103.3%

Marco Cancino · 26 de abril de 2012

103.3%


– ¡Uta! Ya estoy hasta el queque de las elecciones y apenas llevamos un mes.

– Que rápido pasa el tiempo cuando uno se divierte, ¿no?

– No jodas, la neta, ya extraño los comerciales del miércoles de carnisalchichonería de la comer y hasta los infomerciales del abs toner.

– ¿Tanto así?

– Sí. Prendes la tele o el radio y puro méndigo anuncio de partidos y de candidatos. ¡Ya que le paren!

– Y lo que falta. Todavía quedan dos meses de campaña y además, faltan las elecciones para jefe de gobierno del defectuoso.

– ¡No la jodas!

– Siento decírtelo.

– ¿Cuándo empiezan?

– Este fin de semana.

– Pero además, no basta con que nos atiborren de espectaculares, anuncios, estampitas, pulseritas y cuanta madre se les ocurre, uno abre el periódico y… ¡ahí están!

– ¿Qué? ¿La puerta de Alcalá?

– No wey, las miles de encuestas que publican todos los días.

– ¿Están buenas, no?

– ¿Buenas? Si no saben ni sumar los compas.

– ¿Cómo que no saben ni sumar?

– Sip. A ver, ¿cuánto es 54 más 25, más 23, más 1.3?

– Déjame ver… 103.3.

– ¡Ahí está! ¿No las dichosas encuestas deben sumar 100?

– Sip.

– ¿Entonces por qué el otro día en un periódico que se publicó una encuesta que sumaba 103.3%?

– ¿Porque nadie se fijó? Ni la casa encuestadora, ni el periódico.

– ¿Tanto así?

– Pues qué te puedo decir. A veces es por el redondeo de las cifras, pero de todas maneras, deberían de sumar 100 y también deberían de decir que están redondeando.

Chiales. ¿Y cuáles son las cosas en las que uno debe estar trucha con las dichosas encuestas, para que no se lo anden chamaqueando a uno?

– Creo que primero, efectivamente debes fijarte en que la suma de los porcentajes de las preferencias electorales o la intención de voto que las encuestas dicen reportar, sumen 100.

– Justo eso te dijo, que ya ni la chiflan.

– Segundo, que pongan cómo diablos hicieron la encuesta, la metodología.

– Ajá, ¿pero como qué información debe de decir o tener para ver si es balín o no?

– Pues cuándo se levantó la encuesta, qué método se usó, osea, si fue por teléfono o en las casas o en la calle.

– Y, ¿el tamaño importa?

– Depende de qué estemos hablando, jeje.

Chiales, ¿ya me estás albureando otra vez? ¡Pues de las encuestas!

– ¿Yooooo? Para nada. A veces se piensa que entre más grande mejor, jeje.

– Ahí vas otra vez.

– Pero no necesariamente una encuesta más grandototota es mejor que una más pequeña, siempre y cuando, esté bien hecha.

– ¿Entonces si es una encuesta de 400 casos no significa que esté mal?

– Para nada. Si se seleccionó muy bien a quienes se van a entrevistar, la muestra, pues, no debe haber ningún problema.

– El historial de la casa encuestadora te sirve también, para ver si realmente hacen trabajo serio o son profesionales del cuchareo. Y de nuevo, el tamaño no importa…

– ¿Sino, cómo te muevas?

– ¿Ya ves? Luego dices que el lépero soy yo.

– Entonces, ¿si en las encuestas dicen que el copetín va en primer lugar significa que va a ganar?

– No necesariamente, mi pequeño saltamontes.

– ¿Por qué no?

– Porque las encuestas son una fotografía de cómo piensa u opina la banda en ese momento, pero muchas cosas pueden cambiar. Ahí tienes a la Chepis, que aunque enseñó pierna cuando estaba haciendo ejercicio, no prendió a nadie, ni aunque diga que nos protegerá como a nuestra madre, casi casi vestida como Adelita la soldadera, ¡ahí madre! ¡Ahí!

– Jajaja, no seas mamila.

– Además, lo que va ganando el Pejiux, lo puede perder en cualquier momento con una mensada como en el 2006.

– ¿Y Quadri?

– ¿Quién es Quadri?

– El de la chombi, como la tuya. ¿No me digas que tú se la prestaste?

– ¿Tú también saldrás con ese chistecito?

– Oh, pues, ¿crees que solo tú puedes hacer chistes mamucos?