blogeditor · 11 de octubre de 2014
El 10 de octubre se celebra el Día Mundial contra la Pena de Muerte. Desde 2003, gente de todo el mundo ha aprovechado este día para afirmar su oposición a esta forma de castigo. Para el gobierno británico la pena de muerte no tiene cabida en el mundo moderno: creemos que su práctica quebranta la dignidad humana. Por otro lado, no existe evidencia concluyente que avale su supuesta cualidad disuasiva, mientras que cualquier error judicial que lleve a esta imposición es irreversible e irreparable.
El Reino Unido usa su red diplomática en todo el mundo para promover la abolición de la pena de muerte. Hacemos esto en conjunción con nuestros aliados en la Unión Europea, que también está comprometida con la abolición: ningún país puede unirse a la Unión Europea si aplica la pena capital, y ninguno de sus países miembros puede extraditar una persona a otro país si existe la posibilidad de que pueda ser ejecutada. La abolición es una tendencia mundial: la mayoría de Latinoamérica, donde México es uno de nuestros aliados más importantes, así como naciones africanas como Sudáfrica, Ruanda, Benín y Burundi, o países asiáticos como Nepal, Camboya y Mongolia también han abolido la pena de muerte.
Aceptamos que para algunos países no se trata de un asunto sencillo, así como reconocemos que muchas personas apoyan la pena de muerte en principio. En algunos países, los gobiernos argumentan que la opinión pública favorece a la pena de muerte. Desde luego que apoyamos el proceso democrático, pero la experiencia sugiere que el apoyo público tiende a disminuir cuando la gente está mejor informada sobre el tema, en particular, sobre la falta de evidencia de que la pena de muerte tenga un efecto disuasivo y sobre la posibilidad de errores judiciales.
Durante muchos años ha habido una tendencia mundial hacia la abolición. En 1977 sólo 16 países del mundo eran abolicionistas. En un reporte publicado en septiembre de 2014, la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos —OACDH— mostró que a mediados de los años 90, 40 países llevaban a cabo ejecuciones cada año. Desde entonces, ese número se ha reducido a la mitad, y cerca de 160 países han abolido la pena de muerte legalmente o en la práctica.
El próximo 15 de octubre el Embajador de México en el Reino Unido, Diego Gómez Pickering, se dirigirá a los miembros del Cuerpo Diplomático de Londres sobre distintos aspectos de la abolición junto a la Baronesa Joyce Anelay, Ministra de Derechos Humanos y la Baronesa Vivien Stern, Jefa del Grupo Parlamentario sobre Pena de Muerte. Esta reunión se suma a las acciones que tanto México como el Unido han tomado para acabar con la pena de muerte ha suscrito los tratados y protocolos a nivel multilateral y regional más importantes en materia de pena de muerte, la cual fue abolida completamente en 2005. Además, ha sido uno de los países más vocales en contra de la misma en las plataformas internacionales y ha sentado importantes precedentes al defender mexicanos condenados a la pena de muerte en otros países del mundo ante la CIJ, la Corte Internacional de Justica de las Naciones Unidas.
Este mismo año el Reino Unido tomará parte en el debate sobre la pena de muerte en la Asamblea General de las Naciones Unidas, una discusión que toma lugar cada dos años. En 2012 vimos el mayor voto en la historia a favor de una moratoria mundial de ejecuciones, con 111 países. Esperamos que cada vez más naciones presten atención al llamado de Naciones Unidas y pongan fin a esta práctica.
* Duncan Taylor es Embajador del Reino Unido en México