blogeditor · 10 de mayo de 2022
No canta ya canciones de cuna,
canta canciones de protesta.
Va despeinada y llorando
un amor que la envuelve y sobrecoge.
No quiere ya sólo a sus hijos,
ni se da sólo a sus hijos.
Fragmento de poema titulado “Madre” de Gioconda Belli.
México tiene una historia de graves violaciones a los derechos humanos y en el ejercicio de estas prácticas violatorias como la desaparición forzada. La organización y búsqueda histórica de las madres de las personas desaparecidas en México comenzó con las detenciones-desapariciones en contra de disidentes políticos, perpetradas por el Estado Mexicano entre las décadas de los años sesenta y ochenta en la llamada Guerra Sucia. En este clima de violencia, las familias y madres de personas ejecutadas, detenidas, desaparecidas se vieron obligadas a salir de su cotidianidad para insertarse en una lucha por la búsqueda de sus seres queridos y exigencia de justicia, dando paso a organizaciones dedicadas a tal fin en todo el país.
Rosario Ibarra de Piedra, que como miles de madres sufrió la desaparición forzada de su hijo, Jesús Piedra Ibarra (el 18 de abril de 1975), 1 fundó el Comité Nacional Pro Defensa de Presos, Perseguidos y Desaparecidos y Exiliados Políticos de México en abril de 1977; tres años después cambiarían el nombre a Comité Eureka, en el cual se aglutinaron organizaciones de familias de personas desaparecidas de diversos estados como el Comité de Madres de Desaparecidos y Presos Políticos del estado de Chihuahua. En esta colectividad, “Las Doñas” desentrañaron la maquinaria de desaparición y violencia impulsada por el Estado mexicano en contra de sus hijxs, establecieron redes de apoyo y vínculos nacionales e internacionales, coordinaron sus acciones de protesta y demanda ante el aparato burocrático estatal.
La lucha de “Las Doñas” colocó sobre la mesa una verdad hasta ese momento negada: la desaparición forzada como una práctica sistemática del Estado en México. En sus largos años de labor se convirtieron en uno de los principales ejes de lucha por los Derechos Humanos en México; lograron, tras su huelga de hambre en la Catedral Metropolitana, el 28 de agosto de 1978, impulsar la Ley de Amnistía que a la postre logró la libertad de aproximadamente 1500 presos y exiliados políticos. Su necia y amorosa lucha devolvió a casa a aproximadamente 148 personas desaparecidas.
Cartel consultado en Archivos de la Resistencia.
La lucha de “Las Doñas” confluye, dolorosamente, con la siguiente generación de familiares de personas desaparecidas y madres buscadoras. La permisibilidad de los horrores cometidos y violaciones a los derechos humanos de aquella época fue la antesala a la crisis humanitaria actual con más de 100 mil personas desaparecidas. Si bien los contextos actuales en materia de desaparición forzada tienen la particularidad de la violencia realizada por los grupos criminales, el fenómeno de la desaparición forzada es un calvario de antaño, que continúa causando dolor y heridas a las madres buscadoras de muchas décadas en nuestro país.
En este contexto, la lucha de estas mujeres se ha forjado a la luz de la desidia, la impunidad y la violencia del Estado, muchas de ellas violentadas por su labor, como es el caso de Cecilia Flores, líder del Colectivo Madres Buscadoras de Sonora, que vive en constante desplazamiento, amenazada de muerte por el crimen organizado. Otras, asesinadas por exigir justicia ante el feminicidio de sus hijas, como es el caso de Marisela Escobedo.
La terca (tenaz) labor de las madres buscadoras a través del tiempo es un llamado a la conciencia nacional, una muestra enorme de fortaleza y amor. Ellas sin más apoyo que su propia colectividad han tomado en sus manos tanto la demanda de justicia, como los picos y las palas, desentierran sus tesoros en fosas clandestinas ante la complicidad y responsabilidad del Estado mexicano, ya sea por acción u omisión.
La conmemoración del día de las madres en México se ha transformado en un día de protesta y exigencia de justicia. Estas mujeres se han convertido en rastreadoras, buscadoras, forenses, defensoras y activistas. Ellas, protagonistas de una historia obligada, luchan por esclarecer los crímenes, la verdad sobre los feminicidios y el destino de sus hijas e hijos desaparecidos.
Este 10 de mayo salgamos a las calles o acompañemos a la distancia, pero hagamos nuestra la demanda de verdad, justicia y memoria, esencia de lucha de la digna rabia.
¡Hasta encontrarles!
* Jessica Chantal Alcázar Romero es Coordinadora de Derecho a la Verdad y Rendición de Cuentas de Article 19. Estela Astrid Aguilera Acosta es catalogadora de los proyectos Archivos de la Represión y Archivos de la Resistencia, realizados por Article 19.
1 Se tiene conocimiento de que tras haber sido detenido-desaparecido por agentes de la Dirección Federal de Seguridad (D.F.S.), Jesús Ibarra, fue trasladado a las oficinas de la Policía Federal en la capital de Nuevo León, para después ser trasladado a la Ciudad de México, a la cárcel de Santa Martha Acatitla y después al Campo militar no. 1; sin embargo, las corporaciones policiacas e instancias gubernamentales ocultaron información de su paradero a su madre y familiares. En Rangel Hernández, Lucio. 2011. La Liga Comunista 23 de Septiembre 1973-1981, Tesis de Doctorado, Morelia, Michoacán: Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, p. 254.