11 consejos para mi hija en este México convulso
blogeditor · 23 de julio de 2020
Sara nació el 11 de julio de 2020 en la madrugada. Llegó después de 18 largas horas de labor de parto de mi esposa. Nace en medio de una de las peores pandemias de la historia, en un país que ya ocupa el cuarto lugar con mayor número de muertes por la COVID-19 en el mundo, casi 40 mil personas. Nace en un mundo inmerso en una crisis climática que, si no revierte o transforma sus dinámicas de producción, consumo y cuidados, quedará inhabitable antes de que termine este siglo. Nace en un México convulso, inmerso en el inicio de una profunda crisis económica y social, que tardará años para recuperarse; con un gobierno miope que no logra honrar su promesa de “primero los pobres”. Nace en un país tremendamente desigual, en el que el 10% más rico de México concentra el 64.4% de toda la riqueza del país (Global Wealth Report, 2014), y en el que 23 de cada 100 personas se les niega injustificadamente el ejercicio de algún derecho (ENADIS, 2017).
Nace, afortunadamente, en el corazón de la revolución feminista, que sigue tomando fuerza para subir el tono de nuevo y ganar más terreno en todos los espacios y en todos los rincones: desde el lenguaje y romper los techos de cristal, hasta tumbar y reconstruir los cimientos de nuestras relaciones sociales, económicas, políticas y culturales. Nace en la generación posterior de las personas jóvenes que arrancaron los movimientos sociales más importantes en la historia de la humanidad en favor del medio ambiente. Nace, con ventajas y desventajas urbanas, en la Ciudad de México que cuenta todos los bienes y servicios básicos que requerirá para su atención y desarrollo durante todas las etapas de su vida, pero que no deja de ser una de las ciudades más contaminadas del mundo. Nace también en el seno de una familia privilegiada, con padre y madre con posgrados y con empleos estables que, sin herencias ni familias pudientes, nos permite contar con un doble ingreso para vivir modestamente y construir un patrimonio digno (con créditos de largo, largo, plazo por supuesto y sin viada alguna de los bancos).
En este contexto no dejo de pensar en qué consejos puedo darle para que la acompañen a lo largo de su vida. Aquí van los primeros once que he escrito desde el día que nació:
- Sólo tú puedes decidir sobre tu cuerpo. Nadie, nadie, ninguna persona, ninguna religión, ni el Estado mismo podrán decidir jamás sobre tu cuerpo. Toma con libertad y seguridad todas las decisiones sobre tu cuerpo, sobre tu sexualidad y sobre tu vida reproductiva, sin miedo a sufrir coacción alguna, violencia o discriminación.
- Toma acción en favor del medio ambiente. El cambio climático es real. El año en que naces ha sido uno de los años más calurosos en la historia del planeta. Lucharé por revertir esta tendencia desde ahora, pero será una batalla permanente de tu generación y las que siguen para cambiar nuestras dinámicas económicas y sociales de producción y consumo.
- Reconoce el valor que cada persona aporta a una comunidad. Cada persona tiene una historia, conocimiento y capacidades que suman a una comunidad. Siempre serás parte de una comunidad en la que tú misma aportas: tu familia, tu escuela, tu Ciudad, tu país o tu mundo. En cada persona siempre, irremediablemente, te toparás con un aprendizaje.
- Respeta y aprende de las creencias de cualquier persona sin imponer las propias ni desestimar las contrarias. Nunca desestimes a ninguna persona por prejuicios. Una persona muy cercana y gran profesor de filosofía, Jesús Rodríguez Zepeda, bien me dijo alguna vez que los prejuicios vienen antes del juicio y los debemos evitar a toda costa.
- Nadie puede solo(a), construye en colectivo. Somos seres sociales. Aristóteles decía que somos animales políticos que creamos sociedades y organizamos la vida para vivir en comunidad. Esta idea sin dueño para mi resume este consejo: “si quieres llegar rápido, camina sola; si quieres llegar lejos, camina acompañada”.
- Construye confianza y hónrala. Comparte desde el corazón con las personas. Escucha, en serio escucha, y da tanto de ti como sea posible: amor, cariño, consuelo, conocimiento, experiencia y hasta lo material. Verás que no sólo construirás redes de confianza, sino que lograrás honrarla y multiplicarla.
- Enfrenta los miedos, siempre. No hay obstáculo mayor en esta vida que uno mismo. No dudes, actúa. Al equivocarte aprenderás más que de no haber actuado. Actúa y arriesga, sin embargo, con responsabilidad y con la mayor información y certeza disponibles.
- El diálogo será siempre tu herramienta más poderosa. El diálogo es el mejor instrumento para la resolución pacífica de conflictos y para la construcción de acuerdos. Nunca lo olvides. Eso te permitirá reconocer las diferencias y la pluralidad de nuestra sociedad. Te hará, naturalmente, una demócrata.
- Aprende a decir que no. Cuando lo hagas, hazlo con fuerza y convicción. De ser necesario, alza la voz. Es un aprendizaje importantísimo para la vida, para actuar por convicción y para hacer, razonadamente, lo que se nos dé la regalada gana en esta vida.
- Utiliza tus privilegios para lograr una sociedad más igualitaria. Algunos privilegios en sociedades tan desiguales como México, no deberían ser privilegios sino derechos: acceso a alimentación, a servicios de salud y de educación de calidad o a una vivienda digna. Haz lo que esté en tus manos para que sea una realidad para todas las personas.
- Cuando no sepas qué hacer, viaja. Viaja tanto como puedas en la vida; es una de las experiencias más enriquecedoras para el espíritu y para el conocimiento.
No sé si estos consejos te hagan una mejor ciudadana, pero con certeza te harán una mejor persona. Los mantendré como guía propia para compartirlos contigo siempre que sea necesario.
@luisffernandez