feliz es tener un hombre a nuestro lado, para que la vida que nos han enseñado tenga sentido. A pesar de que la seguridad, la libertad, la autonomía e incluso la vida estén en juego. Porque 2 de cada 3 feminicidios que se cometen en América Latina y el Caribe se cometieron por una pareja o ex pareja de la víctima. 5
En 1931 Virgina Woolf utilizó la figura del “ángel del hogar” para referirse al modelo victoriano del deber ser de la mujer, ligado a los deseos del hombre. El “ángel” es el ideal de que a la mujer, por destino impuesto, le toca estar dedicada al cuidado y al amor para los otros. Ella no requiere salir de su idílico hogar -donde en realidad no reina, sino que es esclava del sistema patriarcal-. Ella no tiene voz propia, para eso está su marido, su padre, su hermano, su primo, su tío, su cuidador, el hombre que la protege de la banalidad y los peligros del mundo público.
El hombre por el contrario sí tiene el derecho de la voz, de la autonomía, la libertad y la ciudadanía. El “ángel del hogar” hace todo por “los suyos” lo cual sirve para justificar poéticamente todo el trabajo de cuidados 6 que no le es pagado y que permite el funcionamiento de la familia y de todo el sistema económico y político.
Entonces nos preguntamos ¿cómo puedes tener autonomía o libertad cuando tu vida y tus derechos están condicionados por el patriarcado desde la familia, la religión y el Estado? Por ellos, que ni siquiera nos permiten decidir libremente el ejercicio de la libertad sexual y productiva.
México es un país con discursos, políticas machistas y además, feminicida; en ese contexto festejamos el amor romántico, con regalos y flores.
Muchas mujeres hemos sido víctimas de abusos sexuales en nuestros círculos cercanos: amigos, parejas, novios, primos, padrastros, tíos, abuelos, hermanos, profesores, abusan de nosotras. ¿Cuántas mujeres por años hemos guardado silencio? Las mujeres guardamos silencio de los abusos que cometen los hombres, cuidando no ser juzgadas, minimizadas, relegadas, señaladas o revictimizadas. La realidad de la violencia familiar y de género al interior de los hogares se puede ver en el registro de llamadas al 911, las cuales aumentaron a partir de marzo de 2020, fecha en que se inició el confinamiento a causa de la pandemia de Covid-19.
Algunas mujeres han tenido “menos suerte” que nosotras, ellas fueron torturadas sexualmente; sus violadores son quienes las debían proteger, son soldados, marinos y policías, actuando en una política de seguridad patriarcal también, que apuesta por la guerra. La política de seguridad pública machista y basada en la guerra y la violencia, lo viril de estrategia militar, ha fomentado y perpetuado estas prácticas de apropiación del cuerpo de las mujeres. La cultura mexicana resumida en una canción revolucionaria “Marieta, no seas coqueta porque los hombres son muy malos, promete muchos regalos y lo que dan son puros palos”.
Otras mujeres fueron asesinadas, víctimas de feminicidio. Justo en el amor romántico se justifican cuestiones como el feminicidio. En su trabajo acerca de este concepto, Diana Russell y Jill Radfor mencionan que a un hombre que mata a su mujer por encontrarse mancillando su honor al acostarse con otro hombre se le considera víctima de la situación y que su honor herido lo llevó a cometer ese delito 7 pasional y resultado de la emoción violenta. Los datos de mujeres víctimas de feminicidio son escandalosos y van a la alza; tan solo de enero a septiembre del 2021 se registraron 762 feminicidios en el país.
No queremos celebrar el 14 de febrero con flores o regalos de millones de pesos, las mujeres, adolescentes y niñas, queremos que los hombres no abusen de nosotras, no nos violen, ni nos torturen, queremos que no nos maten.
1 “Ventas por amor y amistad, lejos de los niveles prepandemia: Canaco CDMX” (10 de febrero de 2022).
2 Esteban, MarI Luz , Tavora, Ana, (2008), El amor romántico y la subordinación social de las mujeres: revisiones y propuestas. p. 15.
3 INEGI. Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) 2016.
4 García Gossio, María Ileana. (2004), Mujeres y sociedad en el México contemporáneo: nombrar lo innombrable.
5 MUNDO SUR (2021), Segundo informe Anual, Feminicidio en contexto de pandemia en América latina.
6 Castellanos, Rosario. (1973), Mujer que sabe latín. Fondo de cultura económica.
7 Diana E. Russell y Jill Radford, (eds.) (2006), “Feminicidio. La política del asesinato de las mujeres”, México. Universidad Nacional Autónoma de México.