blogeditor · 17 de enero de 2020
Una vez más llega ese momento en que vale la pena detenernos a pensar en qué nos deparará el año en temas sobre las expectativas, riesgos, propuestas y el futuro para este gobierno transformativo y el país en general. Para este año definimos los 10 principales riesgos que consideramos que pueden ser cruciales para el país en este año que apenas arranca, pero que sin duda son aquellos que vale la pena tener en cuenta y monitorear a lo largo del año para prever los escenarios y las posibles respuestas.
1. La inseguridad no logra reducirse: Inicia el segundo año de gobierno, momento para que las políticas públicas del Ejecutivo empiecen a tomar forma, pero todas las señales indican que el gobierno federal está muy lejos de tener consolidada su estrategia de seguridad para este segundo año de gobierno. El 2019 fue el año con el mayor número de homicidios desde que se tiene memoria, se rompieron récords en varios delitos como homicidios, robos y extorsiones. A pesar de que se ha enfatizado el cambio de rumbo en la estrategia de seguridad hacia una mayor pacificación del país, no se notan resultados importantes en la seguridad en lo que va del sexenio. Uno de los problemas es que los cambios institucionales –construcción de la Guardia Nacional– suelen tardar más tiempo del estimado; sin embargo, la expectativa de los ciudadanos es alta por ver resultados en el corto plazo a través de una nueva estrategia que prometía “abrazos”. De igual forma los millones de pesos destinados a programas sociales para lograr la transformación de las personas, reducir la violencia, y alcanzar una mejor forma de vida, de ser una medida correcta, es muy probable que demore varios años más en dar resultados tangibles. No obstante, la falta de certeza sobre los alcances y resultados de esta estrategia de seguridad pública es posible que provoque descontento y desesperación entre la población afectada.
2. Tensión en la frontera, Trump y la reelección: Como pudimos apreciar el año pasado, cada vez que Trump desea ganar un par de puntos con su electorado presiona al gobierno de México en alguno de los tendones de Aquiles de nuestra convulsa relación. Ya sea bajo amenazas de embargo o con el aumento de aranceles a los productos nacionales, Trump se encarga de meter en aprietos al gobierno mexicano y someterlo a cumplir sus exigencias según sea el caso. En su momento fue la gran ola de migrantes provenientes de Centroamérica, después el incremento en la inseguridad en varias entidades del país, el riesgo para este año es que ambos temas continuarán todo el año y en cambio la fecha de la elección en EUA se acerca y Trump pretende reelegirse como Presidente a pesar de los numerosos conflictos internos que tiene. Las oleadas migratorias, la falta de resultados en la seguridad interna y la campaña electoral en EUA harán que el factor Trump en las demandas a la política interna mexicana incrementen el chantaje de EUA con más amenazas de sanciones comerciales a México, sobre todo en un contexto de nulo crecimiento económico. Finalmente, el Presidente López Obrador ya dio claras muestras de que no quiere un pleito con el vecino del norte y que hará todo lo necesario para mantenerlo contento. Quizá es importante que Ebrard mantenga las maletas listas porque tendrá mucho trabajo en Washington para resolver todos los temas que surjan de hoy a noviembre (¡Lleven muchos cacahuates!)
3. Una economía que no crece: Desde el año pasado, la economía mexicana transitó con muy poco dinamismo y las perspectivas de crecimiento se mantienen igual o peor que el año anterior, a pesar de que se intenta dar señales de acercamiento con los grupos empresariales nacionales con el fin de motivarlos a invertir en proyectos de infraestructura, donde aún hay dudas de su viabilidad. Sin embargo, en el fondo persiste la desconfianza de los inversionistas en la actuación del gobierno y hay pocas señales creíbles de que la situación vaya a cambiar en 2020; un claro ejemplo de la falta de certidumbre a la inversión es el sector energético (cancelación de las rondas, por ejemplo), donde todas las medidas emprendidas son más bien una regresión en el sentido de las reformas emprendidas de los últimos años. Así, a pesar de los esfuerzos gubernamentales y de los discursos de felicidad y de que “todo va muy bien”, las calificadoras y consultoras nacionales e internacionales siguen manteniendo el nivel de riesgo alto, con elevada incertidumbre en el perfil crediticio del país y la deuda soberana de México en este año. Por lo tanto, se mantiene un riesgo latente de un bajo crecimiento económico y una raquítica inversión, que puede agravarse si el contexto internacional empeora.
4. Una política internacional inmersa en lo doméstico: Es un hecho innegable que el Presidente López Obrador no va a salir del país o lo hará muy poco; solo en casos de fuerza mayor. El hombre que disfruta de la barbacoa a pie de carretera y recorrer cuantas-veces-sea-necesario los caminos terregosos de este país, no tiene mucho interés por lo que pasa más allá de las fronteras del “México Profundo”. Su apuesta es que la mejor política internacional es aquella que se enfoca en lo local, en verse el ombligo y atender las necesidades nacionales recorriendo el país, como pocos lo han hecho. No considera necesario tejer redes, alianzas y socios comerciales, tratados y acuerdos con los países del mundo, en el mejor de los casos se lo delegará a Ebrard, quien de por sí ya tiene una agenda bastante ajetreada. México girará en estos años a una política internacional de introspección: impulsar el petróleo nacional, desarrollar una red de bancos del Estado, a impulsar economías regionales basadas en el autocultivo, a defender el maíz, los jóvenes y adultos mayores, pero no se están ofreciendo las herramientas para un mundo que no nos va a esperar para ver qué día decidimos apostar por el desarrollo tecnológico y científico, a la integración de mercados globales, a encontrar nuestras ventajas en un mundo que sigue siendo cada día más interdependiente. El riesgo es que nos iremos desligando de una serie de fenómenos, foros, eventos, y alianzas que suceden a nivel global, desde aspectos económicos, políticos, pero también ambientales y sociales que son fundamentales para fortalecer al país y orientarlo hacia la modernidad. La especialización y la exigencia mundial serán mayores y nosotros estaremos pensando en la milpa, el tren maya y en sacar petróleo del subsuelo.
5. Retraso y fallas operativas en las obras clave de infraestructura: Ya pasó todo un año y realmente no hay avance significativo en el tema de las obras de infraestructura del país; se hizo el anuncio de un ambicioso plan de infraestructura de la mano de importantes empresarios para avanzar solo en eso: un anuncio. Sin embargo, no se ha logrado un avance real en las principales obras de infraestructura de este sexenio, motor que podría ayudar a activar la economía del país. Desde el aeropuerto de Santa Lucía (en manos del Ejército) hasta el Tren Maya (actualmente a cargo de Sectur), pasando por la Refinería de Dos Bocas, son proyectos que van a paso lento y paradójicamente ganando opositores en camino porque muchos no perciben qué beneficio concreto traerán al país. Por el contrario, amenazan con deteriorar la calidad de vida de poblaciones vulnerables, comunidades indígenas e importantes espacios de conservación de la naturaleza. Este tema puede convertirse en una piedra en el zapato para el gobierno de AMLO, con riesgo incluso de un incremento en la conflictividad social de algunas regiones e impactos negativos en el medio ambiente. Es un año clave para echar a andar los ambiciosos proyectos del gobierno y de paso dar un pequeño impulso a la economía nacional. Cualquier demora en su ejecución pegará sin duda en la credibilidad del gobierno y podría desmotivar aún más a la inversión privada, además de que se corre el riesgo de que no se terminen las obras durante este sexenio.
Los siguientes 5 riesgos los publicaremos la próxima semana en este mismo espacio.
* Este texto fue escrito en coautoría con Cristina Rivas (@chrissierivas). Rodrigo Elizarrarás A. (@rodaxiando) y Cristina Rivas son socios y consultores en la consultoría de riesgos HUMINT (@humint_mx).