10 de mayo: la maternidad no pedida. Carta a mi hija.

blogeditor · 13 de mayo de 2013

10 de mayo: la maternidad no pedida. Carta a mi hija.

Por: Dunia Campos

Eres ya una adolescente. Te miras en el espejo con atención, tratas de verte más hermosa, cantas desenvuelta, sonríes, coqueteas con tu propia imagen. Estás viviendo una etapa muy intensa, tu cuerpo cambia y tus gustos también. Tus emociones se desbordan. Como tú, muchas niñas están a punto de dar el salto hacia la ciclicidad: tendrán su primera menstruación y a partir de ese momento vivirán de otra forma su cuerpo y, por supuesto, su sexualidad.

Me encantaría decirte que todas las niñas de México son tratadas con respeto y cuentan con la orientación que requieren para vivir libres y seguras. Pero no puedo porque muchas sufren violencia. Por mi trabajo tuviste conocimiento del caso de una adolescente de Guerrero que cargaba con la responsabilidad de la maternidad impuesta: fue víctima de abuso sexual en el seno familiar. Desgraciadamente, casos como éste existen en todos lados y se presentan con una frecuencia alarmante.

Las víctimas de este tipo de violencia corren el riesgo de adquirir infecciones de transmisión sexual y quedar embarazadas en contra de su voluntad. En México, los embarazos producto de una violación pueden interrumpirse de manera legal y todos los estados están obligados a proveer el servicio en condiciones seguras y sin restricciones; incluso, estos embarazos pueden evitarse si a las víctimas se les suministra una pastilla de anticoncepción de emergencia dentro de las 72 horas siguientes a la relación sexual forzada. Sin embargo, hay evidencias de que los responsables de otorgar tanto los servicios de interrupción del embarazo como de anticoncepción de emergencia no cumplen con sus obligaciones, y no sólo niegan el servicio a las mujeres que lo solicitan sino que además las maltratan y las etiquetan, provocando que asuman una maternidad que no pidieron.

¿Puedes imaginar lo que es convertirse en madre por la fuerza, luego de un acto violento y sin desearlo? ¿Crees que las víctimas de violencia sexual, cuya maternidad fue impuesta, viven el 10 de mayo de igual forma que quienes son mamás porque así lo eligieron?

Muchos de estos casos de violencia sexual podrían evitarse. Si brindamos a las niñas, niños y adolescentes educación sexual integral, basada en información comprobable y libre de prejuicios, nombrando las partes del cuerpo sin adornos, ocultamientos o falsos escrúpulos, tú, tus amigos, compañeros de escuela y familiares estarían protegidos. Tú estarías más segura y por consecuencia yo también.

Te preguntarás, quizá, qué pasa en los casos de menores embarazadas que no padecieron violencia sexual y tampoco desean ser madres… Actualmente existen métodos legales y seguros para interrumpir un embarazo no deseado, que nada tienen que ver con destazamiento de cuerpos como lo mencionan algunas publicaciones que circulan en las redes sociales que frecuentas.

Debes saber que quienes deciden interrumpir un embarazo cuentan con servicios de salud que no ponen en riesgo su vida. En el Distrito Federal, ciudad donde vives, existen centros de salud donde las mujeres reciben un trato digno y confiable. Desafortunadamente, en el resto de la República Mexicana no es así, las mujeres interrumpen su embarazo a escondidas, en condiciones insalubres y poniendo en peligro su vida; algunas son acusadas por el delito de aborto y van a la cárcel.

Hoy en día, hombres y mujeres inician su vida sexual a muy temprana edad y evidentemente no están preparados para ser padres, entonces, si desean tener relaciones sexuales, lo mejor es que tomen las medidas necesarias para evitar un embarazo: ejerciendo la sexualidad de manera responsable y consciente, eligiendo el método anticonceptivo que más les convenga y usando el condón siempre. De la misma manera que tienen derecho a vivir su sexualidad, tienen la responsabilidad de cuidarse y evitar situaciones que no desean; infecciones y embarazos, por ejemplo.

La etapa en la que te encuentras ahora me mueve a decirte que, si bien el mundo no es color de rosa y la violencia nos acecha, tenemos las herramientas para hacer de la seguridad y la protección una certeza. He atestiguado el dolor y la injusticia de ser madre por obligación, por eso quisiera que la empatía se esparciera y que, sin juzgar, se les permitiera a todas las mujeres expresar su sentir y sus necesidades. Quisiera, ante todo, que la celebración del 10 de mayo tuviera como origen una elección autónoma y gozosa.

*Dunia Campos es Comunicóloga.